FIAC

Gilles Barbier. Sin título (¡Aaaah!), 2005. Instalación con vidrio y fotografía. Dimensiones variables. Foto: León Birbragher.

Feriadic 2005 - feb 2006· Por Christine Frèrot

FIAC

París

Tanto las ferias como las bienales sufren de hipertrofia y la edición 32 de la FIAC en 2005 no fue la excepción a la regla. Pero desarrollo no es sinónimo de dispersión y la calidad predominó en los dos salones de exposición consagrados, uno al arte moderno y contemporáneo  y el otro a los artistas más jóvenes. Con 219 galerías (101 francesas y 118 extranjeras) contra 214 del año anterior, la FIAC recibió a 27 países y, por primera vez, a 52 nuevas galerías. El incremento (25%) del número de visitantes (83.000) y de las ventas, el rejuvenecimiento de los coleccionistas franceses y su creciente interés por el arte contemporáneo internacional, la confirmación de los cambios operados en 2004 (nominación de la galerista Jennifer Flay como directora artística) un salón adicional para la creación joven (Perspectivas y Future Quake, y la apertura de un espacio Design), un público parisino conocido por su seriedad y su interés real, etc., todos estos elementos hicieron de esta feria, un éxito, lo cual debe contribuir no sólo a devolverle su puesto en el escenario internacional, sino también a reconstruir el aura de París, bastante deteriorada en lo que respecta al arte. Esto es, en todo caso, lo que desea su nuevo presidente, Martin Berthenod, para quien la FIAC debe volver a ocupar un lugar preponderante en el escenario artístico parisino, asociándose a inauguraciones y otros eventos paralelos de gran calidad.

Durante la inauguración, según un principio copiado de la Arco (Asociación para la investigación cognitiva), el Estado compró 34 obras por un monto total de 420.000 euros. Con la presencia del Estado, por un lado, y un papel cumplido por el sector privado, por el otro, la FIAC quiere restablecer un diálogo entre los diferentes actores y los coleccionistas. La presentación durante la feria de los artistas nominados para el Premio Marcel Duchamp (35.000 euros), conferido por la Adiaf (Asociación privada para la difusión internacional del arte francés), y la adjudicación de este último a Claude Closky por un video compuesto de 1.000 imágenes de actualidad montadas en ráfaga (duración 25 minutos) —artistas presentes: Kader Attia (1970), Gilles Barbier (1965), Olivier Blanckart (1959) et Claude Closky (1963)— las novedades más convincentes del dinamismo mostrado en esta feria parisina.

Feria: FIAC — imagen 1
Manolo Valdés. Yvette VIII, 2005. Óleo sobre tela de yute. 228,6 x 172,7 cm. (90 x 68 pulgadas). Marlborough Gallery.

La FIAC permite también observar el desarrollo reciente de un aspecto particular de la vida artística francesa mucho tiempo dominada por la omnipresencia de las instituciones del Estado: la colisión creciente entre arte y lujo. Los dos coleccionistas franceses más ricos, Bernard Arnault y François Pinault,  han invertido en el mercado del arte. Para estos empresarios, el arte contemporáneo se ha convertido en una herramienta de gestión, dos de los más grandes grupos franceses, PPR (Pinault-Printemps-Redoute con la exposición Dada en Beaubourg) y LVMH (Louis Vuitton-Moët Hennessy, con la exposición Viena 1900 en el Grand Palais) permiten la realización de eventos de gran importancia. La industria del lujo, cuya imagen se asocia simbólicamente a París, podría convertirse en el vector de una revalorización de la antigua capital de las artes en el contexto internacional, sin olvidar que la FIAC es una feria francesa que busca poner en vitrina sus galerías y sus artistas nacionales.

Feria: FIAC — imagen 2
Georg Baselitz. Pieza de velocidad, 2004. Bronce pintado con óleos. 59 x 85,7 x 55,1 cm. (23 1/5 x 33 3/4 x 21 3/5 pulgadas). Thaddaeus Ropac.

