Jorge Pantoja

Jorge Pantoja. Podría haberse muerto (Detalle), 1994. Técnica mixta sobre papel. 55,8 x 40,6 cm. (22 x 16 pulgadas).

Monografíajun 2006 - ago 2006· Por Francine Birbragher-Rozencwaig PHD

Jorge Pantoja

Visual Poet

Desde su llegada a Miami, ha buscado una forma de volver a armar su propia realidad. Gracias a un sentido de la observación muy desarrollado, ha descubierto, en los lugares más inesperados, elementos visuales que transforma y convierte en obras de arte. Mediante el uso del dibujo y el collage, inserta lo mundano en un contexto supuestamente más sofisticado, un proceso que para el artista limita con lo absurdo y/o lo paradójico.

Al completar un ciclo de diez años de trabajo artístico (1994-2004), Jorge Pantoja reflexiona sobre su obra y hace un recuento de los principales factores que han influido en su proceso creativo, cuyo objetivo ha sido encontrar una visualidad, una poética, un lenguaje que le permitan ilustrar ideas abstractas para acercarse a un público lector. Las imágenes autobiográficas que ilustran sus primeras obras se transforman eventualmente en arquetipos y símbolos universales. Al regresar al tema de la infancia en su trabajo más reciente, Pantoja demuestra que existe en él una continuidad que fluye y se nutre permanentemente de referentes personales.

Monografía: Jorge Pantoja — imagen 1
Jorge Pantoja. Podría haberse muerto, 1994. Técnica mixta sobre papel. 55,8 x 40,6 cm. (22 x 16 pulgadas).

A diferencia de la mayoría de los artistas cubanos de su edad, Jorge Pantoja no formó parte de la conocida Generación de los Ochenta. No tuvo una formación artística académica ni tuvo contacto con quienes en su época asistieron a la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro o al Instituto Superior de Arte en La Habana. Su interés por el dibujo nació como un juego de niños. Según cuenta, fue tan sobreprotegido que no podía jugar en la calle, por lo cual desarrolló un interés por el dibujo y un gran amor por la lectura1.

Monografía: Jorge Pantoja — imagen 2
Jorge Pantoja. Regreso del hijo pródigo, 1993. Técnica mixta sobre cartulina. 55,8 x 40,6 cm. (22 x 16 pulgadas). Colección Dr. Arturo y Liza Mosquera.

Con el paso del tiempo, el dibujo se convirtió en una forma de encontrar su propia individualidad. En su adolescencia descubrió los mundos visuales de las viñetas y las tiras cómicas de Newton Estape y Rafael Morante. El elemento secuencial de la historieta le llamó la atención a tal punto que a sus escasos 12 años descubrió un elemento fundamental de su proceso creativo como es la narrativa. Las historietas de Estape y Morante lo conectaron además con la cultura popular. Esta aproximación le permitió incursionar en un ámbito distinto al mundo del arte que, a su modo de ver, era bastante pretencioso. Fuera del panorama cubano, se identificó con Quino y, en particular con el personaje de Mafalda por su carácter idiosincrásico y por la calidad tanto ideológica como formal de su obra. Peanuts de Charles Schulz lo introdujo al mundo suburbano norteamericano y le permitió realizar comparaciones entre Estados Unidos y América Latina.

Todos estos elementos influyeron en la creación del pájaro Toti, un personaje marginal a través del cual Pantoja expresaba reflexiones filosóficas sobre la existencia humana. Justo por esta época conoció a Arturo Cuenca, quien le sugirió que publicara sus historietas. Si bien se sentía apático ante esa posibilidad, entre otras cosas por el carácter oficial de los medios impresos, Pantoja hizo caso a la recomendación de Cuenca y presentó los bocetos a la revista DDT. Éstas fueron bien recibidas pero no llegaron a publicarse por razones circunstanciales, lo cual generó en el artista un sentimiento de frustración.

Monografía: Jorge Pantoja — imagen 3
Jorge Pantoja. Sin título de la serie Minucias, 1999-2001. Collage sobre papel. 25,4 x 21,5 cm. (10 x 8 1/2 pulgadas). Colección Dr. Arturo y Liza Mosquera.

