Sothebys & Christie's

Mathias Goeritz. Mensaje. Decoración mural, 1970. Pintura dorada sobre acero noxidable, montada sobre madera. 282 x 457 cm. (110 x 178 pulgadas).

Subastaoct 2006 - dic 2006· Por Alberto Barral

Sothebys & Christie's

Subastas Latinoamericanas en Nueva York

En la temporada de 2006 las subastas latinoamericanas alcanzaron nuevos topes, con totales nunca antes vistos. Sotheby’s estuvo a la cabeza con un gran total de US$23.001.200, el más alto jamás logrado por una subasta latinoamericana, sobrepasando por varios millones de dólares el récord anterior. El total de Christie’s, US$16.327.520, también fue impresionante.

El hecho de que estos resultados se hayan obtenido cuando las ventas no fueron extraordinarias es aún más admirable. La selección de pinturas fue muy similar a lo que habíamos visto en temporadas anteriores. La única excepción visible estaba en Sotheby’s: el autorretrato Roots, de Frida Kahlo, que aparecía en la portada del catálogo se vendió por US$5.616.000 (est. US$5.000.000/7.000.000), un récord no sólo para la artista sino también para cualquier obra latinoamericana vendida en subasta. La pintura había sido exhibida en las instalaciones de Sotheby’s en Londres durante las subastas, Contemporáneas, y después en Nueva York, como parte de lo más destacado de la temporada durante la semana Impresionista, y la Moderna, donde quizás llamó la atención de algún coleccionista que quería romper el récord anterior logrado por esta artista en 2000 cuando Sotheby’s vendió su Self Portrait de 1929 por US$5.065.750. Comparando los precios, se podría decir que esta última era mucha más pintura (77,5 x 61 cm) que los 30 x 50,3 cm de Roots. Ésta es una pintura importante desde el punto de vista histórico, tiene un extenso historial de exposiciones y  el año pasado estuvo en la retrospectiva de Frida Kahlo en la galería Tate de Londres.

Subasta: Sothebys & Christie's — imagen 1
Fernando Botero. Los músicos, 1979. Óleo sobre lienzo. 217 x 190 cm. (85 1/2 x 74 3/4 pulgadas).

Virgilio Garza, director del departamento latinoamericano de Christie’s, manifestó que los porcentajes de ventas se repartieron así: 40%, arte norteamericano; 26%, latinoamericano; 4%, europeo; 2%, asiático; y 28% descrito como "otros". Esto indica que la fuerte participación que no correspondió a los parámetros tradicionales de América Latina fue el factor primordial que incidió en que los totales fueran tan altos. Christie’s vendió el Wifredo Lam de la portada del catálogo por US$1.304.000, batió el récord para una obra sobre papel de este artista, mientras que The Musicians (1979), de Fernando Botero, también registró un récord para un artista latinoamericano vivo, US$2.032.000. Se repitió a la siguiente noche en Sotheby’s para otra de sus pinturas, de 1984, otro grupo de músicos que tiene una pareja de bailarines al fondo. El Musicians de Christie’s quedó en manos de una institución, y la pieza de Sotheby’s, en poder de un coleccionista estadounidense. Esta casa de subastas logró otro éxito con la venta del monumental bronce Bird, también de Botero, que después de una encarnizada puja sobrepasó su estimado de US$500.000/600.000, para venderse en US$1.052.000. Los desastres de la noche de Christie’s estuvieron representados principalmente por obras sobre papel de Francisco Toledo que habían sido avaluadas de manera optimista pero no lograron atraer a los postores, y un Berni de los años veinte, El torero Calvo. Sin embargo, la subasta fue un gran éxito, e incluso obras que hacía poco habían estado en remate pero no se habían vendido finalmente encontraron comprador, como en el caso de Moçca penteando os cabelos, de Cándido Portinari, vendida en US$452.800 (est. US$300.000/400.000), y el Tamayo Tres personajes en blanco, de 1971, que alcanzó US$441.600 (est.US $350.000/450.000).

