Exposición Individualmar 2006 - may 2006· Por Tatiana Flores

Valdir Cruz

Throckmorton Fine Art

La reciente serie de fotografías de Valdir Cruz corresponde al carnaval de Salvador da Bahia, un tema que podría fácilmente caer en el estereotipo o el cliché. Sin embargo, Cruz logra evitar el exotismo y, en cambio, retrata sus temas en forma directa desde el punto de vista emocional, haciendo posible una identificación íntima entre ellos y el espectador. En efecto, los temas brasileños siempre han estado presentes en la obra de Cruz, pero tratados desde la perspectiva de un conocedor. Por ejemplo, su extraordinaria serie sobre los yanomami, exhibida en Throckmorton en 2002, representa a este pueblo indígena de la selva amazónica con una dignidad formal que pone de relieve su naturaleza humana.

La última exposición individual de Cruz en Throckmorton presentó treinta y tres fotografías en blanco y negro tomadas durante el carnaval por un período de diez años, de 1995 a 2005. La serie se desarrolló a partir de la asistencia regular del artista a este evento y la percepción de que su apreciación de éste era diferente de la que normalmente se ve. Decidió documentar el carnaval durante una década y se dio cuenta de los cambios graduales que ocurrían a medida que se empezaba a complacer a los turistas más que a los locales. Estos cambios no se observan de inmediato en la selección de obras de Throckmorton, en especial debido a que el énfasis de Cruz está en los bahianos, pero se enfocarán mejor en un libro que el artista tiene en mente producir.

Exposición Individual: Valdir Cruz — imagen 1
Valdir Cruz. Deusa do Ébano (Diosa de ébano), 2001. De la serie Carnaval # XXXIV. Fotografía sobre impresión en gelatina de plata.

Las imágenes de la exposición incluían retratos, así como escenas de grupos y multitudes, la mayoría de las cuales destacaba la naturaleza caótica del carnaval. Cruz tiende a explotar una gama tonal de grises, evitando el contraste extremo de negros profundos o blancos chillones que a menudo prevalecen en la obra de quienes retratan a gente de color. El resultado hace énfasis en que esta selección no trata sobre raza sino sobre vida y movimiento. Por consiguiente, muchas de las imágenes son borrosas o en soft focus y representan gente en movimiento, como la perturbadora Folião V (2005), en la que aparece una persona de género ambiguo, con marcados rasgos faciales y la boca entreabierta. Los ojos desenfocados miran en forma extraña hacia el exterior de la fotografía, que tiene un brillo plateado que recuerda las joyas de plata usadas por el sujeto. Foliona IV (2004) y Foliona III (2003) son aún más indefinidas; retratan mujeres que sonríen entre la multitud pero se rehúsan a quedarse quietas.

Las escenas de multitudes de Cruz también son notables debido a que captan la magnitud del evento. Trios eléctricos (1999), tomada desde lo alto, yuxtapone las indistinguibles multitudes a la arquitectura provisional del carnaval. Filos de Gandhy II (2004) muestra un mar de bailarines vestidos completamente de blanco abarrotando una calle de la ciudad, en la que sus sombreros contrastan con las cabezas descubiertas de la demás gente. Timbalada (2005), una fotografía de tamborileros disfrazados, es una obra con una hermosa composición basada en formas circulares: los tambores, los trajes de los músicos, las cabezas de la gente que conforma la multitud, etc. A pesar de todo el movimiento que esta imagen particular transmite, es también una de las que tienen un enfoque más nítido, con áreas de gran contraste que enfatizan sus cualidades formales; también tiene un interesante punto de vista elevado que le da al espectador la impresión de estar flotando sobre la multitud.

Otras imágenes colocan al espectador en plena acción. Cena carnavalesca II (1998) nos sumerge en una exuberante danza en la que los límites entre los individuos se desdibujan en términos de forma y tema. Foliões (1995), un bailarín sin camisa visto de espaldas, presiona al espectador contra su sudoroso cuerpo y evoca una experiencia multisensorial. Foliões em noite chuvosa (2001) deja un poco más de espacio para respirar. Las parejas de bailarines aisladas bajo la lluvia hacen de ésta una obra extremadamente sensual en la que brillantes cuerpos húmedos se juntan en una quietud mayor.

Las fotografías de los actores del carnaval estaban entre las más atractivas de la exposición. Carlinhos Brown (2003) captó a los músicos en acción, bailando, tocando los tambores y cantando al mismo tiempo, ataviados con elaborados disfraces, tocados, maquillaje y collares. Otra fotografía de Brown con Gilberto Gil (1999) es una franca representación de la energía hipnótica y la intensidad del carnaval. Sin embargo, las imágenes de los actores anónimos eran igualmente cautivadoras. Deusa do Ébano (2001), una sonriente bailarina con un brillante disfraz y una pañoleta en la cabeza, está impregnada de alegría y ternura, al igual que Foliona do Ilê Aiyê (1999), otra bailarina que también exhibe una amplia sonrisa ante la cámara

En conjunto, las fotografías de Valdir Cruz le dan una cara humana al carnaval de Salvador da Bahia. Estas sorprendentes y memorables imágenes documentan un extraordinario festival que esperamos que siga manteniendo su sabor local a pesar de las presiones cada vez mayores de la industria turística.

TATIANA FLORES

Valdir Cruz, por Tatiana Flores | artnexus