Uno a la vez. Dibujos en la Colección Mercantil

Camile Pissarro. Escena de mercado, 1852-1854. Grafito sobre papel. 14,3 x 23,5 cm. (5 3/5 x 9 1/5 pulgadas).

Colectivajun 2006 - ago 2006· Por Katherine Chacón

Uno a la vez. Dibujos en la Colección Mercantil

Museo de Arte Contemporáneo del Zulia (MACZUL)

Del 3 de octubre de 2005 al 21 de febrero de 2006 se exhibió en el Museo de Arte Contemporáneo del Zulia, la muestra Uno a la vez. Dibujos en la Colección Mercantil, que reunió 191 obras representativas de los diversos estilos, movimientos y tendencias presentes en el dibujo venezolano desde el período colonial hasta hoy.

Ha sido éste, sin duda, uno de los proyectos expositivos más densamente elaborados presentados en el país en la actualidad. La idea curatorial partió de una noción amplia del “dibujo”, que conjugó el ideal clásico que privilegia la línea y el moderno que lo entiende como “obra única sobre papel” y como el medio “más básico y elemental”. La estructura curatorial rechazó el tratamiento cronológico, evadiendo la posibilidad de dar cabida a la tradicional lectura de las piezas, y optó por la organización a través de núcleos temáticos que permitieran al visitante acceder, libre del prejuicio historicista, a la complejidad de los planteamientos actualizados en cada pieza. En este sentido, los curadores Jesús Fuenmayor, Lorena González y Tahía Rivero dividieron la exposición en cinco partes: “Apariencias de lo real”, “El orden simbólico”, “Antropomorfismo”, “Explorar el mundo” y “Términos ampliados del dibujo”. Este último fue un eje transversal que cruzó los cuatro núcleos anteriores y que incluyó obras experimentales en las que los principios que definen al dibujo están ampliados. Esta alteración se verificó respecto al soporte tradicional como en las fotografías intervenidas de Diego Barboza, donde el soporte es el registro fotográfico de una acción colectiva, porque las obras han sido hechas utilizando medios mecánicos de reproducción como el video de Magdalena Fernández, que reproduce incontables formas lineales, a la manera de un dibujo-audiovisual, o por que son, de hecho, objetos escultóricos como el móvil de Marcel Floris, de delgadas barras metálicas, o los “dibujos sin papel” de Gego.

Colectiva: Uno a la vez. Dibujos en la Colección Mercantil — imagen 1
Héctor Fuenmayor. Líneas verticales, 1975-1986. Detalle. Carboncillo sobre cartón. Una de tres piezas de 56,7 x 52,7 cm. (22 1/4 x 20 3/4 pulgadas).
Colectiva: Uno a la vez. Dibujos en la Colección Mercantil — imagen 2
Carlos Cruz-Dísez. Sin título, 1961. Madera y pintura. 31 x 31 x 4,5 cm. (12 1/5 x 12 1/5 x 1 3/4 pulgadas).

El núcleo “Apariencias de lo real” presentó obras en las que el dibujo es el constructor del mundo, el creador de tensiones entre la representación y la realidad. Abarcó cinco conjuntos “lo ausente-presente”, “sublimación”, “persona”, “el espacio ilusorio”, y “el pliegue”, a través de los cuales se analizaron las resoluciones inconscientes de ocultamiento de la realidad, la estrategia de las apariencias, los discursos “sobre los que gravita el desempeño del rol social [del hombre]”, los recursos que permiten la creación de la ilusión de profundidad y el desplazamiento de lo real por las formas. El tríptico Líneas verticales de Héctor Fuenmayor, por ejemplo, realizado por trazos verticales que ocupan todo el papel y en cuyo tercer segmento el artista ha engomado un pedazo de carboncillo, involucra como señaló Jesús Fuenmayor en el libro-catálogo de la muestra “en los límites ficticios del arte un rastro real de su hechura, [transformando] la obra en un documento que narra la historia de su procedimiento”. Otros artistas aquí incluidos fueron Armando Reverón, Jacobo Borges, Juan Calzadilla, Claudio Perna, Eugenio Espinoza, Sigfredo Chacón, Pedro Terán y Carlos Julio Molina.