La sorpresa fue en la subasta nocturna de Sotheby’s . Se logró un nuevo récord mundial para Francisco Zúñiga. El precio de US$700.000/900.000 fijado para su monumental bronce Grupo de cuatro mujeres de pie, de 1974, fue eclipsado por la astronómica suma de US$3.712.000, otro récord para cualquier escultura latinoamericana vendida en subasta. También tuvo su efecto sobre todos los bronces de Zúñiga ofrecidos al siguiente día, ya que todos se vendieron por encima de sus estimados.

Subasta: Sothebys & Christie's — imagen 2
Frida Kahlo. Raíces, 1943. Óleo sobre metal. 30 x 50,3 cm. (11 7/8 x 19 3/4 pulgadas).
Subasta: Sothebys & Christie's — imagen 3
Francisco Zúñiga. Grupo de cuatro mujeres de pie, 1974. Bronce. 205 x 235 x 120 cm. (80 3/4 x 92 1/2 x 47 1/4 pulgadas).

Tomás Sánchez también logró un nuevo récord mundial cuando su Gracia en la cascada llegó a US$363.200 (est.US$150.000/200.000). Leonora Carrington se apuntó un éxito en Sotheby’s: su pintura de 1958, Un sueño en el bosque, se vendió en US$553.600 (est. US$350.000/450.000). Otro éxito mexicano fueron los US$132.000 de Gerzso con Santuario, una  obra de la década de 1940 (est. US$60.000/80.000). En la subasta de Sotheby’s había también dos obras interesantes de Torres García. Una de 1943, Contrapunto, marcaba un extraño período de su producción y se vendió en US$352.000 (est.US$225.000/275.000); la otra, titulada Planismo, no se vendió (est.US$200.000/250.000). Las dos piezas famosas que no se vendieron en la subasta nocturna de Sotheby’s eran ambas de artistas brasileños; había una excelente abstracción de Mira Schendel, (est. US$125.000/175.000), que no encontró comprador, quizás porque esta artista había vendido muy bien en las subastas del pasado otoño y es probable que esta vez hubiera menos coleccionistas dispuestos a pagar los altos precios que allí se establecieron. Había también una hermosa escultura en madera, de Maria Martins, con un precio de US$80.000/100.000, que se quedó sin vender. Esto no quiere decir que al arte brasileño no le fue bien; por el contrario, un retrato de una niña, más bien prosaico, de Portinari (1956), titulado Menina, logró sobrepasar su estimado de US$100.000/150.000, y se vendió en US$251.200.

Subasta: Sothebys & Christie's — imagen 4
Tomás Sánchez. Gracia en la cascada, 1992. Acrílico sobre lienzo. 122 x 122 cm. (48 x 48 pulgadas).

En la subasta nocturna de Christie’s, dos Tamayos de la década de 1930 se vendieron muy bien a pesar del pequeño formato. El primero, Naturaleza muerta, que representaba un juego de dominó con bombillas de color azul, se había avaluado en US$400.000/600.000, y se vendió en US$531.200, mientras que el seductor Dessert (Still life with glasses and strawberry pudding) sobrepasó su estimado de US$300.000/400.000 y logró venderse en US$475.200. Christie’s tenía una obra muy grande de Mathias Goeritz que cubría toda una pared de la galería del primer piso. Esta hermosa abstracción en dorado, de 1970, estaba avaluada en US$200.000/250.000 y logró un éxito al encontrar un comprador que pagó US$340.800. Otras obras mexicanas a las que les fue bien en Christie’s fueron la representación erótica de san Sebastián adorado por una recatada viuda joven cubierta por un velo, muy del gusto de la decadencia de fines del siglo, que tenía un estimado de US$250.000/350.000 y se vendió en US$284.800. Una obra sobre papel, de Diego Rivera, de la década de 1940, El curandero, que se parecía mucho a las que describen la vida precolombina en sus frescos del Palacio Nacional, superó su avalúo de US$120.000/160.000 y se vendió en US$284.800, y Dreams of a Village, de Rodolfo Morales, también sobrepasó sus estimado de US$80.000/120.000 al venderse en US$216.000.

Subasta: Sothebys & Christie's — imagen 5
Sergio Camargo. Sin título (No. 368), 1972. Relieve de madera pintado. 100 x 100 x 25,5 cm. (39 1/2 x 39 1/2 x 10 in.).
Subasta: Sothebys & Christie's — imagen 6
Martha Boto. Laberinto cilíndrico (movimiento lumínico), 1965-1967. Construcción de luces. Pieza única. 45,5 x 45,5 x 27,8 cm. (17 7/8 x 17 7/8 x 10 7/8 pulgadas).