Con el tiempo, Pantoja se interesó en la psicología y, en especial, en el psicoanálisis. Otras influencias que marcaron el desarrollo de su obra fueron el cine, especialmente las películas de Tarkovski y Antonioni, y la literatura del absurdo a través de las obras de Albert Camus y Jean Paul Sartre. Pantoja se identifica con estos autores y comparte muchos de sus cuestionamientos, como el rol del artista en la sociedad moderna y la visión de la persona desde afuera o outsider. Otro autor al cual hace referencia es Samuel Beckett. Desde el punto de vista lingüístico, Beckett lo introdujo a la problemática de la traducción (escribía en francés y traducía al inglés) y humanizó la posición intelectual e ideológica del hombre moderno de la Europa de la posguerra. Pantoja se identificó con estos autores, en particular en su cuestionamiento del entorno.

Desde el punto de vista formal, sus dibujos respondían a un estilo propio, definido por el uso de la línea sencilla y la ausencia de color. Por ello le fue fácil identificarse con las obras de José Bedia, las cuales vio por primera vez en el Castillo de la Fuerza durante la Tercera Bienal de La Habana, realizada en 1989. Al igual que Bedia, Pantoja prefería el dibujo en blanco y negro frente a la pintura. Además, se sentía plenamente identificado con el papel como medio.

Monografía: Jorge Pantoja — imagen 4
Jorge Pantoja. Gran mandala americana I, 1995. Técnica mixta sobre papel. 76,2 x 55,8 cm. (30 x 22 pulgadas). Colección Museum of Contemporary Art, MOCA.

Por esa razón, le fue difícil aceptar el reto de pintar obras en tela, ensayo fallido que realizó a pedido de Javier Manjavacas, quien en 1992 organizó la salida de Pantoja de Cuba junto con otros artistas, entre los que se encontraban Gustavo Acosta y Heriberto Mora. Durante su corta estadía en la Casa de Arte Santa Cruz en Ciudad Real, España, Pantoja pintó algunos lienzos. Sin embargo, hoy confiesa que éstos no eran más que reproducciones de los dibujos en papel que había realizado antes de salir de la isla, los mismos que le había mostrado al crítico Gerardo Mosquera justo antes de viajar al exterior.

Durante su permanencia en España, tuvo la necesidad de emplearse como recogedor en un viñedo, lo cual le permitió compartir con gente local y experimentar en carne propia las vivencias del campo laboral. Esta experiencia lo ayudó a salir de una crisis creativa en la cual había caído, y fue la inspiradora de obras como Regreso del hijo pródigo (1993), en la cual introdujo el uso de la sanguina para representar la sangre y/o el vino en la frase “En sangre vino”, escrita en el dibujo.

Monografía: Jorge Pantoja — imagen 5
Jorge Pantoja. Papeles sanitarios, 2003. Instalación en baño para discapacitados en PBICA. Dimensiones variables. Foto: Jacek Gancarz.

Estando aún en España, Pantoja estableció contacto con la galería Gutiérrez Fine Arts en Miami Beach y fue incluido en la colectiva The Last Cuban Show junto con Gustavo Acosta, Arturo Cuenca, Segundo Planes, Alejandro Aguilera y Rubé1n Torres-Llorca. El nombre de la exposición sugería que si bien estos artistas tenían una nacionalidad común, era hora de considerarlos individualmente, pues cada uno sobresalía por sus propios méritos. Curiosamente, como lo indica Bonnie Clearwater, esta exposición generó un gran interés por los artistas cubanos de la generación de los ochenta e inspiró varias muestras colectivas de artistas cubanos en Miami2.

Al año de haber llegado a Florida, Pantoja realizó una muestra individual titulada Uterodoxias (1995). Para entonces, sus dibujos ya contaban con un lenguaje visual complejo que incluía una combinación de símbolos verbales y no verbales. El ser humano, la familia y la creación de la vida dominaban temáticamente. Los textos, escritos en su mayoría en español y combinados con símbolos visuales, funcionaban como una especie de sistema jeroglífico.

Dibujados en lápiz o grafito sobre papel craft o en cartón delgado, estos símbolos incluían formas orgánicas y geométricas combinadas con trazos libres y hacían alusión a la iconografía desarrollada en los primeros bocetos realizados en Cuba a finales de los ochenta: la mujer, que representaba a su madre, era una figura en forma de cruz; el hombre, probablemente la imagen paterna, era representado con una sencilla forma vertical; el niño era un hombre en tamaño pequeño; el feto era representado como un fríjol o como un fragmento de la pared del útero.

Monografía: Jorge Pantoja — imagen 6
Jorge Pantoja. Artista-dealer-coleccionista, 1998. Técnica mixta sobre papel. 12,7 x 7,6 cm. (5 x 3 pulgadas). Colección Stephen Gamson.

