Exposición Individualmar 2006 - may 2006· Por John Ewing

Chemi Rosado Seijo

Art in General

Si bien las últimas décadas han expandido las prácticas artísticas en todas direcciones, también han abierto nuevos canales, con frecuencia contradictorios para los críticos conservadores. A los artistas cuya producción es excéntricamente personal se les cataloga como narcisistas indulgentes; a los fabricantes de objetos muy sensibilizados se les tilda de elitistas; y a aquellos que practican formas no materiales socialmente comprometidas se les reprende por hacer proclamas políticas, no arte. La práctica de Chemi Rosado Seijo podría caber fácilmente en esta última categoría, con un éxito adicional por ayudar y secundar a “delincuentes”, concretamente, skaters.

Curiosamente, Rosado Seijo, puertorriqueño residente en San Juan, se ha centrado de manera sistemática en un grupo social que, en muchas formas, encarna el espíritu renegado, en gran parte ausente del mundo artístico global de la actualidad. A los skaters (como a los artistas de generaciones anteriores) se les considera a menudo una amenaza pública, excluidos de diálogos cívicos, y, sin embargo, practican una peligrosa, desafiante y hermosa forma de arte. Para ser justos, estos incomprendidos “artistas” protegen su estatus contra los intrusos para resguardar el espíritu independiente de su práctica.

Exposición Individual: Chemi Rosado Seijo — imagen 1
Chemi Rosado Seijo. Historia sobre ruedas, 2005. Técnica mixta. Foto: Julio Grinblatt.

Historia sobre ruedas, de Rosado Seijo, producida durante su residencia en Art in General en el otoño de 2005, explora muchos aspectos del funcionamiento de esta dinámica en el paisaje urbano de Nueva York. Con el objetivo más amplio de crear un mapa de skateboarding de la ciudad, Rosado Seijo recopiló una especie de plano sorprendentemente lúcido de la topografía de la ciudad, mientras interactuaba y se interconectaba con la miríada de comunidades de thrashers o entusiastas del skating. Rosado Seijo tomó cientos de fotografías de plazas públicas y espacios abiertos menos formales, observando con detenimiento detalles que son de particular interés para los skaters: gradas anchas, barandas, y áreas de concreto plano o inclinado, que moldean directamente la coreografía de los movimientos del skateboarding. Estas fotografías fueron montadas en Art in General formando paisajes tipo collage o simplemente agrupadas para que los visitantes las examinaran.

En general, estos escenarios fueron fotografiados sin los skaters, lo que permitía al espectador imaginar el increíble arrojo de estos atletas urbanos, mientras se concentraba en las superficies que estos activan. Éste es el mensaje implícito y la belleza del proyecto de Rosado Seijo. Como neoyorquino, uno podía ver estos collages de detalles arquitectónicos y espacios vacíos y recordar la notable gracia (y la osadía) expuesta por la ciudad en un día cualquiera: Union Square, Washington Square, Battery Park, Hudson River Park… cualquier lugar de la ciudad al que los skaters animan con su específico y muy evolucionado arte de performance.

Por supuesto que ésta es la razón por la cual los skaters representan una amenaza y una desventaja para los propietarios y para la ciudad. Su presencia es real y tiene un impacto en el valor de las propiedades y la seguridad pública, así como en la vida social y estética de la ciudad. El proyecto de Rosado Seijo creó un foro extraoficial para tender un puente entre estas diversas inquietudes. Durante el transcurso de la residencia, los skaters visitaron Art in General y deambularon por la galería-estudio que se le asignó al artista. Se suministraron libros, videos sobre skateboarding y sillones rellenos de bolitas de poliestireno para que el público hiciera de este espacio un lugar confortable para reunirse y aprender sobre el tema de la obra. Las marcas de los patinazos sobre el piso de madera daban fe de las demostraciones y la actividad que se desarrolló allí durante la residencia.

El resultado final del recorrido, la investigación, la documentación y la interacción de Rosado Seijo fue la creación de un mapa fácil de seguir que muestra los sitios de skateboarding más activos de la ciudad: desde el centro hasta el noroeste y el norte de Manhattan, pasando por la periferia del centro de la ciudad. Representado como una red de líneas con ramificaciones, el mapa de skateboarding estaba colocado sobre un mapa estándar de la ciudad, con círculos que especificaban destinos selectos para los thrashers de Nueva York. Este mapa fue espléndidamente recreado con cinta aislante negra sobre una larga pared de la galería y, a escala más pequeña, como calcomanía decorativa para skateboards.

Se está hablando con un fabricante local de skateboards para que produzca el mapa y diseños a gusto del cliente para una distribución más amplia. Como dijo Rosado Seijo, el mapa es “un homenaje a los skaters de la ciudad… quiero que siga siendo conceptual, que no se oficialice”.

Rosado Seijo está activo en el escenario artístico internacional y fue incluido en S Files de 2005 en El Museo del Barrio, la Bienal de Cuenca de 2004 y la Whitney Bienal de 2002. Habiendo explorado ya las relaciones entre las historias del arte y el skateboarding en exposiciones anteriores, el mapa de Rosado Seijo señala que algunos de los sitios más activos de skateboarding de Nueva York son las plazas y las gradas que rodean los museos de arte, una elocuente coincidencia que no se le escapa al artista ni a su público.

JOHN EWING

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