Como en años anteriores, la FIAC presentó su clásica organización espacial casi ritual, que respeta, en cierta medida, la historia del arte, ya que presenta primero las grandes galerías francesas y extranjeras y sus artistas consagrados, para dar paso luego, progresivamente, a formas de expresión más contemporáneas con galerías más recientes. Esta especificidad de la FIAC, con la adición de un pabellón consagrado a los jóvenes artistas y a las jóvenes galerías , evita una presentación en orden disperso donde estilos y géneros se codearían en medio del desorden, y permite al visitante, guardando las debidas proporciones, conservar referencias históricas o estilísticas. Así pues, se puede decir que cumple un papel didáctico que apreciaron y resaltaron muchos visitantes entrevistados. El recorrido  por el arte moderno y contemporáneo mostraba dominio de la pintura, las fotografías y la figuración en todos sus aspectos, desde la más expresionista hasta la figuración narrativa, las expresiones más recientes en las que la publicidad, la fotografía, la tira cómica y el cine han dejado su marca.  En Claude Bernard, un one-man show del francés Paul Rebeyrolle, recientemente fallecido (1926-2005), impresionante por la fuerza explosiva de las formas, los colores y el trazo, se codeaba con el español Manolo Valdés con grandes formatos en la Malborough (Nueva York/Londres). La Galería Christian Stein (Milán) imponía  tranquilidad con una excelente curaduría histórica sobre el arte povera (Kounellis, Mario Merz, Manzini, etc.), movimiento que se vio nuevamente presente en varios stands como el de Karsten Greve (París /Colonia/ Milán) y Fumagalli (Bérgamo). El alemán Georg Baselitz ocupaba solo el espacio de Thaddaeus Ropac (París/Salzburgo) con grandes formatos de 2005, mientras que Lelong decidió presentar por primera vez al público unas cuarenta obras inéditas resultado de la colaboración, durante los años 70, entre el holandés Karel Appel y el belga Pierre Alechinsky (tintas chinas pegadas sobre lienzo y obras en papel). La Galería Jérôme de Noirmont (París) continuó sus presentaciones temáticas, este año con un rico conjunto sobre el retrato intitulado Tête à Tête donde se observaba una instalación un poco mística de Tony Oursler, The flame, obras de Basquiat, y una bella escultura de David Mach (1956) hecha con ganchos metálicos de colgar ropa, Lanark II (1998-2004).

Feria: FIAC — imagen 3
Tunga. Sin título, 2001. Vidrio, relleno, imán y gelatina. 19.3 x 14 x 23,4 cm. (7 1/2 x 5 1/2 x 9 1/5 pulgadas). Galeria Millan Antonio. Foto: León Birbragher.

Cuatro galerías llamaron nuestra atención por la riqueza y calidad de sus selecciones artísticas y por la dimensión histórica de su presentación colectiva que permite relativizar la llamada “novedad” de gran número de obras contemporáneas. La Galería Lara Vincy (París), que defiende nuevas vías, fuera de las modas y las corrientes dominantes, festejaba 50 años de actividad en Saint-Germain des Près; la organización de su stand estaba articulada en torno a la fuerte presencia de las instalaciones de los franceses Ben y Jean-Luc Parant, pero notamos una serie de ocho fotografías de Esther Ferrer en las que el pubis femenino se convierte en el centro de toda imaginación (humor espejo, hoja muerta, cierre relámpago, etc.). La Galería 1900-2000 presentaba un abundante conjunto dadaísta y surrealista en resonancia con la exposición Dadá de Beaubourg. Stand muy visitado por el público, allí se destacaban unas cartas de Marcel Duchamp, papeles recortados de André Breton, algunas obras de Tanguy, Dalí, Hans Bellmer, Meret Oppenheim, Erik Dietman, etc., y también de un artista discreto pero no por eso menos interesante, el canadiense Alan Glass, que reside en México desde hace décadas, con un muy bello collage de 1972. La Galería Thessa Herold, una de las más serias de la capital, presentaba una exposición temática en torno a Camille Bryen (1907-1977) y sus amigos: Raoul Ubac (1910-1985), Jean Arp (1887-1966) y Wolfgang Wols (1913-1951). Una hermosa curaduría acompañada de algunos “jóvenes” latinoamericanos, el venezolano Pancho Quilici, el mexicano Saúl Kaminer y la polaco-venezolana Gabriela Morawetz, y otros mayores como el cubano Jorge Camacho, con una magnífica tela de 1974. La selección de la galería Karsten Greve (París), probablemente uno de los más bellos stands, reunía a Kounellis, Soulages, varias cerámicas de Lucio Fontana (años 50) y encontraba su eje unificador en torno a algunas obras de Louise Bourgeois: esculturas, bronces, mármol, instalaciones y una serie de ocho dibujos en forma de trama geométrica azul o roja de 2005.

Feria: FIAC — imagen 4
Pierre Alechinsky y Karel Appel. La bestia, 1976. Pintura y laca sobre papel montado sobre tela. 153 x 155 cm. (60 1/5 x 61 pulgadas). Galerie Lelong.

