The Armory Show

Damián Ortega. Breve historia de la agarradera, 2006. 50 piezas de madera y metal. Dimensiones variables. Kurimanzutto.

Feriajun 2006 - ago 2006· Por Tatiana Flores

The Armory Show

y Ferias Satélite

The Armory Show

La elegante y sobria Armory Show 2006 presentó 154 galerías de 38 ciudades de todo el mundo, incluidas nuevas apariciones de Bruselas (Rodolphe Janssen) y Ginebra (Guy Bärtschi) al igual que notables ausencias, concretamente de galerías de São Paulo y de integrantes permanentes de Nueva York como Marian Goodman y Jack Shainman. Como siempre, la feria atrajo grandes multitudes (47.000 personas) y unas cuantas celebridades de Hollywood incluidos Dustin Hoffman, Glenn Close, Adrien Brody y Matt Dillon. Generó $62 millones de dólares en ventas, lo que representó un aumento del 37% con relación a la versión del año pasado, y presentó una programación afín más amplia que nunca. Pulse y LA Art Fair hicieron su debut neoyorquino; Scope cambió su formato de presentación y pasó de habitaciones de hotel a un espacio de exhibición más grande, y DIVA, The Digital and Video Art Fair, celebró su tercera edición.

Feria: The Armory Show — imagen 1
Florencio Gelabert. La figura de mi padre, 2005. Madera, pasto artificial y cubierta de esmalte. Diámetro: 91,4 cm. (36 pulgadas) Magnan Projects.

El artista destacado este año fue John Wesley, representado por Fredericks and Freiser (Nueva York), cuya obra explota la imaginería de los libros de historietas, logrando un efecto inesperado y a menudo humorístico. Aparte de ilustraciones para el catálogo y todo el material promocional, el artista también aportó dibujos para la Benedit Print, una nueva recaudadora de fondos cuyo propósito es apoyar las adquisiciones para el Museum of Modern Art e investigaciones sobre el cáncer. Las instalaciones de arte en torno a The Armory Show incluyeron esculturas de Michael Joo y Richard Jackson y un mural de 65 pies del dúo brasileño Os Gemeos. Desplegado alrededor de varias paredes, el colorido mural titulado History for Children’s Sleep representaba una enorme familia caricaturesca que posaba contra un árido paisaje sobre las paredes que daban a la entrada del edificio. Cuando los visitantes volteaban la esquina, seguían el escarpado paisaje interrumpido por unas cuantas casuchas y, luego, a la vuelta de la siguiente esquina, encontraban una gigantesca representación de La Virgen y el Niño, rodeados de un misceláneo elenco de personajes, incluidos un novio y su novia embarazada, un ciervo, una vaca y una sirena roja. Estas figuras con la mirada perdida en el espacio llenaban con radiantes colores e inesperadas imágenes católicas y de contenido social las paredes que rodean los corredores de la entrada, las cuales, normalmente, no se utilizan.

Feria: The Armory Show — imagen 2
Milton Rosa Ortiz. Eso no es arte!,2006. Escultura abstracta hecha con más de 500 casquetes de bala suspendidos, inspirada en la obra Fuente de Marcel Duchamp. Foto: León Birbragher.

Aunque este año abundaron obras de artistas latinoamericanos, sólo dos galerías de América Latina se hicieron presentes en la feria: kurimanzutto y Enrique Guerrero, ambas de Ciudad de México. La de kurimanzutto fue una gran selección, con obras memorables de Damián Ortega, Gabriel Kuri, Gabriel Orozco, Daniel Guzmán, y Carlos Amorales. La instalación escultórica de Ortega, Breve Historia de la Agarradera, consistía en una serie de representaciones de cuchillos, pistolas y rifles cuyas respectivas cachas y culatas habían sido talladas en madera con gran esmero. Estaban colocados junto a un martillo, serruchos, y otras herramientas que se emplearon para tallarlos, con lo cual se ponía de presente temas de realidad versus representación y de la violencia convertida en fetiche. Una serie de obras monocromáticas en azul eléctrico, de Gabriel Orozco, también llamaba la atención hacia el proceso de su propia elaboración. En un grupo, parecía que se hubiese derramado tinta azul a lo largo de los pliegues diagonales de un trozo de papel de construcción, mientras que en otro, el papel había sido arrugado y alisado y la pintura se había untado en forma más caprichosa.

El stand de Enrique Guerrero incluyó obras en diversos medios elaboradas por un dinámico grupo de artistas jóvenes. Los decorativos lienzos en medios mixtos, de Manuel Cerda, contenían interesantes imágenes políticas subliminales. Yoshua Okón estuvo representado con una fotografía perteneciente a un interesante proyecto reciente llamado Shoot en el que continuó sus exploraciones de relaciones de clase mediante la reconstrucción de una balacera de la vida real inspirada en la película Heat. Olga Adelantado aportó un precioso díptico fotográfico con las palabras “poco cree”, una simple expresión que denotaba escepticismo y que forzaba al espectador a reflexionar sobre cuestiones de orden metafísico.

