Exposición Individualoct 2006 - dic 2006· Por Dermis Pérez León

Juan Castillo

Galería AFA

Sobre el vidrio de los ventanales de la Galería AFA, desde la calle, leemos al pasar: “Otro maldito día”. La frase nos conecta con el transcurrir del tiempo y la inevitabilidad de un destino, con el sentido de la repetición y el tedio. La sucesión de lo mismo lo reafirma, marcando la arquitectura.

Desde su primer regreso a Chile en 1998, luego de 16 años de ausencia, Juan Castillo ha continuado con sus visitas al país para recuperar una historia desconectada en el tiempo a través del texto, el registro fotográfico y la huella. Integrante del Grupo CADA. (1979-1983), realizó acciones colectivas e individuales para inscribirse dentro del contexto urbano y suburbano y romper los límites y posibilidades en intervenciones efímeras al paisaje y la publicidad comercial1. En sus visitas posteriores, ha buscado vincular el pasado a la realidad del presente, a través de la cita de una frase utilizada en los 70, graffiteada sobre los muros de la carretera panamericana.

Exposición Individual: Juan Castillo — imagen 1
Juan Castillo. Otro maldito día, 2006. Instalación con silla, televisor y siete fotografías. Dimensiones variables.

“Te devuelvo tu imagen” como leitmotiv, lo volvemos a encontrar repetido sobre el piso de las veredas del Paseo La Alameda en Santiago y en 50 buses interurbanos, paralelo a su exposición en la Galería Gabriela Mistral. Con la frase, Castillo buscaba relacionar el espacio de la calle con el interior de la galería, cuyo significado aquí era la recreación del espacio privado de la casa, en oposición al mundo exterior.

Estos juegos de lenguajes de la exposición en la GGM son un referente imprescindible cuando volvemos a la vitrina de Galería AFA y la frase OTRO MALDITO DÍA. Si el sentido de lo privado en el primer espacio fue trastocado y puesto “patas arriba” literalmente, con el uso de sillas invertidas y monitores en los fondos de cada una para revelar la fragilidad del refugio-casa y la intromisión inevitable del afuera “colándose” a través de los intersticios de la televisión, en la muestra de AFA, esa pantalla era utilizada para hurgar en el “interior” de los sentimientos y la vida privada de seis jóvenes. En la primera exposición, tres videos presentan historias paralelas de la vida cotidiana en Chile: un almuerzo en casa de la familia de un micrero2, registros de conversaciones en bares del Paseo La Alameda junto a la interacción de los transeúntes con los textos en la vereda y el recorrido de un bus interurbano desde la perspectiva del chofer. Castillo teje una red de identidades flotantes con la entrevista a los jóvenes inmigrantes mostrados en primeros planos en un monitor colocado como sustitución de la cuarta pata de una silla. En cambio, en los otros tres, las identidades apuntan a sujetos en espacios de tránsito: los buses, los bares y las calles.

Otro maldito día, en AFA se presenta como una instalación u obra total que teje una red de sentidos cruzados entre las diferentes piezas individuales. Acompañan a la pieza de la silla-televisor siete fotografías distribuidas entre dos salas y un pasillo. A diferencia de los tres retratos de la familia del micrero en la GGM en primer plano frontal, los rostros jóvenes aquí están parcialmente tomados y desdibujados por el desenfoque. Las imágenes, impresas en acetato, se instalan como cajas de luz, pero sin iluminar. Sobre las impresiones, el artista ha marcado un área con crayón rojo demarcando una huella dejada por alguna quemadura. El tubo fluorescente lo encontramos fuera de la caja. Sobre cada tubo fluorecente, un pañuelo doblado muestra los rostros completos de los retratados emulsionados en blanco y negro, sin manipular, con frases escritas. Un rostro se ha añadido a los seis jóvenes inmigrantes y es el de una estudiante, líder del último paro masivo de estudiantes en Chile. Dos camisas blancas de uniformes estudiantiles penden del techo y, a diferencia de las cajas de luz, son iluminadas por dentro con bombillas y manchadas con té, la bebida de todos. Nuevamente, Castillo relaciona el pasado y los acontecimientos del presente, en su afán de incorporar sucesos que puedan recontextualizar una obra que se configura en el viaje (del bus por la ciudad y de Chile a Suecia) y la experiencia inmediata.

El desplazamiento de los soportes de la imagen no sólo hablan de la fugacidad del tiempo o el traslado, sino del mismo sujeto retratado y hablante del video. Todos son jóvenes con identidades al margen de una definición, descalzados entre el lenguaje adoptado por el país de residencia, contrapuesto al de la casa y a la cultura de sus padres. Ellos se presentan en el vacío de la no pertenencia a un contexto, evidente en esa confusión del sujeto hablante y el lenguaje trastocado de las imágenes. A través de estos jóvenes, entre los cuales está el propio hijo del artista, Castillo busca entretejer su propia historia de sujeto en tránsito.

NOTAS

1.CADA: Colectivo de Acciones de Arte formado por los artistas visuales Juan Castillo y Lotty Rosenfeld, y los escritores Diamela Eltit y Raúl Zurita.

2.Micrero; se refiere al chofer de la micro, buses de recorridos urbanos en Chile.

DERMIS PÉREZ LEÓN

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