Exposición Individualjun 2006 - ago 2006· Por Leta Ming

Demián Flores

USC Fisher Gallery

La variedad de materiales y formatos de instalación utilizados en la exposición del artista mexicano Demián Flores Cortés, que ocupó tres salas de la Fisher Gallery de la USC (Los Ángeles) era tan notable que un espectador distraído podría pensar que se trataba de una muestra colectiva. Desde aguatintas hasta videos animados, pasando por dibujos murales y objetos encontrados modificados, la obra de Flores nos recordó cómo los artistas contemporáneos rara vez se limitan a un medio específico, y logran buenos resultados al alternar entre viejas y nuevas tecnologías artísticas. A pesar de la increíble variedad de materiales, las obras tenían coherencia temática, se unían en torno a tres actividades –béisbol, lucha libre y artes marciales– y estaban moduladas con la identidad autodelineada del artista como mestizo (zapoteca y español) y juchilango (“ju” por la ciudad nativa de Flores, Juchitán, en Oaxaca, y “chilango” por Ciudad de México, su hogar desde que era adolescente).

Exposición Individual: Demián Flores — imagen 1
Demián Flores. Pirámide Nacional de los Héroes, 2003. Serigrafía sobre bolas de cuero. 40,6 x 40,6 x 40,6 cm. (16 x 16 x 16 pulgadas).

El béisbol, importado a México de Estados Unidos en el siglo XIX (y muy popular ahora en Oaxaca), literalmente proporcionó las bases materiales para Novena (2003), una instalación de nueve bates de béisbol preexistentes que fueron transformados en objetos escultóricos mediante técnicas de tallado de patas de muebles. Colgados en fila a la misma altura y a intervalos iguales, esta obra, elegante y sobria, representaba la creación más minimalista de Flores, desde el punto de vista del estilo. Otra obra con el tema del béisbol, National Heroes Pyramid (2003), también empleó la consecutividad, pero con una sensibilidad mucho más Pop. En un travieso e irreverente gesto, el artista serigrafió retratos encontrados de históricos dirigentes revolucionarios mexicanos sobre un grupo de veinte bolas de béisbol idénticas apiladas en una pirámide. Al fabricar una forma estructural precolombina a partir de los símbolos de un deporte popular, Flores ligó lo contemporáneo con lo antiguo, lo común con lo sagrado, y México con Estados Unidos.

La tensión entre cultura masiva y arte sofisticado también se intensificó en Brown Paper People (2003), un conjunto de cuarenta bolsas de papel grabadas con xilografías con temas alusivos a la lucha libre. El empleo de una técnica gráfica laboriosa y pasada de moda para representar un deporte actual, muy crudo y teatral produjo una enigmática pieza que se desarrolló en un juego oscilante. El mismísimo tema de la lucha libre se refiere de nuevo a un deporte profesional que los estadounidenses ayudaron a llevar a México (pero que en su nuevo ambiente fue transformado en un deporte diferente) y que es consecuente con el interés de Flores en la mezcla cultural. La lucha libre también era el tema de otras dos atractivas obras en medios completamente diferentes. Vs. (2005), un video de veinticinco minutos que presentaba a dos luchadores de la vida real en diferentes posturas y acciones de lucha, y Silver Shadows (2001), una serie de quince impresiones cuadradas de siluetas en brillante papel aluminio sobre fondo negro.

El tercer tropo atlético de la exposición, las artes marciales, era el tema de obras como Self-Defense (2005), un conjunto de tres grabados a buril que se hicieron girando la misma placa 180 grados y trabajándola de nuevo para lograr impresiones sucesivas. Aunque esta obra demostraba la fascinación del artista con el proceso y la repetición, sus resultados eran confusos y difíciles de descifrar. Una pieza más cautivadora que empleaba imágenes similares era Self-Defense Painting (2005), en la que dos figures ejecutadas en pintura muy espesa están sobrepuestas a un colorido patchwork de pañoletas extendidas sobre un lienzo. Flores se apropió de la imagen de dos hombres que libran una pelea a puños, sacada de un manual de artes marciales, pero la embelleció con una cabeza de serpiente que brota del pecho de uno de los hombres. La yuxtaposición de la serpiente, una figura común en la cultura mesoamericana, y las pañoletas (usadas por los trabajadores mexicanos y los rebeldes zapatistas mayas) da fe de la manera liberal en que el artista mezcla alusiones mexicanas actuales e históricas.

Ya sea zapoteca versus española, oaxaqueña versus chilanga, o mexicana versus estadounidense, en la obra de Flores, identidades que rivalizan luchan por tener voz. El resultado no es una resolución simplista de estas oposiciones sino una amplificación de la mezcla cultural y temporal que es la condición de la vida contemporánea.

La exposición en Los Ángeles fue sólo una parte de la exposición MATCH: dual presence/presencia dual, que se llevará a cabo en varios lugares y que fue curada por Olga Margarita Dávila, de la organización de artes contemporáneas artte.com, con sede en Ciudad de México. Otra exposición individual enfocada en las pinturas de Flores se presentó de manera simultánea al otro lado de la frontera, en la Universidad Autónoma de Baja California, en Tijuana, México (febrero 24 – abril 7), y las dos se reunirán en un último lugar en la Galería del Teatro José Peón Contreras in Mérida, México.

LETA MING

Demián Flores, por Leta Ming | artnexus