Exposición Individualene 2007 - mar 2007· Por Ivonnett Arcia Zamora

Harold López

Centro Provincial de Artes Plásticas Eduardo Abela

Una sentencia harto conocida reza que la psicología humana es compleja; se deduce entonces que las relaciones interpersonales son más complejas aún. Precisamente, el objetivo de Harold López es analizar los múltiples episodios que genera el diálogo cotidiano entre los hombres, tema muy enrevesado, no obstante, el artista sale airoso: se nos revela como un observador capaz de calar más allá de la máscara pública que exhibimos a diario, y como un creador hábil para utilizar el lenguaje pictórico en función de enfatizar las ideas que desea expresar.

Más que en el carácter de las relaciones —afectivas, profesionales, encuentros casuales—, se adentra en aquellos factores psicosociales y culturales que matizan la comunicación: la autoestima, las frustraciones, traumas, aspiraciones y estigmas que cada interlocutor arrastra consigo. Sin embargo, los protagonistas de sus piezas coinciden en un propósito: obtener dinero y tienen una cualidad común: son marginales. El artista señala cómo en el uso frecuente del término marginal se olvida que una de sus acepciones engloba a todas las personas que viven o actúan fuera de las normas sociales comúnmente admitidas. Tal intolerancia y visión prejuiciosa cuestiona en muchos de sus lienzos al hacer convivir a la jinetera, al negro… al marginal estereotipado con “los cuellos blanco”, esa minoría poderosa que viola las normas, mas no sufre el peso de la justicia ni el desprecio social. Además, promueve la reflexión sobre la crisis de valores que nos envuelve, el desasosiego y la frivolidad creciente de los tiempos en curso. Resulta válido anotar que sus cuadros tienen como escenario la sociedad cubana contemporánea, aunque las problemáticas presentadas se manifiestan por igual a escala global.

Exposición Individual: Harold López — imagen 1
Harold López. La familia, 2005. Óleo sobre lienzo. 85 x 130 cm. (33 1/2 x 51 pulgadas).

El artista desecha la representación de la figura humana de cuerpo completo y se concentra en los rostros. En consecuencia, sus pinturas constituyen retratos —género que permite adentrarse en la psicología del retratado y deformar sus rasgos físicos, acorde a su deformación espiritual—. Los ademanes y el vestuario realzan las actitudes que el creador desea enjuiciar y posibilitan la caracterización sociológica de los personajes.

Al desandar los caminos de este pintor es inevitable hablar del expresionismo. En sus cuadros se siente la ascendencia de Munch, Ensor, Picasso… más que en las sutiles distorsiones de su dibujo, en la aplicación del color. Recurre a la pincelada gestual, gruesa, su paleta busca la acidez combinatoria, así como los contrastes de tonos fríos y cálidos, y en otras ocasiones explota las gradaciones de un color. La simplicidad de los fondos es intencional, solo se detiene en unos pocos elementos que denotan los entornos para intensificar el contraste fondo/figura. No obstante, las piezas exhalan una agresividad contenida en la elegancia del metiere.

Nótese además que los representados posan, muchos nos miran desafiantes o sensuales, algunos nos acusan o nos manifiestan la angustia de existir, otros exhiben una falsa actitud complaciente o muestran su prepotencia, pero de igual modo adoptan una postura falazmente espontánea. Sucede que la poética de Harold López recibe influencias del pop, con el cual comparte la apropiación de códigos del lenguaje publicitario —en su caso— del diseño de anuncios y revistas de moda. De ahí el carácter light de sus personajes, más en la supuesta aceptación del glamour reside el sarcasmo y la crítica se torna más sutil. Es una ironía muy bien elaborada mezclar a marginales clásicos y marginales enmascarados por el poder, para denunciar a quienes violan las leyes y normas de conducta, animados por el propósito de escalar o mantener el estatus en la “pirámide social”. Se inspira también en la literatura de Hemingway y la “personalidad sui generis” de sus protagonistas. Por último, toma del videoclip la manera fragmentada de presentar las historias que pretende relatar.

Llamo la atención sobre el verbo relatar, pues los títulos son textos cargados de guiños —Since 1492, El pez gordo, La familia, Polos opuestos—. Apuntan el deseo de narrar las historias que viven quienes prueban fortuna cada día. No obstante, las piezas captan un movimiento congelado que apenas esboza argumentos, cultivan el suspense, sugestionan. Su autor se aleja de posiciones elitistas y potencia la comunicación. Le interesa que su obra sea accesible a los más diversos niveles de lectura, con el fin de instar a meditar sobre esos seres que luchan el presente, sin más verdad ni dios que el dinero, y que conforman la jauría humana donde vivimos.

IVONNETT ARCIA ZAMORA

Harold López, por Ivonnett Arcia Zamora | artnexus