V Bienal del MERCOSUR

Amilcar de Castro. Sin título, 2001. Mármol de Espíritu Santo.

Bienaldic 2005 - feb 2006· Por Lisbeth Rebollo

V Bienal del MERCOSUR

Argumentando que las cuestiones estéticas contemporáneas nada tienen que ver con las fronteras políticas y geográficas que separan las naciones y que estas cuestiones pueden ser tratadas por artistas de diferentes partes del mundo, Paulo Sérgio Duarte abolió la distribución por país, mezclando los artistas en los espacios de exposición y evitando, inclusive, la indicación de origen del expositor, junto a los datos técnicos de cada trabajo expuesto.

La V Bienal del Mercosur fue inaugurada el día 30 de septiembre, en la ciudad brasileña de Porto Alegre, y permaneció abierta hasta el día 4 de diciembre. En ella, se presentaron cuatro segmentos expositivos, 172 artistas procedentes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, además de México, país que, a partir de ahora, será parte integrante de la bienal que se realiza en el sur del Brasil. Las distintas muestras que conforman esta megaexposición fueron presentadas en diferentes instituciones de la ciudad: en el Museo de Arte de Rio Grande do Sul (MARGS), en el Santander Cultural, en la Usina del Gasómetro y en lugares adaptados especialmente para el evento como los Almacenes Cais do Porto (Andenes del puerto). Algunos artistas, intervinieron en puntos de la trama urbana, como el paseo Largo Glênio Peres1, en el centro de la ciudad, o los espacios de la orilla del Guaíba, el importante río que atraviesa la ciudad.

El tema propuesto por el curador Paulo Sérgio Duarte para esta Bienal fue: Historias del arte y del espacio. Duarte es crítico y profesor de historia del arte e investigación del Centro de Estudios Sociales aplicados de la Universidad Cândido Mendes, ubicada en Río de Janeiro. Según criterio del propio curador, la propuesta escogida es abierta, y es por eso que permitió amplia libertad a los artistas y curadores de los países participantes. Su idea fue confrontar lenguajes, tomar el espacio como un problema clásico de la historia del arte y observar las transformaciones resultantes y las relaciones que establecen con el arte contemporáneo. Paulo Sérgio Duarte contó con la colaboración de Gaudêncio Fidelis, como curador adjunto, y de José Francisco Alves y Nevia Bohms, como curadores asistentes.

Los curadores extranjeros que actuaron en la V Bienal son importantes críticos y ensayistas latinoamericanos, que ya han participado anteriormente en otras ediciones de la muestra de Porto Alegre: Cecilia Baya, de Bolivia; Justo Pastor Mellado, de Chile; Ticio Escobar, de Paraguay; y Gabriel Peluffo, de Uruguay. La participación de México se realizó a través de la colaboración de Felipe Ehrenberg, agregado cultural de aquel país en Brasil.

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Llya y Emilia Kabakov. El museo vacío, 1993. Instalación con sonido.

Argumentando que las cuestiones estéticas contemporáneas nada tienen que ver con las fronteras políticas y geográficas que separan las naciones y que estas cuestiones pueden ser tratadas por artistas de diferentes partes del mundo, Paulo Sérgio Duarte abolió la distribución por país, mezclando a los artistas en los espacios de exposición y evitando, incluso, la indicación de origen del expositor, junto a los datos técnicos de cada trabajo expuesto.

El curador general propuso cuatro vectores (líneas conceptuales) para la V Bienal del MERCOSUR: "De la Escultura a la Instalación"; "Transformaciones del Espacio Público"; "Direcciones en el Nuevo Espacio" y la "Persistencia de la Pintura".

El vector "De la Escultura a la Instalación" introdujo la discusión sobre la producción artística de perfil tridimensional, observando las transformaciones a las que fue sometida durante el transcurso del último siglo. El punto de partida de este segmento expositivo fue un núcleo histórico construido especialmente con base en la experiencia del concretismo brasileño, que emergió y se consolidó en la década de 1950. Este núcleo histórico —denominado "La (re) invención del espacio"— parece haber sido estructurado, también, para dar soporte al proyecto central de toda la bienal.

La idea de espacio pensada por el curador es aquella que emerge de la estética concreta, y es con ella que la trama de la V Bienal va a ser tejida. La intención parece ser la de ir desdoblando este núcleo histórico, cronológicamente, hasta llegar a las manifestaciones contemporáneas que tienen la cuestión del espacio como estrategia estructural del lenguaje artístico.

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Diana Domínguez. Soy MITO: Zapping Zone, 2004-2005. Ciberinstalación.

