Circa 2006

Vista exterior del Centro de Convenciones de Puerto Rico.

Feriaoct 2006 - dic 2006· Por Joel Weinstein

Circa 2006

Puerto Rico

Fue divertida, pero ¿fue comerciable?

CIRCA 2006, la primera feria internacional de arte que entró a Puerto Rico, llegó y se fue, casi en un instante, como un súbito chaparrón tropical.

Cuando viví en Miami, vi un par de ferias de arte que luchaban por establecerse o, simplemente, sobrevivir, a la sombra dominante de ese imparable monstruo que es Art Basel Miami Beach (ABMB) —estoy hablando de Arteaméricas y Art Miami— y mi experiencia del primer episodio de CIRCA fue conmovedora, en una forma en que ninguno de esos eventos lo fue. Quizás se debió a que esta feria estuvo cargada de expectativas, con el confiado mundo del arte de la isla esperando la noche de apertura como si fuera una incómoda cita a ciegas, y pensando: “Todos esos personajes van a venir aquí sólo a mirarnos”. Sería más preciso decir que, como sucedió en Miami durante los años de vacas flacas antes de que el panorama local se adhiriera a ABMB, la muchedumbre de las afueras probablemente veía el viaje a San Juan sólo como una oportunidad de mejorar su bronceado. Sin embargo, el pequeño grupo de organizadores, con su extraña mezcla de inexperiencia, agallas para los negocios y agudeza para el mundo del arte, puso todo de su parte para hacer del debut de CIRCA una aventura comercial con una considerable fuerza estética. A pesar de algunos notorios traspiés organizacionales y de la imprevista y desastrosa intrusión de la última crisis económica y política de la isla, presentaron una excelente exposición, por demás muy divertida para quien la colgó pues no tenía nada que perder.

En lo que pude ver, la diferencia entre esas ferias y CIRCA es que ésta logró integrar serios y bien curados proyectos de arte, organizaciones sin ánimo de lucro dirigidas por artistas, animados debates y talleres —el conservador del Museo de Arte de Ponce, Ángel “Archie” Santiago, uno de los mejores del ramo, hizo una exposición que lamento haberme perdido— y una imaginativa selección de galerías. Uno de los mejores trucos de CIRCA fue haber llenado de una atractiva y colorida sociabilidad los enormes espacios del Centro de Convenciones. El ambiente era “tenso”, comentó un artista amigo que es, también, bastante nervioso. Todas las ferias lo intentan, hasta cierto punto, y la campaña de CIRCA para ser tan sagaz como fuera posible, desde el punto de vista del arte, puede haberle costado caro con respecto a la contabilidad, pero quienes asistieron estaban muy impresionados.

Feria: Circa 2006 — imagen 1
Antonio Martorell. Dedalus, 2001-2006. Silkscreen on plastic stickers. Variable dimensions. “10 x 10” Project.

Elvis Fuentes, crítico y curador independiente que residen en San Juan, me contó que la feria fue concebida por el empresario Roberto José Nieves y la diseñadora gráfica Anabelle Lampón, quien lo llamó el invierno pasado para que ayudara a organizar el evento. También invitaron a Celina Nogueras Cuevas, administradora de arte y profesora, de San Juan. Ninguno había tenido mucha experiencia con ferias de la escala de CIRCA, aunque Fuentes había sido curador en la Trienal Poli/Gráfica de San Juan: América Latina y el Caribe, el año pasado. Juntos, incubaron un plan movido en igual proporción por la necesidad comercial y el ingenio artístico y lo armaron en menos de seis meses.