Feria: The Armory Show — imagen 3
Ronald Morán. Botas, 2006. Alambre, polyester y dacrón blanco. 243,2 x 152 x 182,4 cm. (8 x 5 x 6 pies). Mackey Gallery. Foto: León Birbragher.

Numerosas galerías de Europa y Nueva York presentaron obras de artistas latinoamericanos o que han trabajado en Latinoamérica. Abarcaban desde el esperado grupo de artistas internacionalmente reconocidos que son parte integral de este tipo de eventos, hasta unas cuantas sorpresas agradables con artistas emergentes menos conocidos. En Sikkema Jenkins, una preciosa fotografía de Vik Muniz de pigmentos en polvo arreglados a la manera de The Day of the God, de Gauguin, tenía una textura aterciopelada que casi superaba su fuente original. La galería también presentó una fotografía de Janaina Tschäpe y enigmáticos dibujos en collage sobre un fondo de papel cuadriculado de Arturo Herrera. Galerie Lelong llevó obras de Alfredo Jaar, quien ha sido por mucho tiempo artista de galerías; los legados de Ana Mendieta y Hélio Oiticica, y también presentó una vibrante pintura de gran tamaño de Emilio Pérez que parecía un fascinante híbrido entre arte pop y expresionismo abstracto. De Alfredo Jaar eran las fotografías de la serie Muxima, nombre dado también a su primera película, filmada en Angola, que se estaba exhibiendo simultáneamente en la galería. La obra de Jaar también fue presentada por Lia Rumma y Peter Blum. Este último incluyó una serie muy reciente, The Sound of Silence (2006), que mantiene el compromiso del artista con el continente africano mediante una documentación de la prisión de Robben Island, frente al Cabo de la Buena Esperanza, donde Nelson Mandela estuvo cautivo durante dieciocho años.

Como en años anteriores, Roebling Hall destacó obras de Iván Navarro y Courtney Smith. La pieza de Navarro, titulada Backstage, dominaba el espacio; consistía en tres escaleras construidas totalmente de tubos de neón, cada una en uno de los colores primarios. La alegre Junkhouse, de Smith, era una escultura hecha en tacos de madera decorados con diferentes colores y diseños. Cerca de allí, Alexander and Bonin presentó una austera construcción escultórica de Doris Salcedo consistente en partes de sillas fusionadas entre sí, que hacía alusión a la toma del Palacio de Justicia llevada a cabo en Bogotá en 1985. Galleria Continua, de San Gimignano presentó la enorme escultura Porque toda ciudad tiene derecho a llamarse utopía, y un conjunto de delicados dibujos en técnica mixta de Carlos Garaicoa. La primera era una larga mesa de madera cuya superficie estaba cubierta de hilos de diferentes colores envueltos alrededor de alfileres. Los dibujos ejecutados sobre un fondo negro, estaban hechos de líneas plateadas del grosor de un cabello, algunas tan leves que casi no se veían. Una obra titulada Black Drawing (Mouth), yuxtaponía un dibujo de una estilizada representación de una quijada acompañada por una maraña de líneas retorcidas a una boca abierta con un barco navegando en el mar como fondo y una hilera de dientes grises recortados en papel. Aunque la fotografía parecía aludir a las raíces cubanas de Garaicoa, la obra como un todo no tenía el rigor arquitectónico.

Feria: The Armory Show — imagen 4
Leandro Erlich. Noche blanca, 2005. Instalación en técnica mixta. 120 x 70 x 70 cm. (47 1/5 x 27 1/2 x 27 1/2 pulgadas). Galerie Emmanuel Perrotin.

Otros nombres famosos representados en la feria incluyeron a Carlos Amorales en Yvon Lambert;  Allora & Calzadilla en Chantal Crousel; Iran do Espirito Santo en Sean Kelly; Daniel Joseph Martínez en The Project; y Francis Alÿs, Melanie Smith, y Jorge Macchi en Peter Kilchmann. Emmanuel Perrotin representó a Leandro Erlich con la obra Nuit Blanche, que describe la fachada de un edificio con diferentes personajes y cuya vista general se complementa con una imagen de espejo, creando así una nueva realidad; también presentó una escultura de la prometedora artista de Miami Cristina Lei Rodríguez. La obra, titulada Nasty Queen y hecha en materiales sintéticos, era un aterrador bodegón de un brote de alcachofa rodeado de grotescas gotas de plástico derretido. Delia González y Gavin Russom estuvieron representados en Peres Projects con una escultura de tres niveles, en color azul cielo, que parecía una fuente y presentaba efectos electrónicos de sonido. En Frederic Snitzer había pinturas de Hernán Bas, y cerca de allí, en Guy Bärtschi, se encontraba una interesante pieza en técnica mixta, 33 Questions, de Rafael Lozano Hemmer, hacía parte de una tendencia más amplia en la feria de este año en favor de los nuevos medios y de obras moduladas en forma tecnológica. A primera vista, su pieza consistía en 21 pequeñas pantallas que emitían enigmáticos mensajes intermitentes como Have you struggled to decay the insinuation? Sin embargo, al observarla más de cerca, era obvio que la obra era interactiva. Una computadora le pedía al espectador que escribiera una pregunta que luego todas las pantallas proyectaban de manera simultánea. Después, las palabras se combinaban con todas las otras frases contenidas en la memoria de la computadora y se generaban billones de posibilidades, más no respuestas reales.