El vector "De la Escultura a la Instalación" pretendió sugerir al visitante la observación de los cambios epistemológicos ocurridos en el arte al final de la década de 1960 y a inicios de la década siguiente. Quiso mostrar que, como consecuencia de las prácticas minimalistas, los site specifics2 trasladaron, definitivamente, al campo de las formas tridimensionales la posibilidad de avanzar sobre el espacio del paisaje y de la arquitectura, produciendo un cambio de calidad semántico en el lenguaje del arte, transfiriendo el valor del significado del objeto al contexto.

El vector "De la Escultura a la Instalación" fue presentado en el Edificio del Centro Cultural Santander (núcleo histórico) y los Almacenes A3 y A4 de los Andenes del Puerto (núcleo contemporáneo).

El vector "Persistencia de la Pintura" puso en evidencia el hecho de que, a pesar de que ya se ha decretado la muerte de la pintura innumerables veces, en el siglo pasado, los artistas continuaron explorando la superficie de la tela con audacia y creatividad, concibiendo nuevos modos de representación. Nuevamente, la muestra histórica, presentada en el Museo de Arte de Rio Grande do Sul, enfatizó, en especial, la pintura de línea constructiva, donde en el conjunto expuesto predominaban los nombres históricos brasileños. Entre los artistas participantes en este sector, se encontraban nombres como Waldemar Cordeiro, Hércules Barsotti, Aluísio Carvão y Abraham Palatnik, entre otros. El núcleo contemporáneo de este sector se presentó en los Andenes del Puerto (almacenes A5 y A6) y reunió nombres como Adriana Varejão, Antonio Dias, Bernardo Krsniansky, Carlos Colombino, Daniel Senise, Franco Aceves Humana y Juan Tessi, entre otros artistas de los países participantes.

En "Transformaciones del Espacio Público", la curaduría se lanzó a la observación de la inserción del ambiente de la ciudad en el proceso creativo de la obra. Los trabajos de cuatro de los once artistas que se presentaron en este vector —Carmela Gross, Mario Fuke, José Resende y Waltercio Caldas— permanecerán permanentemente en la ciudad de Porto Alegre, que de esta forma enriquece su patrimonio de arte público.

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Gonzalo Mezza. 8= ? Espacio liberado, 2003-2005. Videoinstalación.

El segmento "Direcciones de el Nuevo Espacio" trajo, para la bienal experiencias que hacen uso de los medios tecnológicos, como la fotografía, el cine, el video o la computadoras e Internet. Se destacan, entre otros, los trabajos de Bia Medeiros, Diana Domínguez, Gonzalo Mezza e Joaquim Sanches; este sector de la Bienal fue expuesto en la Usina del Gasómetro.

La V Bienal rindió homenaje a Amílcar de Castro, con una retrospectiva dividida en dos de los edificios donde la bienal tiene lugar: en el Museo de Arte Rio Grande do Sul y en los Almacenes de los Andenes del Puerto. Algunas piezas, también, fueron presentadas en una plaza de la ciudad. El artista, fallecido en 2002, a los 82 años, tuvo una importancia histórica en el movimiento neoconcreto. Amílcar de Castro comenzó su trayectoria en el estado de Minas Gerais, estudiando con Alberto Guinard. Después, vivió en Río de Janeiro y participó en las investigaciones del arte concreto (neoconcreto), habiendo dejado un importante corpus de obra para el escenario de la cultura brasileña. La V Bienal trajo al público la oportunidad de ver 58 de sus esculturas (trabajos en acero, piedra y madera), además de 24 pinturas de formato mediano y grande, proyectos de programación visual que desarrolló y joyas que diseñó. Obras de más de 44 colecciones públicas y privadas fueron reunidas y se celebró el lanzamiento del libro sobre su producción, además de la exhibición de videos sobre su vida y obra. La muestra fue organizada y acompañada por un amplio soporte didáctico.

Además de los artista originarios que integran esta Bienal del Mercosur —Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay y México— cuatro extranjeros participaron como invitados: Illya Kabakov, con una instalación, y Stephen Vitiello, quien trabaja con cuestiones del espacio y el sonido (también se presentó con una instalación), ambos de Estados Unidos; Pierre Coulibeuf, proveniente de Francia, quien utiliza en sus creaciones video y cine; y Marina Abramovic (Serbia-Montenegro), quien produjo performances y video- instalaciones.

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Raquel Schwartz. Ilusión, 2005. Muebles y objetos forrados en rosado.

Un importante proyecto educativo fue elaborado por especialistas, congregando actividades destinadas a profesores y estudiantes. Fueron preparados Monitores para apoyar a los visitantes de la megaexposición. Se produjeron kits especiales para escuelas de la red de enseñanza pública y privada. Seminarios y conferencias fueron programados para realizarse, a lo largo de la muestra, entre el 30 de septiembre y el 4 de diciembre de 2005.

Libros sobre cada uno de los segmentos de la V bienal del Mercosur fueron diseñados y lanzados igualmente, a lo largo de la muestra. En el mismo momento de la inauguración, se presentó el volumen Rosa de los vientos: posiciones y direcciones del arte contemporáneo, con ensayos críticos de los curadores responsables de la participación de los diversos países presentes en la bienal.

