Cuando se piensa en Los Ángeles a uno le vienen a la mente las piscinas azules de David Hockney, pero más allá de las casas de playa, de Hollywood y las celebridades y de Rodeo Drive, Los Ángeles y la ciudad de México, comparten ciertas semejanzas, ya sea por el alto índice de mexicanos que residen en esa ciudad, por la vida vertiginosa, la inseguridad, la alta densidad de población, la multiplicidad cultural y por ser, en años recientes, importantes centros de producción artística que han logrado ser un foco de atención a nivel internacional.
Prueba de ello son las exposiciones que se les ha dedicado a dichas ciudades, tales como: Los Ángeles-París (2006) en el Centre Georges Pompidou en París, o la muestra Mex-Artes-Berlín (2002) y el reflejo del interés que ha despertado en Estados Unidos la ciudad de México y sus aportaciones artísticas recientes puede apreciarse en Mexico City: an exhibition about the Exchange rate of bodies and values, realizada en la galería PS1 en Nueva York, Mexican Report (2004) que se originó en San Antonio, Texas y que viajó a Houston y a Washington y otra interesante muestra como lo fue Made in Mexico, en el Instituto de Arte Contemporáneo de Boston y que reunió no sólo a destacados exponentes del arte reciente mexicano, sino que artistas extranjeros como Yasumasa Morimura o Mona Hatoum participaron teniendo como temática lo mexicano.

A partir de las similitudes entre Los Ángeles y la ciudad de México como focos productivos y con el precepto de mostrar la vitalidad creativa de dos ciudades que ocupan un sitio importante en el contexto del arte contemporáneo, se presenta en la Colección Jumex la muestra titulada Los Ángeles / México. Complejidades y heterogeneidad. La curaduría corrió a cargo de Alma Ruiz, quien asegura que al confluir en un espacio las diversas propuestas, procesos y conceptos artísticos, se propicia la posibilidad de un diálogo animado entre dos culturas.
Dicha muestra se inicia en una nueva etapa de la Colección Jumex, ya que bajo la dirección de Abaseh Mirvali, estadounidense de origen iraní, se tienen sólidos planes a futuro como la apertura de una galería alterna a la ya establecida en Ecatepec, Estado de México. Alma Ruiz, quien en esta ocasión fue invitada para hacer una nueva revisión al acervo de la Colección, es curadora asociada al Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles (MOCA), y ha originado importantes exhibiciones como Basquiat en Nueva York en el 2005 y ha trabajado con importantes artistas mexicanos como en la exposición The Beetle Trilogy and other works, de Damián Ortega y Gabriel Orozco, ambas en el MOCA. Esta última de gran importancia en México y que se presentara en el Museo Rufino Tamayo y en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey.

En la propuesta curatorial de Alma Ruiz se reúnen más de cincuenta artistas que viven y trabajan en Los Ángeles y en México, aunque no sean nativos de dichas ciudades, tales son los casos de Thomas Glassford, Melanie Smith, Francis Alÿs y Santiago Sierra como residentes de la capital mexicana o del cubano Jorge Pardo o Yunhee Min, de nacionalidad coreana y quienes radican en Los Ángeles y que cuyas obras ya se consideran propias de estas ciudades donde son concebidas.
La exhibición abarca diferentes medios y formatos como fotografía, pintura, dibujo, escultura, instalación, video y arte sonoro. En el caso de los artistas angelinos, comenzaron a tener reconocimiento en la década de los ochenta y en el caso mexicano en los noventa. La cronología de las obras abarca de 1986 a 2005 por lo que la exposición es un panorama general de la producción artística reciente de ambas urbes. La mayoría de los artistas nacieron en los años sesenta, salvo casos de artistas angelinos muy reconocidos como John Baldessari (1931), Ed Ruscha (1937) o Paul McCarthy (1945). En el caso de los mexicanos se incluyen artistas jóvenes pero con una trayectoria importante, como Steffan Brüggemann (1975), Minerva Cuevas (1975), Yoshua Okón (1970) o Carlos Amorales (1970).