Las dos subastas significaron un éxito para los artistas op venezolanos. En  Christie’s, Soto vendió  Tres triángulos, de 1969, en US$102.000, (est.US$80.000/120.000), y sus Ocres con negro, de 1970, sobrepasaron las expectativas de US$60.000/80.000, al obtener US$114.000 esa misma noche. Quizás los coleccionistas de arte del siglo XX están empezando a entender que los precios del arte latinoamericano abstracto y las obras minimalistas son todavía muy baratos comparados con los de obras estadounidenses o europeas, lo que justificó los buenos precios obtenidos por los artistas brasileños en la subasta de Christie’s, como sucedió con Untitled No 368, de Sergio Camargo, que con un estimado de US$50.000/70.000, se vendió en US$90.000.

En Sotheby’s, al Soto Ecriture verte, de 1965, (est. US$150.000/200.000), pero varios postores hicieron que el precio llegara a US$273.600; y en la misma subasta, otro Soto, Vibration à droite, de 1969, (est.US$70.000/90.000), también lo superó después de una ardiente puja y llegó a US$156.000. A un multicolor Cruz Díez, de 1983, Physicrome No. 2084, se le habían calculado US$30.000/40.000, y se subió a US$45.000. Nueve láminas perforadas y doradas sobre Madera, de Mathias Goeritz, tenía un estimado de US$30.000/40.000, pero fuertes intereses pronto hicieron que el precio se elevara, hasta llegar a US$69.000. Lo mismo ocurrió con una abstracción monocromática del artista argentino Luis Tomasello, Objet plastique No. 201, de 1968, que con un estimado de US$10.000/15.000, se vendió en US$31.200, mientras que Continuant Lumière avec 16 Cylindres, de Julio le Parc, cuyo precio base era US$10.000/15.000, alcanzó US$45.000.

Subasta: Sothebys & Christie's — imagen 7
Ángel Zárraga. Ex-voto, Martirio de San Sebastián, 1911. Óleo sobre lienzo. 100 x 73 cm. (39 x 28 3/4 pulgadas).

Las dos subastas diurnas de las dos casas tuvieron un éxito inusitado, pero Sotheby’s en realidad registró un triunfo en la subasta nocturna con la obra simbolista de Julio Ruela Visión de la Conquista, que con una propuesta de US$45.000/55.000 se vendió por el sorprendente precio de US$363.200. En su subasta diurna también hubo un gran interés por las obras abstractas. Superposition recto-verso, de Hugo Demarco, se vendió en US$45.000, muy por encima del precio que le asignaron, US$10.000/15.000. Labyrinthe Cilindrique (Mouvement Lumière), de Martha Boto, tenía un estimado prudencial de US$7.000/9.000, pero se vendió en US$51.000. En Christie’s, Ayamarka II, de César Paternosto, se vendió en US$19.200, por encima de su estimado de US$8.000/12.000, y Pintura, de Roberto Aizemberg, también sobrepasó los cálculos de US$18.000/22.000 al ser vendida en US$31.200. El Soto Media columna, con un avalúo de US$25.000/35.000, obtuvo un precio de US$45.600, y de los dos Camargos, uno, Untitled No. 312, se vendió en US$48.000, superando su estimado de US$30.000/40.000, mientras que el segundo se vendió en US$60.000, es decir, el precio más alto del estimado, (US$40.000/60.000).

Al observar los resultados de estas subastas latinoamericanas podemos concluir que, a medida que el mercado del arte se torna cada vez más internacional y la calidad de las obras se convierte en el barómetro para su valor, el arte latinoamericano está listo para beneficiarse de la apreciación, y estas subastas fueron las primeras en señalar hacia esta nueva y emocionante dirección.

Total Sotheby’s: US$23.001.200. Promedio de ventas por lote: 84%. Por dentro del estimado: 95,2% Lotes ofrecidos: 176.

Total Christie’s: US$16.327.520. Promedio de ventas por lote: 70%. Por dentro del estimado: 87% Lotes ofrecidos: 265.

ALBERTO BARRAL

Asesor de arte, Nueva York.

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