Dentro del conjunto de obras expuestas, la que provocó gran interés del público fue la instalación de Raquel Schwartz, bajo el título de Ilusión. La artista boliviana viene trabajando con metáforas sobre la realidad y la fantasía. Para la V Bienal, construyó una pequeña casa toda cubierta de peluche color de rosa: sala de estar con sofá, mesa, silla; comedor con mesa, silla y objetos, baño y dormitorio: todos las habitaciones poseían sus típicos objetos cotidianos, completamente cubiertos en peluche rosa. La artista sonorizó los ambientes con una grabación de cantos de pájaros, provocando la sensibilidad de los visitantes. Explora la sensación causada por el material empleado y por el color, junto a la musicalidad, para crear un ambiente ilusorio de fantasía. El visitante es invitado a quitarse los zapatos y a entrar a la casa, y mientras la recorre, vivir esta experiencia de forma lúdica. Muchos de los visitantes se integran con el ambiente creado por la artista, escribiendo palabras con los dedos directamente sobre el peluche de las paredes.

Otra participación que llamó la atención del público fue la del artista mexicano Erick Beltrán. Él intervino la edición del diario local Zero Hora, en el día de apertura de la bienal, presentando cuatro páginas impresas en negativo, letras blancas sobre fondo negro y fotografías en colores distorsionados. Una de las páginas fue colocada en la sección de deportes del diario, dos en la segunda sección, perteneciente a la cultura, y una en la contratapa de la sección “Vida”. Su intención, según afirmó, era trabajar con la sorpresa de la lectura, provocar un quiebre en el proceso de contacto habitual con el medio de comunicación cotidiano y, de alguna forma, interferir en el día a día de los ciudadanos, llamando su atención hacia el hecho de que las estructuras de los textos e imágenes de los diarios determinan gestos y comportamientos condicionados socialmente. La intervención creada por Beltrán fue también expuesta en un cubo blanco, dispuesto en el espacio expositivo de la Usina del Gasómetro.

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Ricardo Migliorisi. El banquete, 2000. Fotografía.

La artista brasileña Iole de Freitas se presentó en la bienal con un trabajo titulado Estudio para la superficie y la línea, una obra de gran impacto visual, realizada en acero inoxidable y carbonato. Pareciendo flotar en el espacio, líneas y formas rítmicas se expanden por el área destinada a su trabajo, un área de 18 x 13 m, y cerca de 4,5 m de altura, en los almacenes de los Andenes del Puerto. La artista trabaja sobre el tema de la fluidez y el ritmo, explora la levedad y la suspensión de las formas, la transparencia, el movimiento y la transitoriedad, creando una relación densa de espacio y tiempo.

El problema de la identidad subjetiva aparece con cierta fuerza en esta Bienal, a semejanza de lo que se vio en anteriores, y también en las últimas bienales de São Paulo y Venecia. En esta Bienal del Mercosur, esta cuestión puede ser encontrada, por ejemplo, en la investigación fotográfica de Ricardo Migliorisi (El banquete inconcluso). Este artista paraguayo toma el cuerpo como tema, marcándolo, como para hacer sobresalir sus diferentes regiones; él se autorretrata y produce intervenciones sobre el material fotográfico, y vuelve a fotografiar los resultados, construyendo superposiciones y metáforas con la propia repetición de su imagen. Mostrando y exhibiéndose en Yo interior.

La cuestión de la identidad subjetiva y social puede ser sentida igualmente en el trabajo de Marina Abramovic, artista invitada de Serbia-Montenegro. Su videoinstalación, bajo el título de Count on us3, se construye por la acción conjugada de varias proyecciones y toma como argumento la paz y la unión de las naciones, y sin embargo, deja entrever la marginalidad. El trabajo se estructura por medio de la performance de un coro, dirigido por un esqueleto.

En el sector "Direcciones en el Nuevo Espacio" se destacan la propuesta interactiva de Diana Domínguez (Brasil) y el proyecto de Gonzalo Mezz (Chile). La artista brasileña actúa en el campo del arte y la tecnologías, ya hace muchos años, y preparó para la V Bienal del Mercosur la instalación I mito: zapping zone una sala repleta de objetos de consumo, como paredes recubiertas por colores y texturas variadas donde el visitante puede acceder a un sistema con datos de veinte personalidades, entre las cuales se encuentran Marilyn Monroe, Cleopatra, la princesa Diana, Carmen Miranda, Ayrton Senna, Pelé, Charles Chaplin y el Che Guevara, pudiendo combinar dos de ellos para generar un nuevo individuo. Según la artista, la idea de la instalación es buscar una relación entre lo real y lo virtual creando un arte sintonizado con nuestro tiempo.