La amplia exhibición se divide espacial y temáticamente en seis grandes núcleos: el contexto urbano; la fotografía y el uso del lenguaje; la fascinación con temas adolescentes como el sexo, el alcohol, el rock and roll, las historietas cómicas, los tatuajes y la identidad; las estrategias y reglas impuestas por el artista como agente generador de sus obras; la reinterpretación de la pintura y la escultura, y el uso de sistemas de construcción y del diseño. Tales divisiones se encuentran marcadas por la disposición de las salas en lo amplio de la galería, misma que para cada exposición es transformada totalmente según las necesidades museográficas y conceptuales de la curaduría. Temáticamente, la división no es muy tajante pues como el nombre de la exposición lo indica, el hilo conductor es la heterogeneidad.
Entre los artistas angelinos que forman parte de la colección Jumex se destaca la fotografía, especialmente a Paul McCarthy, pues se muestran dos piezas de su famosa serie Masks. Destacan también las instalaciones de Jorge Pardo, Richard Jackson, Jason Rhoades, que incluyen elementos lumínicos y mecánicos, con gran atractivo visual.
Los artistas mexicanos que participan en la exposición se denotan más objetuales y más diversos en sus soportes y propuestas artísticas, que van más allá de los géneros como pintura, fotografía o instalación. Lo que predomina es la pluralidad de propuestas artísticas en las que muchas de ellas impactan por su sencillez e ingenio en cuanto a creatividad y concepto.

Casos específicos son el registro fotográfico de la acción Ocho personas remuneradas para permanecer al interior de cajas de cartón, de Santiago Sierra y nueve fotografías de Gabriel Orozco, único artista que en la muestra presenta 19 obras, a diferencia de todos los demás participantes de quienes sólo exhiben una o dos. Esto habla de la importancia internacional y el reconocimiento que ha obtenido el artista veracruzano. Dentro de esas fotografías están algunas muy conocidas como La extensión del reflejo, Pelota ponchada, y El sillón de mi perro.
Otras obras seleccionadas de la autoría de Gabriel Orozco fueron las intervenciones en papel con motivos geométricos y especialmente se incluye la pieza Oval Billiard Table, también muy reconocida y que ha participado en otras exposiciones.
Dentro de esta pluralidad de obras, se exhiben videos y una pieza de arte sonoro que se encuentra en el segundo piso de la galería y se titula El eco está en todas partes del mexicano Manuel Rocha Iturbe, obra que evoca momentos, espacios y que es una grata inclusión entre la obra plástica y se asume como un respiro dentro de una atmósfera blanca y museográficamente muy bien organizada.
La muestra se cierra con Stage for an imaginary friend, instalación en gran formato de Carlos Amorales, que fue expuesta en la galería Yvon Lambert en París y en Nueva York.
Así es como se aprecia el panorama creativo de los últimos veinte años en la ciudad de Los Ángeles y en la Ciudad de México, aunque sea de forma parcial debido a la gran limitante de exhibir obra perteneciente a un solo acervo. Uno piensa en la ausencia de otros artistas angelinos importantes como Daniel Joseph Martínez o de mexicanos con amplio reconocimiento de quienes la Colección aún no tiene obra.
A pesar de ello, esta exposición es una importante muestra de lo que ocurre en estas dos capitales importantes y sin duda logrará incidir en el ámbito artístico, ya que la Colección Jumex se ha convertido en piedra angular de la promoción y exhibición de arte contemporáneo, siendo una de las más importantes de América Latina, por su amplio acervo de más de 1400 obras de artistas contemporáneos nacionales y extranjeros todos de gran reconocimiento, además de la importante labor que la Colección realiza al fomentar la reflexión teórica a través de cursos y talleres para público en general y público especializado.
Así, la exposición es una amplia gama de propuestas artísticas que sirven para formarnos un criterio del acontecer en los últimos años y de las perspectivas a futuro en el arte contemporáneo en nuestro continente.
ISAURA RUIZ