Terminaron reuniendo más de treinta galerías, museos e instituciones más pequeñas, en su mayoría de Puerto Rico, además de una pequeña cantidad proveniente de Miami, incluidas Edge Zones, Ninoska Huerta, Diana Lowenstein Fine Arts, Cernuda Arte, Hardcore Art Contemporary, Praxis International y Bernice Steinbaum Gallery; Nueva York, con Art in General, Magnan-Emerich y Exit Art; Boston, con Space Other; Argentina con Aldo de Sousa; Colombia, con Casa Riegner Gallery; Venezuela, que presentó a Art Nouveau y Spativm; varios puntos de Europa, como España, con Espacio Líquido; Alemania, con Gallery Schübbe; Holanda, con Latin Art Gallery; e incluso una galería de Australia, Greenaway Art Gallery. La gran mayoría de las galerías invitadas se concentró en arte contemporáneo, e incluso aquellas cuyo negocio es el mercado secundario, como Cernuda Arte, de Miami, llevaron nuevas obras.

Feria: Circa 2006 — imagen 2
Glexis Novoa. No más cultura, 2006. Dibujo mural para un sitio específico, sobre arquitectura original. 304 x 608 x 608 cm. (10 x 20 x 20 pies). Bernice Steinbaum Gallery.

Algunas de las galerías asistieron, en parte, porque uno de sus artistas estaba realizando un proyecto independiente. Glexis Novoa, por ejemplo, representado por Bernice Steinbaum, de Miami, construyó un pequeño laberinto de fibra prensada y pintura doméstica en el que trazó a lápiz sus características y diminutas líneas del horizonte pobladas de figuras y objetos amarrados que salen de un globo, y confusas islas a lo lejos. Novoa hizo parte de una sección de proyectos de artistas llamada “10 x 10”, que incluyó también a Andrés Serrano, Antonio Martorell, Charles Juhasz-Alvarado y Nari Ward, entre otros. Los organizadores escogieron artistas cuya obra les gustaba, pero también esperaban que a cada proyecto lo acompañara algún patrocinador adinerado, una idea que en gran parte se evaporó debido a la crisis, comentó Fuentes.

Feria: Circa 2006 — imagen 3
Rabindranat Díaz. Manuel, de la serie Gen-tegumento, 2006. Acrílico sobre masonite. 101,6 x 121,9 cm. (40 x 48 pulgadas).

Se presentaron otros dos proyectos de artistas, uno organizado por el curador independiente español Paco Barragán, llamado Estado(s) de anxiedad, que incluyó entre sus cinco proyectos de artistas dibujos del tamaño de una pared, del neoyorquino Rafael Vargas Suárez—Quien fue llevado a la feria por la galería que lo representa allí, Punto Gris, de Mariely López Bermúdez—Y dos enormes y brillantes pinturas de Melvin Martínez. Cuatro artistas que no tenían representación de ninguna galería también fueron invitados para una sección llamada “Solo”; uno de ellos fue Rabindranat Díaz Cardona, cuya pared de retratos pintados constituyó un irónico quién es quién del panorama local contemporáneo, entre quienes estaba el coleccionista John Belk; Francisco “Tito” Rovira Rullán, impulsor de la Galería Comercial; el escritor de arte Manuel Álvarez Lezama, y el dios musical del momento y favorito de Puerto Rico, René Pérez, de Calle 13, más conocido como El Residente.

Hablando de coleccionistas, dos grandes colecciones locales de obras contemporáneas abrieron sus puertas al público. Espacio 1414, de Diana y Manolo Berezdivin podía visitarse todas las noches, y Alberto de la Cruz ofreció una suntuosa recepción en su residencia para mostrar su material, incluida una de las primeras pinturas de Melvin Martínez, con la que los visitantes pudieron comparar su obra actual.

La feria tuvo la gentileza y la viveza de divulgar las diversas inauguraciones de las galerías locales y ofreció viajes en bus a puntos culturales de la isla como el Museo de Arte de Ponce. Un visitante con mucha energía podía hacer una gira por el arte público en el admirable y ligero Tren Urbano, y María Bonta de la Pezuela, de Sotheby’s, dictó en el Museo de Arte de Puerto Rico una entusiasta conferencia básica sobre el funcionamiento de una casa de subastas y animó a su audiencia para que visitara las oficinas de Sotheby’s, ofrecimiento que fue muy bien recibido.