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Daniel Senise. Casa,  2005. Acrílico sobre lienzo sobre madera. 200 x 300 cm. (78 3/4 x 118 pulgadas). Cortesía: Galeria Brito Cimino.

Gonzalo Mezza se presentó con el proyecto 8=8 Espacio liberado. Este artista, que se destacó en la última Bienal de São Paulo, con el trabajo Pacífico, una vez más despertó el interés en el público visitante, con sus investigaciones digitales y ciberespacios.

Algunas de las performances tuvieron lugar durante la inauguración de la V Bienal; entre los artistas que se presentaron bajo esta modalidad, vale destacar a la mexicana Elvira Santamaría, ella misma explicó su proyecto: “Soy un artista que intenta comprender la muerte y su intercambio con la vida. Esto me conduce a cuestionar cómo la muerte concreta se relaciona, en sus alianzas con la vida, como las sociedades humanas. Concluí que en una sociedad nadie muere por una muerte natural. Creo que todas las experiencias construyen la naturaleza por fuera de la especie, en la evolución continua, y que ser conscientes en la acción puede alterar un proceso de evolución” Las acciones de Elvira Santamaría crean espacios rituales a su alrededor. Utilizando materiales como el fuego, el agua, espejos y vidrio, ella quiere proyectar en el espectador un proceso de revelación.

La argentina Silvia Rivas presentó en la bienal una videoinstalación donde la acción performática es esencial. Ella presentó varios trabajos- Distorsión, un grano de polvo y La superficie no suelta- que constituyen una serie protagonizada por un grupo de actores de Centro Puertas al Arte, apoyado por la fundación comunitaria Crear vale la pena. Hombres y mujeres, dirigidos por la artista, —que los filmó, y luego acelera y retarda los movimientos filmados— se amontonan formando una masa casi abstracta de cuerpos humanos que se empujan, caen y luchan. Sonidos acompañan sus gestos, sin necesariamente establecer una referencia coordinada entre sí.

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Waldemar Cordeiro. Sin título, 1952. Óleo sobre madeflex.

El mayor interés de esta última Bienal del Mercosur se concentró en las instalaciones, que utilizaron diferentes medios y materiales, las performances, y las intervenciones urbanas, y las que se realizaron en las orillas del río Guaíba. Estas modalidades del arte contemporáneo se proyectan en el espectador como un proceso de inmersión crítica en relación con la existencia de la sociedad de nuestro tiempo, estimulando la imaginación y produciendo vivencias y reflexiones para aquellos que ingresarán en el mundo del arte proyectado de la V edición de esta Bienal.

El hecho de que se retomara la vertiente histórica del concretismo, para guiar la visión del espacio escogido como tema de la V Bienal, trajo para el público visitante, que viene acompañando las diferentes ediciones de las bienales del Mercosur, el recuerdo de la I Bienal, donde Federico Maroais, realizó una exposición antológica al respecto, produciendo un trabajo insuperable e incomparable desde el punto de vista histórico, porque presentó esta vertiente constructiva como una dimensión fundamental de la realidad latinoamericana y mostró obras de los artistas que marcaron esta investigación, en varios de los países de esa parte de América. La primera muestra, ciertamente, es la que marcará más profundamente la historia de las bienales del Mercosur.

La abolición de la indicación de origen de los artistas en la identificación de los trabajos expuestos redujo la información ofrecida a los visitantes. En un contexto en el que tan poco se conoce sobre una historia del arte latinoamericano comparado, es equivocado exigir que el visitante consulte fólders, no accesibles en el espacio visitado, o un panel colocado en la entrada con los nombres de los expositores, lo que no es ideal en el proceso de visita de las exposiciones de arte cuando la deambulación, la vivencia y la información deben fundirse en un proceso único que lleva al conocimiento estético, diferenciado con experiencia.

Teniendo en cuenta que la intención de la muestra es estimular una amplia e intensa acción formativa, son fundamentales las identidades del artista y su inserción cultural. La historia se construyó no sólo en el lenguaje del arte en cuanto tal, más resulta de la dimensión cultural, con sus procesos simbólicos, en un sentido más amplio. La observación de la coyuntura cultural, me parece, debe ser prioritaria en un proyecto como el de la Bienal del Mercosur.

NOTAS

1. Ubicado frente al Mercado Público Central. Inaugurado en 1922, lugar público dedicado a manifestaciones artísticas, culturales y políticas.

2. En inglés en original: En arte- realizado específicamente para y en ese sitio o lugar.

3. En inglés en el original “cuenta con nosotros”.

LISBETH REBOLLO GONÇALVES

Profesora titular de la Escuela de Comunicaciones y Arte de la Universidad de São Paulo, presidenta de la ABCA y vicepresidenta de la AICA, Asociación Internacional de Críticos de Arte.

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