Exposición Individualene 2007 - mar 2007· Por Gladys Yunes

Edison Parra

Galería Artepuy

Con el título de Guajira interior la Galería Artepuy presentó, entre mayo y julio de este año, los recientes trabajos de Edison Parra. Esta exposición reunió un conjunto de 26 piezas, entre pinturas, tapices y esculturas, realizadas en formatos grandes y medianos. La obra de este creador zuliano es el resultado de una infatigable búsqueda, en la que los componentes de su lenguaje intensifican su resonancia simbólica, la cual se ha manifestado de una manera coherente y concatenada a lo largo de toda su trayectoria artística. De la geometría racional y absoluta, producto de las indagaciones que emprende a finales de los años sesenta, época en la que participa de las inquietudes constructivistas, pasa a la realización de composiciones menos rígidas, donde lo rítmico y lo serial esbozan una especie de alfabeto originario. En esa propuesta, el artista parece rememorar aquel instante cuando dibujo y escritura configuraban la génesis de la comunicación gráfica. Posteriormente, estos elementos fueron mostrando una pulsión cada vez más libre y espontánea; lo simétrico se vuelve asimétrico y lo ordenado se torna aleatorio; de este modo, sus planteamientos fueron reflejando una expresión más fluida. Durante las décadas de los años ochenta y noventa, la exploración de lo material lo lleva a la elaboración de soportes hechos a mano; el papel y el tejido le confieren versatilidad en cuanto a la ejecución de sus obras, así como una mayor densidad visual y conceptual. Atraído por los tapices producidos en la península de La Guajira, durante años desarrolla una investigación en torno a esta disciplina que ha pervivido, a lo largo de los siglos, en las comunidades indígenas de esa zona. De esta experiencia plástica y artesanal, extrae nuevos conocimientos que enriquecen su trabajo y amplían su repertorio con variados y complejos procedimientos.

Exposición Individual: Edison Parra — imagen 1
Edison Parra. Postessignos No.2, 2006. Triptico, técnica mixta. 120 x 180 cm. (47 x 71 pulgadas).

En cuanto a sus pinturas, en esta oportunidad se observa un proceso de decantación que desmaterializa las formas, a la vez que concede protagonismo a los colores monocromos que ahora ocupan la totalidad del lienzo. Sepias, grises y rojos son los tonos de estas creaciones que denotan un matiz telúrico, como puede observarse en Postes Signos No. 3 y Postes Signos No. 4, ambas realizadas en técnica mixta sobre tela. En ellas, la esquematización de las líneas deriva en esqueléticos contornos que se mimetizan con el plano y propician una lectura más sosegada, pues la confrontación entre figura y fondo se reduce a un secreto diálogo entre las partes. Estas piezas de factura minimalista nos recuerdan aquellas incisiones hechas en piedra o las improntas rupestres que dejaron los primeros pobladores en las laderas de muros y montañas. Más que formas ensambladas, estas imágenes parecen transmutarse en segmentos que se entrelazan, fragmentan o aglomeran en dinámicos conjuntos que modulan el espacio que las rodea. Parra construye un universo de signos enigmáticos de raíces atávicas que se articulan con lo mítico y lo imaginario, como rastros de huellas que permanecen con el devenir del tiempo. De la síntesis pictórica que describen sus cuadros, el artista se vuelca al trazado de líneas, a la trama y urdimbre del estambre y a la dimensión abultada que conforman sus tapices-esculturas; arte, oficio y técnica se integran para brindar un nuevo sentido al hecho artístico. Éstas son obras cálidas, no sólo por la cercanía que sugiere la hechura manual, la curvatura maciza o la superficie táctil, sino porque transmiten una sensación de cobijo, resguardo y abrigo que es propia del tejido como objeto de uso cotidiano. Con ello, el artista nos plantea un discurso ambivalente que transita entre lo tradicional y lo novedoso, lo utilitario y lo contemplativo. “Estas dos orientaciones de su trabajo —dice la crítico de arte Federica Palomero, en el texto de la exposición— se encuentran ahora en sus Volúmenes, que son como piedras o tótem blandos, ecos de formas primigenias sobre las cuales los signos evocan petroglifos y al mismo tiempo remiten a la geometría sensible: organización, búsqueda de una estructura y soplo de lo ancestral conviven en una síntesis presidida por la fusión entre lo popular y lo culto, entre el lenguaje contemporáneo y el arquetipo...”. En Volumen escultórico, 2006, por ejemplo, se percibe una destreza en la confección de los materiales, así como una depurada sensibilidad plástica. Con explícita intención, Parra incorpora el ritual del tejido wayuu, con el fin de recuperar la memoria arcaica y perpetuar así la herencia de un modo de ser y sentir esencialmente latinoamericano.

GLADYS YUNES YUNES

Edison Parra, por Gladys Yunes | artnexus