Colectiva: Uno a la vez. Dibujos en la Colección Mercantil — imagen 3
Héctor Poleo. Figura de mujer, 1953. Grafito y papel sobre papel. 68,6 x 53,5 cm. (27 x 21 pulgadas).

El núcleo “El orden simbólico” contempló piezas que indagan en los aspectos simbólicos de lo representado. Se analizó lo simbólico en relación con lo humano y lo natural. Las obras Pastor de ovejas de Bárbaro Rivas y La muleta de José Gabriel Fernández dieron muestra de la amplitud de este concepto. La primera representa un tema bíblico, transformado por la intensa mirada del gran pintor popular venezolano; en la segunda, el artista dibuja de manera realista la muleta taurina bajo una trama de puntos, acercándose a la fiesta brava como un pretexto también formal para trabajar el tema del cuerpo. Lo simbólico-natural integró dibujos en los que lo imaginario significante entra en contacto con el entorno. Las obras de Manuel Ovalles autodidacta activo a finales del siglo XIX, en sus “aparentes” defectos de ejecución, son un ejemplo del trastocamiento de significados que se produce en el arte y que nos da pistas de una conexión entre lo cotidiano y lo profundo. En este núcleo se incorporaron, además, obras de Alberto Egea López, Tito Salas, Oswaldo Vigas, Mateo Manaure, Luis Romero, entre otros.

Colectiva: Uno a la vez. Dibujos en la Colección Mercantil — imagen 4
Alejandro Otero. Sin título (Figura masculina con brazos hacia atrás), cerca de 1944. Sanguina y grafito sobre papel. 61,2 x 35,5 cm. (24 x 14 pulgadas).

“Antropomorfismo” examinó el problema de la representación de la figura humana y sus implicaciones ideológicas. Se dividió en: “la figura”, “el espacio de la figura” y “el gesto”. En el primero fueron fundamentales los dibujos del período escolar de Alejandro Otero, en los que se atisba una aspiración a lo moderno. Juan Calzadilla, Mariana Bunimov, Alí González, Pascual Navarro y Héctor Poleo completan este grupo. El segundo reunió piezas donde el espacio es el protagonista, partiendo del principio de que toda obra retiene un vestigio de la ilusión de profundidad. Trabajos como Área de protocolos inconfesables de Julio Pacheco Rivas que crea un espacio urbano imaginario o ATCG de Nela Ochoa en el que se repiten serialmente figuras de pequeños biberones muestran la diversidad de las relaciones del hombre y el espacio del arte. Por último, el segmento titulado “el gesto” reunió trabajos que patentizan las huellas de la acción misma de crear sobre el papel. Aquí pudimos ver desde obras francamente “gestuales” como la de Francisco Hung, hasta piezas más “conceptuales” como las de Alexander Gerdel.

Colectiva: Uno a la vez. Dibujos en la Colección Mercantil — imagen 5
Gego. Tejedura (89/22), 1989. Papel impreso y creyón. 23,9 x 20,5 cm. (9 2/5 x 8 pulgadas).

“Taxonomías”, “Arqueologías” y “Objetos específicos o Nuevas realidades” son los segmentos en los cuales se dividió el cuarto núcleo temático: “Explorar el mundo”, entendido a partir de la cualidad del dibujo de ser consecuencia de un contacto inmediato del artista con la realidad, de ser un instrumento para su registro. En “Taxonomías” se reunieron piezas en las que es evidente el impulso clasificador del artista Camille Pissarro, Roberto Obregón, Ernesto León y Dulce Gómez. La exploración del tiempo como conformador de la realidad actual es apreciable en “Arqueologías” a través de obras de Antón Göering, Víctor Hugo Irazábal, Claudio Perna y Pedro Ángel González. Finalmente, entre los “Objetos específicos” se hallan piezas de Marcel Floris, Gego, Carlos Cruz-Díez y Meyer Vaisman, que, como objetos reales en sí mismos, son conformadores de una realidad inédita.

KATHERINE CHACÓN

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