Se llevó a cabo en la ciudad de México la tercera versión de la feria México Arte Contemporáneo, mejor conocida como MACO, entre los días 26 y 30 de abril pasado. Sus directores, Zélika García y Enrique Rubio, recibieron este año a un mayor número de galerías extranjeras que en versiones anteriores.
Fue llamativa la preponderante presencia de galerías europeas. De un total de 70, 20 fueron de México, 27 de Europa, 17 de Estados Unidos y solamente 6 de Latinoamérica. Aunque hubo quienes pudieron apostar por más firmas latinoamericanas y los números hablan de una aparente disparidad de representación, se pudo generar un apropiado balance global de contenidos entre unas y otras.
El director de la Mackey Gallery con sede en Houston, Jeff Mackey, asegura que “Vende más latinos en Estados Unidos que en otras partes. Esta galería otorga gran importancia a ferias como Armory y Art Basel”, pero encuentra, según nos comentó, que “en MACO están algunas de las galerías más importantes del mundo; nosotros estamos aquí, porque nos interesa también que muchos museos nos conozcan, por eso que no traje piezas chicas sino de tamaños de gran formato y escalas mayores. Si esto fuera por buscar un éxito comercial no estaríamos aquí. MACO es otra cosa; tiene mucho potencial”, asegura.

Es por ello que en esta ocasión presentó autores como los Clayton Brothers, de Los Ángeles, con la pieza Who’s next, y del salvadoreño Roland Moran. Sin duda, una de las obras que más llamaron la atención fue El brindis de Martin & Sicilia, en la que observamos a militares latinoamericanos de tamaño natural, en cartón recortado, levantando sus copas para brindar con el público.
Un galerista de Brasil se encontraba francamente entusiasmado por la presencia de galerías de todo el mundo. Y esta alegría la manifestó frente al stand de Arndt & Partner, que trajo una propuesta sobre la protección; autos chocados, bomberos, cámaras de seguridad… Se trata del trabajo más que pertinente de Tim Trantenroth, quien ante la explosiva y descomunal circulación de imágenes referidas a los asuntos de los atentados y la muchas veces cuestionable manera de protegernos (como nos queda claro después de ver su obra), trabajó el stand de la galería como el espacio ficticio en el que, al igual que en las ciudades, puede suceder cualquier atentado, en cualquier momento, por cualquier motivo.

Vacío 9, de España, tenía uno de los lugares espacialmente privilegiados de toda la feria. Lo primero que se veía al entrar a una de las grandes salas de exposición era la obra de Diana Larrea. Una de sus piezas consistía en el retrato de una mujer de pelo rubio (ella misma caracterizada como Kim Novak), de pie junto al mar y frente al icónico puente Golden Gate de San Francisco; se trata de uno de los lugares que escogió Alfred Hitchcock para sus películas. Diana Larrea lleva tiempo explorando mitos cinematográficos y su capacidad de integración social; por ello, para esta serie se trasladó a San Francisco a visitar algunos de los escenarios de la película Vértigo (1958), de Hitchcock.
El trabajo de Larrea ha consistido en reconstruir algunos pasajes cinematográficos y hacer propias las escenas y sitios donde se rodaron las ya clásicas escenas hoy de culto. Por ello también vemos en Retrato de 2005 su perfil enmarcado en su cabello teñido de rubio. Se trata de retraer la maravillosa película de Hitchcock, esta vez ella como el personaje encarnado por la Novak, Madeleine.

La Gasser Grunert de Nueva York sorprendió al igual que otras más incluyendo, en selección que mostró en MACO, algo de pintura. "¿Y esto es Felguérez?", preguntó una mujer muy elegante frente a la obra de Elizabeth Neel. No lo era, por supuesto; lo que sí era un hecho es que había un importante número de piezas bidimensionales en espacios que suelen manejar más objetos o incluso obras en soportes electrónicos.
En Galería Luis Adelantado fue especialmente llamativo el trabajo de Anthony Goicolea, quien presentó fotografías pertenecientes a su Shelter Series, en las que Dead tree forest fue quizá una de las que más llamaron la atención.

