SP ARTE 2006

Niura Bellanvinha. Lusco-Fusco I, 2005-2006. Acrílico y óleo sobre lino. 103 x 168 cm. (40 1/2 x 66 pulgadas). Galeria Nara Roesler.

Feriaoct 2006 - dic 2006· Por Claudia Laudanno

SP ARTE 2006

São Paulo

Con sólo dos ediciones en su haber, SP ARTE 2006, la joven y dinámica Feria Internacional de Arte Moderno y Contemporáneo de São Paulo, ya se ha convertido en un punto de inflexión, de gravitación internacional medular, para el circuito del arte latinoamericano. Su apuesta curatorial se cifró en el coleccionismo especializado, congregando un total de 50 galerías de prestigio, nacionales y extranjeras, con propuestas innovadoras de artistas de todo el mundo. Junto a ellas, se destacaron stands institucionales de alta calidad, del mismo modo que un mayor número de publicaciones especializadas y nutridos programas de conferencias, mesas redondas y debates.

 Para su organizadora, Fernanda Feitosa, “resultó sustancial el hecho de que el 83 % de las galerías participantes haya realizado nuevos e importantes contactos, de las cuales, el 61% cerró los mismos de manera auspiciosa, durante el propio evento, y el 85% consiguió intercambios, expandiendo su área de influencia, en la consolidación de varios perfiles de coleccionismo, tanto público, como privado, igualmente dinámicos y selectivos”.

El edificio-símbolo del Pabellón de la Bienal Internacional de Sao Paulo, situado en el Parque de Ibirapuera, acogía más de 9.000 visitantes, durante los cinco intensos días de la feria, albergando también alrededor de 1.000 obras.

Feria: SP ARTE 2006 — imagen 1
Anthony Goicolea. Lago, 2004. Fotografìa. 183 x 183 cm. (72 x 72 pulgadas). Galería Luis Adelantado.
Feria: SP ARTE 2006 — imagen 2
Alberto Simon. Salvatore Pippa, 2006. Impresión Lambda. 55 x 55 cm. (21 3/5 x 21 3/5 pulgadas). Galería Baró-Cruz.

En este su segundo año de vida, SP ARTE 2006 imprimió un giro copernicano hacia el internacionalismo, gracias a la presencia sustancial de un grueso conjunto de galerías de prestigio provenientes de Argentina (Alberto Sendrós), Chile (Isabel Aninat), Uruguay (Sur), Alemania (DNA, Die Neue Aktionsgalerie) España y EE.UU (Luis Adelantado) y Portugal (Baginski), vinculando a todos los agentes del escenario artístico: coleccionismo privado, público y corporativo, art dealers, galeristas, directores de museos e instituciones, historiadores, críticos, curadores, operadores culturales, figuras consagradas y nuevos talentos creativos.

Muchas de las galerías, luego de vender en los primeros días, tuvieron que reponer nuevas obras, volviendo a plantear sus ejes curatoriales y esquemas compositivos. El espíritu abiertamente pluralista y el carácter cosmopolita que caracterizó la feria marca la tónica del mercado de arte brasileño actual, que está dejando de ser meramente nacional y/o regional, para erigirse en un espacio de difusión del arte latinoamericano y mundial, asumiendo el riesgo y el desafío que implica, desde el vamos, comenzar a coleccionar “arte contemporáneo”, a secas, superando los estereotipos y clichés de fronteras culturales, raciales y nacionalismos de distinta laya.

Por ejemplo, la Galería Luis Adelantado, con sede en Valencia y Miami, acudió por primera vez, con un stand impecable, en el que se exhibieron piezas notables de Anthony Goicolea, Priscila Monge, Richard Orjis, Oswaldo Ruiz, Abdul Vas, Aggtelek y Miguel Ángel Tornero, entre otras figuras reconocidas.

