Exposición Individualene 2007 - mar 2007· Por Raúl Zamudio

Alex Hank

Galeria Ramis Barquet

La reciente exposición de Alex Hank, titulada Mr. Melancholic Mr. A, consistía en obras individuales que simulaban ser instalaciones, y esculturas que parecían un conjunto de símbolos electrónicos seleccionados, al parecer, de una zona de tolerancia imaginaria. Las obras de la galería frontal, que formaban una unidad como si fuesen una pieza site-specific, giraban en torno a un entierro de íconos masivo. Menos memento mori y más iconoclastia, logotipos reconocibles e imágenes pertenecientes a un amplio espectro de cultura comercial y baja cultura estaban desparramados por el piso con una precisión casual. Este efecto parecía una especie de palimpsesto; a medida que los signos chocaban unos contra otros produciendo una inercia publicitaria, se lograba un frenesí semiótico.

Exposición Individual: Alex Hank — imagen 1
Alex Hank. La guerra del cabo este, 2006. Técnica mixta sobre papel montado sobre madera. 250,2 x 116,8 cm. (98 1/2 x 46 pulgadas).

A diferencia de Warhol, que empleaba citas comerciales en las que era difícil diferenciar apatía de empatía y crítica de capricho, las vertiginosas e implosivas curiosidades de logos de Hank eran fatalistas. La aparente peculiaridad de esta lectura aumentaba con la presencia de una serie de obras en medios mixtos, consistentes en individuos revestidos de negro que, se presumía, estaban asistiendo a los últimos ritos de un universo alternativo de baja cultura que se enloqueció. No obstante, lo que agregaba una capa más de pátina narrativa a esta pieza eran los títulos individuales del coro griego, cuasi gótico, que observaba el sepelio desde arriba, porque las amenazantes figuras y los títulos de las obras en las que se encontraban estaban basados en guerras, incluidas The East Cape War (2006), The Snake War (2006), The Thousand Day War (2006), The Cold War (2006), etc. En este caso, la historia daba un giro bastante simplista, porque en esta convergencia de la historia y su otro, es decir, donde los hechos y la ficción se confunden, estaba el trasfondo de que estos conflictos trascendentales que afectaron el desarrollo de la civilización fueron también los que produjeron la putrefacción cultural que se encontraba abajo. Ajustándose a la definición de Adorno del “museo como mausoleo”, por toda la galería había inertes signos comerciales, el medio para la exposición fue transformado mágicamente por un artista que actuó al mismo tiempo como empresario de pompas fúnebres y como esteticista, con el mayor aplomo. Una trayectoria similar tenía la cacofonía de signos del Project Room de la galería, que también explotaban un conjunto de principios altos y bajos y que estaban cifrados mediante una extraña adición de sociología, antropología, psicología y teoría de la crítica.

En el pequeño espacio había nueve cajas de fósforos que simulaban signos que uno podría encontrar por el mundo en diversos contextos, aunque su auto rreflexividad estaba llena de ironía y dobles significados que los desplegaban en una miríada de formas narrativas. Trabajando con un afilado sentido de lo contradictorio había signos que anunciaban THE CAST (2006) y THE STAFF (2006), por ejemplo. ¿Eran éstas referencias indirectas, aunque poéticas, a las figuras grandilocuentes de las otras salas, a los empleados de la galería, o quizás, al papel del artista en una economía basada en los servicios, sintomática del capitalismo gerencial del siglo XXI? Sin embargo, los títulos de Hank eran demasiado ambiguos para ser interpretados sólo como esfuerzos autorreflexivos. Otras irónicas parodias de signos vernáculos, aunque de naturaleza más cerebral, incluían las que anunciaban NO HAY (2006) y Placebo (2006). Obviamente, la primera es una frase en español que podía fácilmente leerse como inglés y también en negativo. Esta afirmación tan sencilla era tan tautológica que llegaba a la auto negación; sin embargo, su auto cancelación era más dialéctica negativa de la Escuela de Frankfurt que nihilismo. De manera similar, Placebo deconstruía la noción de auto aplazamiento por la vía de la teoría de la crítica. Un placebo es una sustancia sin valor medicinal que se le administra a un paciente para reforzar sus expectativas de mejorarse. En el marco de falsa publicidad de Hank, Placebo funciona dentro de la noción de Marx del fetiche útil. Es decir, el placebo, más que una falsa medicina, es el objeto conveniente que necesitamos para la recuperación existencial y la gratificación humanística; en resumen, para la integración mente/cuerpo y la consumación subjetiva. En general, Mr. Melancholic Mr. A fue una exposición ambiciosa que reveló una madurez artística en gestación, y aunque las piezas más sólidas eran las cajas de fósforos, por ser más conceptuales en su orientación, y parecían más desarrolladas desde el punto de vista formal y temático, sería interesante ver qué hará en un futuro este artista relativamente joven.

RAÚL ZAMUDIO

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