David Palacios es un artista cubano que reside en Venezuela desde 1991. Desde su llegada, ha tenido una labor dinámica e ininterrumpida en el campo cultural. Primeramente como ilustrador en importantes medios impresos, luego como autor y propulsor de proyectos creativos, individuales y colectivos, en los que constantemente pone en cuestionamiento aspectos relativos al sistema de producción artística. Cada uno de estos proyectos —algunos expuestos en salas expositivas, y otros, en medios urbanos fuera del contexto artístico— pone en tela de juicio los modos de producción, circulación y consumo del arte, al punto que, como bien se ha escrito en anteriores ocasiones, los planteamientos de Palacios no se circunscriben a la obra como objeto sino a todas las estrategias de creación que la rodean.

Trabajar en las periferias ha sido una de sus constantes. En La Habana ya había realizado eventos de esta índole: EJA: Empresa de Juguetes para Adultos y Proyecto HACER —Comunidades—(1990). Lo ha continuado en Caracas de manera individual o colectiva. Como miembro del Grupo Provisional, ha realizado, junto a Félix Suazo, Domingo D’Lucia, Juan José Olavarría y Juan Carlos Rodríguez, diversos proyectos creativos, como La Fiesta del Agua, en el barrio La Bandera (1998), y Del Prebacheo al Montacargas, multimedia realizado en Valencia en 1999. Pero también ha expuesto con el grupo en importantes lugares, como en la 48 Bienal de Venecia y La Tarja en la Sala Mendoza (ambos en 1999); Born in America (Museo Jacobo Borges, 2000) y Políticas de la diferencia. Arte iberoamericano de fin de siglo (Centro de Convenciones de Pernambuco, Recife, Brasil, y Museo de Bellas Artes de Buenos Aires, 2001). Asimismo, David Palacios ha realizado individualmente proyectos en los que desmonta los temas que lo han ocupado a lo largo de su trayectoria: en Repuestos Pirelli, desplegable impreso en 1999, compara irónicamente fragmentos de instalaciones expuestas en el IV Salón Pirelli de Jóvenes Creadores con objetos de ferretería como si fueran bienes de consumo de valor equivalente; en Art porcentual. Análisis estadístico de la instalación: Naturaleza muerta, the end (Sala Mendoza, 2000), plantea estadísticamente situaciones propias del quehacer del pintor (por ejemplo, el tiempo que lleva en hacer un retrato hablado o los porcentajes de materiales que utiliza un artista); en Zona de distensión. Inventario y estadísticas de una experiencia de diálogo (CELARG, 2002), asume el rol de “artista-curador” para mostrar los resultados de su experiencia en una alfarería en Guatire, zona periférica de Caracas, en la que buscaba, entre otras cosas, solventar la distancia entre lo artístico y lo social.
Estas exposiciones se han caracterizado por su seriedad y tono “docto” en su argumentación. El artista se asume como el “analista” de cada uno de los aspectos que intervienen en el sistema de circulación, promoción y venta de obras de arte, e incluso, de las propias exposiciones. El resultado es una doble paradoja: se ironiza al sistema pero al mismo tiempo se le requiere para llevar a cabo el proyecto.
Una extensión de…, inaugurada en el Museo Alejandro Otero, es demostración fehaciente de ello. Esta muestra es el registro resultante de varios eventos expositivos que Palacios realizó con antelación en locales comerciales de Caracas, Bogotá y Lima. Pero tiene varias particularidades importantes: cada uno es el evento paralelo de otro que se realiza con el mismo tema y el mismo día en un museo grande de algún centro metropolitano. Así, la muestra Joseph Beuys: vitrinas, acciones, ambientes, inaugurada en la Tate Modern de Londres, es simultáneamente inaugurada en la Tate Modern Avícola Petare, una tienda de alimentos para animales que se encuentra en una de las zonas más populares de Caracas. La inauguración en la versión caraqueña tuvo sus palabras de apertura acerca de la obra de Beuys y su correspondiente cóctel inaugural. Así se hizo sucesivamente con las muestras Africa Remix/L’art contemporai en el Centro Pompidou y en la Peluquería Black and White de Bogotá; El imperio azteca en el Guggenheim Bilbao, y el kiosco Artesanía Wayúu en Caracas; Pioneros de la pintura moderna: Cézanne y Pisarro 1865-1885 en el MoMA de Nueva York y en la Plaza de los Pintores de Caracas; y la muestra Ana Mendieta: Earth Body, Sculpture and Performance en el Miami Art Museum y en Evanyelin & Pizarro (confecciones) en Lima. En la muestra en el MAO, por otra parte, expuso, a modo de ready-made, objetos de consumo que usualmente se venden en estos comercios, además del registro fotográfico y video de todas las inauguraciones de estos eventos.
Con ello, Palacios ironiza un fenómeno actual de estos grandes centros hegemónicos del arte: el abrir sucursales en otras latitudes, “convirtiéndolas —como dice el artista— en réplicas del centro”. Aplica la metodología y herramienta del investigador contemporáneo: internet. Busca las páginas web de los museos más importantes del mundo y hace un registro de sus programaciones. Escoge los openings que le interesan y prepara uno simultáneo en “un espacio social que se ajuste a la curaduría” con toda la documentación (fotos, videos, etc.), que luego “enviará a la institución seleccionada”. Con ello juega con la flexibilidad geográfica que la globalización permite y trastoca tanto los límites de los circuitos artísticos como amplía los círculos sociales a los que estos eventos van dirigidos. Es una manera de replantear nuevamente un tema siempre polémico como es el de arte y sociedad.
SUSANA BENKO