Feria: Circa 2006 — imagen 4

Fuentes calculó que más de cinco mil personas asistieron a los más de tres días de la feria. Frente a las decenas de miles que rutinariamente invaden Art Basel en Suiza, ésta es una cifra despreciable, pero el mismo Fuentes anotó que las multitudes fueron constantes, demostraron muy buena actitud y compraron arte. Vi a un coleccionista local que sacó de repente su chequera, y una inspección muy informal me indicó que las ventas estuvieron activas en unos pocos casos y en la mayoría, mucho mejor de lo esperado. Walter Otero, de San Juan, que representa a Martínez, quien de repente se volvió muy comercializable, estaba casi extasiado con respecto a su experiencia, después de haber vendido todo lo que llevó. La galería alemana Schübbe vendió todo su inventario la noche de apertura. Bernice Steinbaum se mostró un poco menos entusiasta debido a que sus ventas fueron moderadas, aunque dijo que fue muy agradable conocer gente y que había hecho importantes contactos. También terminó donando al Museo de Arte de Ponce una de las obras que expuso, una escultura de Karen Rifas.

Steinbaum todavía no puede dar su opinión acerca de su regreso el próximo año, y por supuesto que hubo pesadillas entre bastidores. La aduana retuvo las obras de arte de las galerías visitantes hasta dos horas antes de la inauguración de la feria, y escuché amargas quejas sobre detalles como la iluminación y las antiestéticas divisiones empleadas para separar los espacios. Fuentes culpó de los problemas más serios de CIRCA, incluido el caos de la aduana, a la situación económica de la isla. Muchos patrocinadores se echaron para atrás cuando la crisis se agudizó, lo que forzó a los organizadores a recortar sus más ambiciosos planes, como el de la publicación diaria de boletines que la oficina de turismo iba a financiar. El periódico más importante de la isla, El Nuevo Día, canceló los planes de emitir un suplemento especial cuando no logró vender suficiente publicidad, aunque noté que los editoriales del diario fueron muy generosos en sus comentarios poco exigentes sobre la feria.

Feria: Circa 2006 — imagen 5
Rafael Vargas Suárez. Virus norteamericano 06.01, 2006. Esmalte de oleo sobre papel doblado. 22 4/5 x 22 4/5 cm. (9 x 9 pulgadas). Punto Gris.

Pero, una vez el público entraba a raudales al Centro de Convenciones y el murmullo de las negociaciones, el chismorreo y la simple curiosidad llenaba el ambiente, el enojo de todos parecía evaporarse. Creo que CIRCA, como mercado y como exposición, alcanzó un grado que pocos de nosotros esperábamos. No hubo una fuerte presencia de los medios, pero a los que asistieron, como Celia Sredni de Birbragher, de esta revista, y Ben Davis, de artnet.com, les gustó lo que vieron, y Davis ha escrito mucho al respecto, y con palabras de admiración. El escritor y crítico de arte Carlos Jiménez también asistió a la feria como corresponsal de Babelia, suplemento cultural del diario español El País, de Madrid.

Pero ahora que un futuro brillante parece estar a nuestro alcance, me pregunto qué significa eso exactamente. Tal vez Puerto Rico esté encontrando la respuesta, pero el mundo del arte ha ido penetrando lentamente en el campo del espectáculo y de cómo superar a otros en dinero, y ferias de arte como CIRCA tipifican esta tendencia. Quienes alguna vez pensamos que teníamos algo importante que decir —escritores, curadores, observadores culturales, incluso los artistas— ahora nos encontramos con que nos invitan por otras razones. Somos más una especie de anfitriones divertidos, y sospecho que estábamos allá para entretener.

JOEL WEINSTEIN

Vive en Miami. Escribe sobre arte para revistas nacionales e internacionales.

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