Exposición Individualjun 2006 - ago 2006· Por Irina Leyva

Carlos Estévez

Alonso Art

El pasado 8 de abril se inauguró Observatorium, la más reciente exposición personal del artista cubano Carlos Estévez, en Alonso Art, ubicada en Wynwood. La muestra consistió en veintinueve piezas en total; de éstas, veintisiete eran collages, y dos, esculturas. Uno de los aspectos más significativos de esta exposición es que el artista explora por primera vez la técnica del collage. Todo comenzó como un divertimento a partir de un regalo de cumpleaños. Carlos “se regaló” a sí mismo un paquete de libros viejos y el niño pequeño que todos llevamos dentro lo llevó a recortar y pegar “figuritas”, que luego fue transformando con dibujos, lo cual dio como resultado collages.

Aunque podemos identificar algunos elementos propios de su iconografía anterior como las marionetas y su peculiar forma de representar los cuerpos humanos, Carlos Estévez ha inclinado su balanza un poco más hacia el mundo natural. En estas obras, la relación entre el artista y el naturalista es bien estrecha. Animales y peces ganan una extraña movilidad a partir de ruedas (En busca del mundo interior), una fabulación estructurada, una observación diferente del entorno. Estévez está explorando los misterios que definen la propia existencia de los seres humanos y su relación con la naturaleza. De la misma forma, refleja su fascinación por la perfección del mundo animal.

Exposición Individual: Carlos Estévez — imagen 1
Carlos Estévez. Noé II, 2006. Escultura de madera y papel. 119,3 x 236,2 x 54,6 cm. (47 x 93 x 21,5 pulgadas).

Al ver estos collages es imposible evitar recordar como referencia algunos dibujos de Da Vinci, en los que mezclaba la anatomía humana con elementos naturales y con máquinas de su propia invención. Entre las piezas que podrían representar este principio está Borboleta, la asociación entre un helicóptero y una mariposa: el cuerpo de la mariposa ha sido reemplazado por el helicóptero, mientras mantiene sus alas y patas originales. Por asociación, Estévez nos está demostrando cómo el mismo principio de funcionamiento de la naturaleza es aplicado a la técnica. Herbolario, por su parte, enfatiza la relación de dependencia hombre-naturaleza, las similitudes de ciertas partes del cuerpo con su contraparte vegetal. Un recordatorio, una simple llamada de atención sobre de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Carlos Estévez también ha incluido dos esculturas. Estas obras están compuestas de objetos hechos por el artista y otros que encuentra en tiendas de antigüedades y subastas. Y es que Estévez es también un coleccionista de objetos diversos, reuniendo una especie de gabinete de curiosidades entre sus materiales y en sus obras.

Camera-man es una de las dos esculturas de la exposición. La idea fue reflejada primero en un collage, pero Estévez no estuvo satisfecho solamente con una representación bidimensional y necesitó llevar la idea a una concepción tridimensional. La obra tridimensional consiste en una cabeza apoyada en un trípode. De la cabeza salen proyectados lentes de diferentes tamaños enfocados a diversos puntos. Con estos lentes, Carlos está representando simbólicamente la forma en que los ojos “miran” y registran distintos aspectos de la realidad circundante a la vez y los archivan en la memoria, como una especie de registros personales.

El Arca de Noé, la segunda escultura, es sin dudas una de las piezas centrales de esta exposición. Éste ha sido uno de los temas bíblicos más representados y popularizados a través de los siglos. En esta obra el tema ha sido desplazado del contexto religioso inicial a uno social. Sus protagonistas no son las archiconocidas parejas de cada especie sino celebridades, políticos y personalidades del mundo contemporáneo. Carlos Estévez está comentando la existencia de un grupo social cuyo poder está ‘más allá del bien y del mal’, un poder que los hace prácticamente intocables y los coloca en un nivel diferente. Utilizando una situación alegórica como el cataclismo del fin del mundo, nos muestra la hipotética situación de Noé: ¿a quién escoger? Un comentario social acerca de la realidad circundante, donde las cualidades que teóricamente deberían determinar la “salvación” no son precisamente las más determinantes.

Observatorium propone una forma diferente, desenfadada y a la vez atenta de mirar al mundo que nos rodea. Una mirada desde diferentes ángulos, como camera-man, donde la capacidad de asociación funciona a partir de formas y colores, creando un nuevo entorno, un principio ordenador alternativo y vital.

Carlos, inevitablemente, continúa su inclinación hacia temas filosóficos y universales como el conocimiento y la existencia humana. Sus obras funcionan como una especie de indagación existencial en la que recrea sus creencias, miedos, esperanzas, todos fundidos a partir de una idea que nos queda atrapada en el material escogido. Con una paciencia artesanal, Carlos Estévez se enfrenta a cada una de sus ideas, ordena sus pensamientos y los revierte en cada obra.

La obra de Estévez tiene ese sabor medieval de los manuscritos antiguos, de la representación cósmica del mundo, de una forma tan sencilla y a la vez tan compleja. El misterio de lo desconocido y lo evidente, la síntesis entre la química y la alquimia.

IRINA LEYVA

Carlos Estévez, por Irina Leyva | artnexus