Feria: SP ARTE 2006 — imagen 3
Marcelo Silveira. Collection II, 2005-2006. Instalación objeto. Galeria Mariana Moura.
Feria: SP ARTE 2006 — imagen 4
Oscar Oiwa. Comer en el mercado de carnes (Barbacoa), 2005. Óleo sobre tela. Tríptico. 225 x 333 cm. (88 1/2 x 131 pulgadas). Galeria Thomas Cohn.

En este proceso de autoproblematización de los espacios en que se inscriben las obras de arte del presente, tiene importancia fundamental el papel de la fotografía contemporánea, como se aprecia, en las piezas Sin título (2006) de Monge y Lago (2004) de Goicolea.

La técnica reproductiva (mediante la fotografía), desvincula y desterritorializa el formato paisaje del ámbito de la tradición, creando un simulacro narrativo alterado, anómalo, con tratamientos de veladuras brumosas que se repiten en tres zonas puntuales de la imagen: la laguna, el cielo y la carpa. Lo erótico y lo tanático se conjugan a dos voces en la paradójica convivencia del juego sexual y vitalista, inmerso en un anónimo cementerio abandonado, por otra parte, metáfora de la “ciudad fantasma”, donde las lápidas actúan como irremediables ruinas y marcas del tiempo transido.

Tomás Espina, representado por la Galería Alberto Sendrós, con sede en Buenos Aires, se presenta por primera vez en esta feria. Su tela Big Bum (2005), es producto de la acción performativa del artista, por medio de mecanismos de oxidación y combustión, tendientes a herir y horadar literalmente la superficie bidimensional. En este tipo de opus, la “lava” fluctuante y avasallante se torna cada vez más abstracta, y su identificación ambivalente bascula entre variadas estratificaciones de sentido y búsquedas alternativas de diferentes modos de encarnación. Si bien las primeras obras de Espina, realizadas con pólvora, eran mucho más icónicas y partían de la apropiación del fotodocumentalismo de prensa, referido a los hechos luctuosos del diciembre trágico (2001) acaecidos en toda Argentina, ahora estos nuevos trabajos, sin dejar de ser catastróficos, aluden a la teoría del big-bang y la presencia de los agujeros negros en el cosmos. En este aspecto, tengamos en cuenta que el “acto de lectura” es siempre de adentro hacia afuera, pues se trata de una explicación histórica que se inclina más por la dimensión social y de comunicabilidad de la obra de arte, que por lo meramente individual y privado. En esa línea del vórtice, la entropía, la espiral que arremete y los movimientos centrípetos y centrífugos también hallan su suelo de certidumbre los enormes dibujos del joven marplatense Matías Duville, expuestos en el stand de Sendrós, del mismo modo que las esculturas y objetos site-specific, realizados por Marina de Caro.

Feria: SP ARTE 2006 — imagen 5
Felipe Barbosa. Cada uno por sí, 2005. Pelotas de fútbol. 60 x 80 cm. (23 3/5 x 31 2/5 pulgadas). Galeria Casa Triangulo.
Feria: SP ARTE 2006 — imagen 6
Gabriel Acevedo Velarde. Prehistoria, 2005. Fotofija de videoanimación en DVD, 29 minutos, 33 segundos. Galeria Leme.

El arte contemporáneo constituye per se un acto crítico. Abstracto o figurativo, realista o fantástico, utópico o político, conceptual o neoexpresionista, es siempre una “crítica de la vida”. George Steiner, autor del célebre libro Presencias reales, considera que las artes también encarnan una reflexión, un juicio de valor “sobre la herencia y el contexto al que pertenecen”. Es difícil no hallar en las obras de los creadores más disímiles la afirmación de que las cosas podrían “ser” o “haber sido” de otra manera. Prueba de ello son las pinturas sin concesiones de Hildebrando de Castro, José Bedia Valdés, Oscar Oiwa y Thales Pereira, exhibidas en el stand de la prestigiosa Galería Thomas Cohn. Las tres primeras poseen un talante postapocalíptico, que invita a pensar en la pintura como una práctica significativa, en la que conviven el trazo y el vistazo, para exceder la fijeza de la representación.