En general, The Armory Show fue inspiradora, como lo ha sido en el pasado. Parece que este año las galerías se arriesgaron más, como fue el caso de Magazzino d’Arte Moderna, de Roma, que ofreció sólo una obra: Double Happiness, del artista Sislej Xhafa, de Kosovo, una enorme escultura circular en neón que alternaba entre un símbolo de la paz y el logotipo de la Mercedes. Lehmann Maupin dedicó casi todo su espacio a la obra de Ashley Bickerton, que instaló paredes de bambú y exhibió obras que hacían comentarios sobre estereotipos colonialistas, y Ronald Feldman presentó un conmovedor homenaje a Hannah Wilke, en forma de minirretrospectiva de su obra. Es una lástima que tan pocas galerías latinoamericanas hayan participado en un evento tan memorable.

Feria: The Armory Show — imagen 5
Rafael Lozano Hemmer. 33 preguntas, 2006. Instalación en técnica mixta. Dimensiones variables. Galerie Guy Bärtschi.

Scope

PULSE / DIVA / LA ART

Más controlada que Scope, Pulse ofreció una fresca y estimulante selección de arte en el 69th Regiment Armory Building en Lexington Avenue y 26th Street, lugar de The Armory Show de 1913 (la Exposición Internacional de Arte Moderno que llevó por primera vez arte internacional a Estados Unidos). Pulse incluyó 61 galerías, varias de las cuales fueron invitadas a participar, y otras, espacios emergentes, fueron escogidas por un jurado e incluidas en la sección “Impulse”, que ofreció stands más pequeños. A pesar de las limitaciones de espacio, las galerías ubicadas allí presentaron obras memorables, como las enormes botas militares de Ronald Morán cubiertas de algodón blanco, en Mackey Gallery; Collectibles, de Jennifer Dalton, en Plus Ultra, un grupo de estatuillas doradas con placas que llevaban los nombres de coleccionistas internacionales, su profesión y lo que les gusta coleccionar; e intrincados dibujos hechos con una aguja hipodérmica por el artista del tatuaje Duke Riley, en Magnan Projects. Otros artistas incluidos fueron Ángel Marcos en Ernst Hilder, con excelentes fotografías de gran tamaño de La Habana, e Isidro Blasco, en DCKT Contemporary. Blasco también fue el responsable de una de las cinco instalaciones encargadas para la feria, al igual que Milton Rosa-Ortiz, quien presentó el móvil That’s Not Art, ubicado en un lugar prominente y aclamado por la crítica. La obra estaba compuesta de casquillos de balas como las que emplea el ejército estadounidense en Irak, colgados con hilos y colocados de manera que daban la forma aproximada de la obra Fountain, de Marcel Duchamp, el bien conocido orinal puesto de cabeza que cambió para siempre la historia del arte. Recordándole al espectador la función original del edificio, Rosa-Ortiz le rindió un homenaje simultáneo a The Armory Show de 1913 y a las víctimas de la guerra, cimentando firmemente el objeto en el presente. El artista logró un admirable balance entre forma y contenido; la pieza se desarrolló de manera dinámica, como una escultura futurista, cautivando a los espectadores, que buscaban verla desde todos los ángulos.

Finalmente, una relación de las notables obras que se vieron en las diversas ferias de Nueva York no sería completa sin la mención de Mobile Drawings, de Magdalena Fernández, y el evocador video de Carolina Sardi, Walking Towards Water, presentado por Douz and Mille en DIVA, así como el video Sync, de Marco Brambilla, proyectado por Christopher Grimes en LA Art, una dinámica edición de imágenes en tres videos enfocados en escenas eróticas, audiencias que aplauden, golpes y luchas, acompañados de una banda sonora energizante comentan sobre ambientes de seducción, superficialidad y violencia.

Estas ferias, junto con la Bienal del Whitney y numerosos eventos especiales programados para la VIP de The Armory Show y llevados a cabo en los alrededores de Nueva York, tales como visitas a colecciones privadas, exposiciones con tures guiados, paneles, y fiestas en abundancia hicieron de ésta una excitante semana.

TATIANA FLORES

Ph.D. en Historia del Arte de Columbia University. Profesora asistente de Historia del Arte en Florida State University.

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