Una selección de obras de los últimos trece años de producción artística de Gaudi Esté exhibió la Fundación Corp Group Centro Cultural, desde el pasado mes de noviembre y hasta febrero de 2006. Centrada en la figura animal, tema predilecto en su trabajo, caballos con cabeza de caimán, encerrados en establos o segmentados, burritos con ruedas y unicornios imaginarios, conforman una fauna que nos acerca tanto a la anatomía de la naturaleza animal como a las creencias míticas que emanan de épocas arcaicas. “Sin dejar de lado una aguda observación del comportamiento animal —señala Federica Palomero, curadora de la exposición— Gaudi Esté va mucho más allá y propone hacer de sus criaturas metáforas de lo humano, a través de las cuales se dedica a una acerba crítica de nuestra sociedad…”. En otras obras la artista busca expresar un sentir ancestral y perenne en el ser humano: la religiosidad. De ahí que el título Fetiches, ritos y devociones, con el cual se ha denominado la exposición, transmita algo de ese sentimiento que inspira la estatuaria de antiguas civilizaciones sumeria, asiria, egipcia o precolombina erigida como homenaje a sus dioses. La configuración totémica de estas piezas, dada por combinaciones de formas mutantes en las que la artista crea figuras metamorfoseadas: perros con bocas de caimán, con ojos de pájaros o facciones humanizadas, acentúa el carácter animista de su propuesta.

Una museografía sobria, minimalista en los recursos, contribuye a disipar los ruidos visuales y a crear una atmósfera sosegada propicia para el diálogo íntimo; un clima pertinente que otorga monumentalidad al conjunto. La muestra reúne un total de 22 piezas, de dimensiones medianas y grandes, así como algunas instalaciones que integran el espacio arquitectónico, distribuidas a lo largo de dos amplias salas, el hall de entrada y los descansos entre las escaleras. El montaje tenuemente iluminado con algunos focos puntuales acrecienta la solemnidad de las obras, como puede apreciarse en Perro nagual cantándole a la luna (de la serie Nagual), 1994, cuyo hieratismo recuerda la famosa Esfinge de Menfis (s. XVI al XV a. de C.), del antiguo Egipto. Las figuras de caballos constituyen una de sus producciones más recientes: en Potro Caimán, 2004, y La patrona Trini-Caro, 2005, ambas de la serie Devociones, la artista suspende una figura, cercana al tamaño natural, dentro de una estructura metálica rectangular que sostiene el voluminoso cuerpo y que a la vez forma parte de la composición, mediante la cual logra elevar la pieza para sugerir agilidad e ingravidez. En Caballeriza, 2005, la escultora realiza una instalación donde forma y espacio recrean el hábitat artificial de estos cuadrúpedos, a la vez que transmite cierta vitalidad originada por expresivas poses que imitan los movimientos del corcel.
En esta etapa de su trabajo, Gaudi Esté interviene los volúmenes y deja intencionalmente la impronta de acciones cada vez más audaces y enérgicas, abandona el estilo depurado de acabados lisos y brillantes característicos de sus obras anteriores. Golpes, raspaduras, tallas, cincelados, y la incorporación de otros elementos, como tintes, clavos, pieles cosidas y pegadas, ruedas, etc., con los cuales provoca dinámicos contrastes que enriquecen y texturizan las superficies de la madera. La obra Todos los seres ya sidos vuelven a ser, de 2004, es un ejemplo de estas iniciativas en la que nueve figuras de perros se encuentran cubiertos con marima, corteza de árbol fibrosa que semeja una piel animal. En otros casos, los cuerpos son segmentados, encapsulados en vitrinas o suspendidos con hilos metálicos, tal como puede apreciarse en Compañeros de ruta, 1999, una tríada de figuras caninas que parecen transmutar su naturaleza tanto interna como externa.
Imagen de vestir, 2002, en cambio, es una videoinstalación que muestra la filmación de una procesión cuya figura manifiesta cierto parecido con “La Dolorosa”. Esta pieza, junto a Ensamblaje II, 2004, composición de carácter votivo, trae a la memoria algunas tradiciones vinculadas al catolicismo, como el culto en torno a una imagen venerable o la colocación de pequeños objetos o dijes como señal de agradecimiento por algún favor recibido, como es el caso de los ex-votos.
Desde 1976, la presencia de Gaudi Esté se ha ido consolidando en la esfera de la plástica nacional e internacional, mediante una técnica y un lenguaje a los que se ha mantenido fiel desde sus inicios. Los troncos de muchos árboles han sido el soporte ideal para plasmar esa búsqueda en la que lo estético, lo espiritual y lo natural proponen una nueva forma de ver y entender la escultura.
GLADYS YUNES YUNES