Desastres Naturales de Hildebrando de Castro, las “pinturas negras” de Bedia Valdés y el Meat Market Eating de Oiwa, con toda su fastuosa multiplicación cromática, que no compendia nada, saturan con su insistencia figurativa nuestra atención para advertirnos de la brevedad y de la imposibilidad de crear una imagen unitaria.

Parte de la tarea del artista contemporáneo es prever su metalenguaje, proporcionando a los espectadores un fragmento de pensamiento. Éste es el caso de Alberto Simon, con sus series Os anos 70. Screens & Sticks y Squared, presentadas en el espacio de la feria de la Galería Baró-Cruz. Estas impresiones sobre lambda, de colores estridentes e impactantes, mezclan, en clave anacrónica, patrones figurativos y abstractos en tramas superpuestas, entablando un diálogo completamente fabulatorio entre el propio Simon y su personaje de ficción, el artista italiano Salvatore Pippa, a quien hace “firmar” sus obras, fechadas falsamente durante los setenta. El stand de Baró-Cruz tuvo un carácter abiertamente internacional al incluir obras no sólo de Alberto Simon, Jac Leiner, Mira Schendel, sino también de los argentinos Martín Di Girolamo, Sebastián Gordin, Damien Hirst y Michael Wesely, entre otros.

Feria: SP ARTE 2006 — imagen 7
Tomás Espina. Big Bum, 2005. Combustión de pólvora sobre tela. 270 x 220 cm. (106 1/5 x 86 3/5 pulgadas). Galería Alberto Sendrós.

La Galería Leme propuso un conjunto expositivo con fotoperformances y un videoarte Tube-Tunnel, del dúo Paulagabriela —integrado por las artistas cariocas Paula Boechat y Gabriela Moraes—, esculturas inflables y mórbidas del canadiense Max Streicher, una escultura lumínica blanca, titulada Idiot Stick XX (2005), del escultor británico David Batchelor, videoanimaciones, como Prehistoria, del peruano Gabriel Acevedo Velarde, realizada íntegramente en 2005, mediante un sistema de residencia de artistas promovido por dicha galería, a partir de 300 dibujos en animée. Para Acevedo Velarde, pensar el presente implica una lectura más compleja y menos unívoca, que no desemboca en una visión idílica del mismo. La libertad, el confort, la calidad de vida, no eliminan el aspecto trágico de la existencia, la angustia existencial propuesta por Kierkegaard; contrariamente, tornan más cruel dicha contradicción.

La obra ya no es una mera cosa que acontece para gratificar la vista, como se puede comprobar en los trabajos de Felipe Barbosa, Marcia Xavier, Sandra Cinto y Albano Afonso, expuestos en Galería Casa Triángulo.

En la Galería Mariana Moura, las obras de Marcelo Silveira, Gil Vicente, Jeanine Toledo, José Patricio, Nazareno y Renata Lucas afirman su derecho a construir una mirada que se despliega huérfana de modelos taxativos.

El stand de Nara Roesler exhibió trabajos importantes de Abraham Palatnik, Tomie Ohtake, Artur Omar, Artur Lescher, Laura Vinci, Niura Bellavinha, que dieron cuenta del seguimiento y el continuo feedback que se establece entre artista y galerista. Fortes Vilaça, Virgilio, Laura Marsiaj, Baginski, Brito Cimino, Leo Bahía, Artur Fidalgo, Bergamin y Berenice Arvani, Arte 21 y Oeste, demuestran una madurada reflexión sobre el rol del galerista. 

Hay que volver a "contaminar" saludablemente el arte, volver a sumergir la experiencia estética que nos proporciona, en un nuevo teatro de operaciones, más amplio, expandido y eficaz.

CLAUDIA LAUDANNO

Doctora en Historia y Teoría del Arte de la Universidad de Buenos Aires (U.B.A). Catedrática de Historia del Arte Latinoamericano en el Philadelphia Institute for Advanced Studies.

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