Vik Muniz

Vik Muniz. 16,000 Yardas (el Soñador, según Corot), de “Imágenes de hilo”, 1996. Impresión en gelatina de plata virada. 50,8 x 61 cm. (20 x 24 pulgadas).

Primer Planojun 2006 - ago 2006· Por Carol Damian

Vik Muniz

REFLEX. Miami Art Museum

El artista brasileño Vik Muniz emplea la fotografía para documentar su fascinación por el poder de las imágenes y los temas de significado y relación entre lo real y lo figurativo. A medida que asociaciones normales se desvanecen en un esquema de identidades cuyas normas fluctúan entre lo efímero y lo reconstruido, Muniz confunde al espectador con sus asombrosos temas, materiales y excursiones a la historia del arte. Este estudio crítico de aproximadamente cien obras pertenecientes a sus series más significativas, producidas a lo largo de su carrera desde 1988 hasta hoy, es una increíble aventura a "las formas de ver". Organizada por Peter Boswell, curador senior del MAM, la exposición viajará a Tampa, Seattle, San Diego y Montreal, y está acompañada por la que debe considerarse una de las publicaciones más significativas sobre el artista, un libro de 204 páginas titulado Reflex: A Vik Muniz Primer, que presenta nuevos escritos de su autoría, en los que detalla su desarrollo y revela las múltiples inspiraciones en las que se basan sus series consecutivas. El admirable cúmulo de conocimientos del artista está expresado en las numerosas citas que acompañan su texto, y demuestran cómo aplica la idea de que "la inclinación del hombre por proyectar su interpretación de las formas sobre el mundo físico es una facultad que se ha desarrollado para garantizar su supervivencia desde la época de su período de cazador-recolector"1 (Reflex, p. 35). Más que un catálogo de una exposición, el libro es una notable investigación sobre su extraordinario mundo de percepción artística, que contribuye a aumentar la calidad de la excelente retrospectiva del MAM.

Primer Plano: Vik Muniz — imagen 1
Vik Muniz. Doble Mona Lisa (Mantequilla de maní y mermelada), de “Según Warhol”, 1999. Impresión cibachrome. 122 x 152,4 cm. (48 x 60 pulgadas).

Así como Muniz examina la naturaleza de la representación visual a través de sus muchas series, el espectador también debe considerar la relación entre la imagen y el material en el que está interpretada e ir más allá de la respuesta inmediata al tema en sí. Ni los individuos ni los materiales de los que están hechos son casuales. Al principio, las obras de Muniz parecen documentos, esencialmente, retratos o sujetos que comunican algo acerca de personas o lugares en una forma convincente, contemporánea, y en los que su identidad o significado son primordiales. Al examinarlos más de cerca, estos sujetos no son lo que parecen, y la fotografía ha sido manipulada con el fin de subvertir su identidad y reforzar su significado. Para emplear la palabra que usó Alfred Stieglitz para definir la fotografía como símbolo o metáfora, el sujeto se convierte en un equivalente. Es reconocible, pero es sólo el punto de partida, porque el fotógrafo lo cargó de extraordinario significado, con lo cual también le impone al espectador unas exigencias extraordinarias. Muniz llama esta aproximación al arte "la peor ilusión posible". Esta ilusión crea una tensión en la relación entre la identidad del sujeto y el material en el que está ejecutado. Hay cuestiones de proporción, familiaridad, ampliación y memoria. Cada serie presenta nuevos materiales, nuevas metáforas y nuevos equivalentes, una más provocativa que la siguiente.