Los referentes autobiográficos eran obvios en obras como Mi cartografía personal, un enorme útero con tres puntos marcados con las fechas de nacimiento de su padre, su madre y la suya propia, y Podría haber muerto, un útero rasgado del cual salía una placenta ensangrentada marcada con las frases “Mi madre sangró mucho” y “La Habana, diciembre 30, 1963, 10:15 a.m. Hospital del Sagrado Corazón”, referencia explícita de la experiencia traumática de su nacimiento.

Entre los símbolos se encontraban también excrementos, triángulos en los que en algunos casos se posaba una mosca, y espinas, símbolos inspirados en la iconografía cristiana que representaban sufrimiento y dolor. En general, dominaban los elementos jocosos y/o irónicos, producto de una delicada sensibilidad y un gran sentido del humor.

Pantoja expresa que esta primera muestra individual le permitió articular en términos visuales e iconográficos su realidad anterior (Cuba-Europa) con su nueva realidad (Miami). Sus dibujos reflejaban una etapa de maduración personal y artística y transmitían a través de la composición y del uso de la palabra su intención de abordar su búsqueda estética desde una perspectiva antropológica3.

Monografía: Jorge Pantoja — imagen 7
Jorge Pantoja. Carnadas, 1998. Collage sobre papel. 12,7 x 7,6 cm. (5 x 3 pulgadas). Colección MOCA.

Observador perspicaz de la condición humana y de los modelos culturales, Pantoja se dedicó a estudiar a Miami y las costumbres de sus habitantes. Su obra se convirtió en un medio de reflexión y una manera de interpretar la sociedad americana. Por otra parte, a medida que optaba por una forma de vida ascética y se conectaba con un mundo más espiritual, sus obras se convertían en composiciones visualmente minimalistas con múltiples significados.

Gran mandala americana es un buen ejemplo. A primera vista, el dibujo representa un copo de nieve o snow flake. Al ser observado de cerca, el lector se da cuenta de que las líneas que forman la figura son en realidad letras que repiten la frase keep frozen (manténgase congelado), inspirada en los empaques de las cajas de hamburguesas que el artista doblaba y desechaba durante su trabajo nocturno en Burger King. Por una parte, el dibujo hace alusión a la capacidad del artista de compaginar su bagaje intelectual con un trabajo mundano, y por otra, ilustra su curiosidad por el concepto de comida congelada propia del sistema americano. El copo de nieve es además ajeno a la realidad tropical tanto de Cuba como de Miami. Pantoja confiesa que el referente es en realidad una decoración navideña que tradicionalmente aparece frente a las instalaciones de la alcaldía de Coral Gables en diciembre.

Monografía: Jorge Pantoja — imagen 8
Jorge Pantoja. El alimento, 1992. Óleo sobre lienzo. 97,2 x 97,2 cm. (38 1/4 x 38 1/4 pulgadas). Colección privada.

Por su profunda visión filosófica de la vida y el uso de códigos poéticos en sus obras, no es extraño que Pantoja haya descubierto en los haikus japoneses una forma estética acorde a su propia expresión. La trascendencia de tiempo y espacio de la poesía japonesa es sin duda un elemento primordial en la obra de este artista. El tiempo, en particular, cumple un rol fundamental: “A veces me imagino en una carrera contra el tiempo. El descubrir el éxtasis que experimento al congelar el tiempo en imágenes, me lleva a utilizar el dibujo como medio para aferrarme a un pasado que insiste en eludirme. Este flujo de imágenes no está relacionado con un espacio físico específico. Incluye esa temporalidad especial que existe fuera del tiempo normal, ese tiempo insular creado por la memoria"4.

La serie Cien Haiku, presentada en el Museo de Arte Contemporáneo de North Miami (MOCA) (1998), se origina en las tarjetas de intercambio o trading cards americanas. Estas tarjetas, impresas con las imágenes de futbolistas y jugadores de béisbol, fueron descubiertas por Pantoja una tarde de Superbowl a través del canal de ventas por televisión Home Shopping Network. Sus dibujos Haiku están realizados en fichas para índices de tres por cinco pulgadas y pueden ser sostenidas, barajadas e intercambiadas como tarjetas deportivas. El pequeño formato permite además unificar la serie y exige que el público se acerque íntimamente a las imágenes para poder apreciarlas.

Pantoja considera que la serie Haiku es de alguna manera un archivo de su subconsciente. Sin embargo, los referentes utilizados en cien tarjetas son lo suficientemente universales como para permitirle al público desarrollar sus propios pensamientos y emociones.