Art & Idea tiene en su haber a dos de los que sin duda se han perfilado en los últimos años como los creadores más talentosos de su generación: Benjamín Torres y Diego Teo. Del primero escribió Paulina Lasa que "…Mientras Contenido neto es un comentario relacionado con el mercado y la producción serial de bienes de consumo (en este caso, ejemplificado por el mercado del arte y la escultura como producto de intercambio comercial), Derivados se inclina hacia explorar la faceta de la producción como proceso". Diego Teo, por su parte, ha sido uno de los creadores más propositivos de su generación. Tanto es así que algunas de las más importantes colecciones, incluso corporativas, han adquirido obras suyas.
En la española La Caja Negra destacan especialmente los trabajos de Jan Hendrix y Richard Serra. El primero, con las piezas de la serie Eclipse, propone una mirada nueva a su ya conocida obra que recopila hojas, ramas y sus siluetas. En esta ocasión, hechas con dos pesadas placas de acero cortadas con rayos láser, estas obras producen una sensación de ligereza que además interactúa con el muro sobre el que se ha colocado, toda vez que las transparencias existentes entre las partes de acero lanzan sombras que complementan la pieza.

La siempre propositiva Kurimanzutto vendió un dibujo de acción de Gabriel Orozco en un millón de dólares, según informaron algunos semanarios días después de concluida la feria. Esta pieza, realizada en 2005, “remite a un Pollock distendido, en realidad es la huella de pelotas de tenis que, pintadas de negro, se deslizan sobre el papel”, según apuntó Blanca González en la revista Proceso.
Otras dos galerías mexicanas muy concurridas fueron: Myto, donde pudieron verse las últimas (y siempre inquietantes) obras de Ariel Orozco y Yunior Mariño (destaca la fotografía 23 de septiembre 2005), y la Galería Quetzalli, con sede en Oaxaca, que mostró algo de la última producción de Irene Dubrovsky y Sergio Garval, quizá uno de los creadores más potentes de su generación y con especiales dotes de examinador social.

En la Galería Peter Kilchmann/Kilchmann Martín tuvieron como única expositora a Teresa Margolles, quien estuvo presente con algunas fotografías de las serie Recados póstumos consistentes en imágenes de cines abandonados en los que Margolles transcribió en sus marquesinas algunos mensajes dejados por mujeres que se han quitado la vida. El del Cine Metropolitano dice: "Pido perdón a Dios por no haber llegado a ser una buena artista. Pido perdón a Dios por quemar mi alma con thiner".
Por su parte, Parisa Kind presentó, entre otras, la pieza The French Différence de Lucas Ajemian y Jules Bismuth, fotografía que resulta del performance Nucléaire, realizado en Nueva York a principios de 2006. El título viene del pie de foto del periódico francés sobre el que estaban reactuando y cuya fotografía se reproduce en la parte baja de la obra. Este performance se llevó a cabo por un par de horas en Lower Manhattan. A cada participante se le asignó una letra de cartón, y permanecieron quietos en diferentes locaciones por 20 minutos cada vez para hacer posible el registro de la pieza.
Como parecería que ya se está haciendo costumbre, la reserva en los precios de venta en algunas galerías aleja al público que aún no es un comprador experimentado (y al que se supone es necesario atraer para convertirlo poco a poco en coleccionista), haciendo que potenciales compradores hagan aproximaciones erráticas y torpes en el momento de su elección.
Esto contrasta con la agilidad del coleccionista consumado y su evidente bien lubricada relación con los expositores, lo que finalmente motiva que sí hay adquisiciones importantes por parte de los invitados especiales, pero de manera paralela un sentimiento de inhibición de aquellos otros, generalmente jóvenes, que desean adquirir sus primeras piezas.
Lo que queda después de la feria es el muy buen sabor de boca de un evento que no sólo da pistas de qué sucede en otras latitudes, sino que incluso marca ya, desde su joven existencia, algunas de las directrices del arte actual.
SANTIAGO ESPINOSA DE LOS MONTEROS
Crítico de arte independiente, México.