Sus fotografías están creadas con una variedad de materiales, como tierra, diamantes, azúcar, alambre, cuerda, salsa de chocolate, mantequilla de maní, salsa de tomate y basura. Sus sujetos pueden ser niños del Caribe, de las noticias, el arte, la historia, o simplemente fragmentos de los desechos de la vida diaria. Durante los últimos diez años, Muniz ha ido más allá de la exploración de la fotografía y su potencial para invocar nuevos métodos de documentación y ha llegado a una evaluación más crítica de los elementos de representación, en especial según éstos son revelados a través de la historia del arte y sus métodos de pintura. Para Pictures of Thread, sus títulos nos dicen cuántas yardas de material se necesitaron para reinterpretar piezas maestras como Le Songeur, After Corot (16,000 Yards), 1996, y Apple Trees, after Gerhard Richter (4,000 Yards), 1998. Las fotografías parecen reproducciones en blanco y negro de las pinturas, pero al verlas de cerca, el hecho de que estén hechas de hilo agrega nuevas asociaciones sensuales. La fotografía es tan nítida y está tan ampliada que los hilos son a veces como rollitos de pelo acumulados, dispuestos en capas y arremolinados en los contornos de la pintura original. Hay algo perturbador con relación al hilo que nos distrae del paisaje y que suscita interrogantes sobre la técnica involucrada y la naturaleza obsesiva del artista al trabajar con el material. Y para agregar otra capa más a su complejidad, están la fotografía y la proporción.

Primer Plano: Vik Muniz — imagen 2
Vik Muniz. Naturaleza muerta con manzanas (según Cézanne), de “Imágenes de revistas”, 2004. Impresión cromogénica. 182, 6 x 247,6 cm. (72 x 97 1/2 pulgadas).

Para sus Pictures of Soil, otras imágenes familiares adquieren un significado diferente mediante la incorporación de materiales (tierra, ramas, hojas, etc.) en novedosas recreaciones de los originales. The Trout, after Courbet, 1998, y Snake, 1999, requieren una rigurosa inspección y, desde una perspectiva cercana, pierden identidad por cuanto los desechos de los que están compuestas para su fotografía distraen al espectador. Ni siquiera Double Mona Lisa (Peanut Butter and Jelly) (After Warhol), 1999, o Raft of Medusa (Pictures of Chocolate), 1999, se salvan de las interpretaciones materialistas del artista. Si la fotografía es una ilusión, la cámara es la máquina metamorfoseadora de Vik Muniz, y el equivalente de Steiglitz se ha arraigado en el sujeto y, sin embargo, ha ido más allá de éste, debido, en cierta forma, a la confusión de apariencia superficial. Los interrogantes y complejidades abundan en sus conceptos de múltiples lecturas acerca del poder de las imágenes y sus muchas manifestaciones, ya sea como reales o efímeras, permanentes o transitorias.

La naturaleza transitoria de la creación de imágenes se capta en la última entrega de la famosa serie de Muniz, Cloud Cloud, basada en sus observaciones de nubes como "los receptáculos perfectos para el significado; se prestan a interpretación". El artista empezó a hacer esculturas de algodón y cinta pescadora [cinta de acero para pasar cables por conductos estrechos] para un proyecto que terminó en formas para una serie basada en su propia versión de Equivalents, a principios de la década de 1990. En el MAM, el proyecto se extendió hacia el cielo, sobrepasando las paredes del museo. Empleando como herramienta un avión que lanzaba humo, Muniz creó durante varios días soleados seguidos un dibujo de una nube sobre el cielo azul de Miami. Al dibujar una imagen de una nube en un lugar donde esperaríamos ver una nube real, el artista subraya una vez más la diferencia entre un objeto y la imagen de éste. Ya sea dentro o fuera del museo, Vik Muniz desafía nuestros modos de ver, y lo familiar se convierte en algo para contemplación, de acuerdo con un conjunto de reglas y asociaciones totalmente diferente.

NOTE

1. Reflex: A Vik Muniz Primer, p. 35. More than a catalog of an exhibition, the book is a remarkable investigation into Muniz's unique world of artistic perception that serves to further elevate the quality of MAM's excellent retrospective. 

CAROL DAMIAN

Profesora y miembro de la junta directiva del Departamento de Arte Visuales de Florida International University, Miami.

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