Monografía: Jorge Pantoja — imagen 9
Jorge Pantoja. Bola de nieve y otros cuentos, 2004. Técnica mixta sobre papel. 11 x 14 cm. (4 1/4 x 5 1/2 pulgadas). Colección Alexander Rando.

Desde su llegada a Miami, ha buscado una forma de volver a armar su propia realidad. Gracias a un sentido de la observación muy desarrollado, ha descubierto, en los lugares más inesperados, elementos visuales que transforma y convierte en obras de arte. Mediante el uso del dibujo y el collage, inserta lo mundano en un contexto supuestamente más sofisticado, un proceso que para el artista limita con lo absurdo y/o lo paradójico.

Uno de los ejemplos más inverosímiles desde este punto de vista es el del “chinito”, un personaje que Pantoja descubrió en la etiqueta de un frasco de salsa tailandesa y que en un collage de la serie Minutiae (1999-2001) aparece como una carita que observa al público a través de un pequeño agujero. Lo curioso es que el “chinito” no sólo se convirtió en el protagonista de una obra de arte, sino que además apareció impreso en la portada de la revista ArtNews dedicada irónicamente a los doscientos coleccionistas más destacados del mundo5.

Pantoja trabaja desde hace algunos años en uno de los hoteles más prestigiosos de South Beach. El único tiempo disponible que tiene durante su jornada es el que se toma para ir al baño, y es allí dónde plasma las ideas que le vienen a la mente durante el día. Una selección de estos dibujos fue ganadora de la beca otorgada por The South Florida Cultural Consortium y expuesta en la muestra Arte Nuevo en el Instituto de Arte Contemporáneo de Palm Beach (PBICA) (2003). Los dibujos realizados en recibos y trozos de papel encontrados al azar en su billetera demuestran la capacidad que tiene para articular una poética en cualquier contexto y explorar la dicotomía que existe entre lo privado y lo público. Un dato interesante es el hecho de que la muestra del PBICA haya hecho eco del espacio en el que fue creada la obra al ser expuesta en el baño y no en las galerías de la institución.

Monografía: Jorge Pantoja — imagen 10
Jorge Pantoja. Siesta del dealer Allapatah, 2004. Técnica mixta sobre papel. 11 x 14 cm. (4 1/4 x 5 1/2 pulgadas). Foto: Rafael Salazar.

Su visión crítica del mundo del arte, especialmente en su aspecto comercial, lo hace ser extremadamente cauteloso en la selección de los espacios en los cuales expone. Una mirada a su hoja de vida confirma que sus dibujos han sido mayormente expuestos en museos, universidades y espacios no comerciales. Recientemente, Pantoja presentó una muestra individual en la librería independiente Books and Books (2004), que incluyó una nueva serie de dibujos en pequeño formato (4 1/2 x 5 1/2 pulgadas) inspirados en la literatura y, en especial, en los cuentos e historias infantiles que lo remontan a su infancia. Si bien esta nueva serie es novedosa por el uso del color, ya sea en el uso de papeles de tonos pasteles o por la aplicación de tinta y/o acrílico, temáticamente cierra un ciclo al regresar a sus referentes originales.

Una librería es quizás el sitio más adecuado para la obra de Pantoja, quien más que un artista es un poeta visual. Temas como la debilidad humana, los sentimientos de frustración y desamparo, la deshumanización de los valores, la mujer como proveedora o receptora de vida y, en general, la vulnerabilidad de la condición humana tienen más en común con títulos de volúmenes literarios y científicos que con el común de las propuestas estéticas de los artistas contemporáneos. Sin embargo, es en el campo visual en el que tenemos la suerte de observar sus dibujos, imágenes que traducen su experiencia en este mundo del absurdo, un mundo en el que Jorge Pantoja observa críticamente la tragedia del hombre que fracasa en su condición humana y desconoce los valores que facilitan su propia trascendencia.

NOTAS

1. Entrevista con el artista, Miami Beach, junio de 2005.

2. Clearwater, Bonnie. “The Last Cuban Show” at Gutierrez Fine Arts, Art and Auction, enero de 1994.

3. Entrevista con el artista, Miami Beach, junio de 2005.

4. Jorge Pantoja. Declaración escrita del artista.

5. ArtNews, verano de 2003.

FRANCINE BIRBRAGHER

Historiadora y crítica de arte. Asesora editorial de ArtNexus.

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