Estaban algunas galerías recientes, como la de Kamel Mennour (París, 1997), con una obra del peruano Jota Castro (neones rojos, Libertad, Igualdad, Fraternidad, ya mostrada en el Palacio de Tokio en 2005)  e instalaciones y fotografía del joven argelino Adel Abdessemed (1971) compradas por el Fondo Nacional de Arte Contemporáneo (Fnac) y el coleccionista François Pinault (toda la exposición de la galería en la ciudad); la Galería Suzanne Tarasiève (París, 2003) presentaba una individual muy interesante del francés Miguel Chevalier, quien crea, desde hace años, programas de computador con los cuales manipula las formas y la luz. Las obras de la FIAC estaban elaboradas a partir de códigos genéticos de plantas y flores. La Galería Artist (Estambul) decepcionaba por la ausencia de artistas turcos (sólo artistas consagrados internacionalmente, como Jan Fabre (varios objetos y telas de 1990 y 2000) y Panamarenko (varias “maquetas” pequeñas de 2003 a 2005).

Feria: FIAC — imagen 5
Roberto Diago. De la serie El poder de la presencia, 2005. Metal, madera, fotografía. 120 x 78 x 7 cm. (47 1/5 x 30 3/4 x 2 3/4 pulgadas). Galería Habana.

Raphaël Julliard, de la galería Art et Public (Ginebra), causó sensación. ¿Estrategia para atraer a los medios, evento artístico, sociológico, bluff o simplemente business? El galerista reunió 1.000 “cuadros” pintados en rojo, idénticos, firmados al respaldo por cada uno de los obreros de la fábrica china, que fueron puestos a la venta a 100 euros la unidad, el día de la inauguración. Todos se vendieron durante la feria, alcanzando el precio de 400 euros por unidad al cierre de ésta.

Al buscar a los artistas de América Latina, nos dimos cuenta de su escasa presencia y su dispersión. Los encontramos primero en las dos únicas galerías latinoamericanas de la feria: Antonio Millan (São Paulo), Galería de Tunga, presentaba un bello conjunto con dibujos de Mira Schendel, dos objetos de Arthur Barrio, fotos de Miguel Rio Branco (quien tiene una exposición personal en la Casa Europea de la Fotografía) y tres objetos de Tunga, igualmente presente en la galería Daniel Templon con dos obras muy cercanas (Peine, hilos de latón, 2005). A Tunga lo encontramos nuevamente con una instalación bajo la pirámide del Louvre y una exposición personal en Templon, en la ciudad. La otra galería, Habana (Cuba), presentaba cinco fotografías de Marta M. Pérez Bravo y varios trabajos de Roberto Diago (Cuba, 1971). Antonio Seguí, quien presentó  recientemente una exposición en el Centro Georges Pompidou, ocupaba la mitad del stand del impresor y editor Pasnic (París), con grabados en negro y blanco de 2003. Jorge Macchi (cuatro fotos), José Dasmaceno (un objeto-pintura), Tunga (una serie de fotografías) y Guillermo Kuitca (una pintura pequeña) estaban presentes en Distrito 4 (Madrid). En cuanto a Ernesto Netos, tenía una instalación en el Grand Palais, recientemente reabierto después de diez años de trabajos. Matta estaba muy bien representado en Malingue (París) con El objeto del diálogo (1956). Louis Carré (París) presentaba un one-man show del abstracto Olivier Debré mientras que, al mismo tiempo, su galería en la ciudad estaba ocupada por una exposición personal de Kcho. En cuanto al brasileño Julio Villani, era el único artista latinoamericano presente en el sector Design, con un dibujo bordado y una silla en Mouvements Modernes que, además, tenía una Mesa de artista (2005) del francés Jean-Marc Bustamente.

Feria: FIAC — imagen 6
Marilyn Minter. Aguas fangosas, 2005. Esmalte sobre metal. 96,5 x 122 cm. (38 x 48 pulgadas). Colección privada, Colonia. Voges + Partner Gallery.

La importancia creciente de la presencia fotográfica podía también verificarse con Andrés Serrano (1992, Objects of desire), y las fotos de la argentina Julieta Hanono en Samy Kinge (serie con pintura, Mater 2005). En B et D Studio (Milán) se veían más que nada fotografías, especialmente los recientes retratos autorretocados de Orlan; en Volker Diehl (Berlín), las terribles fotos zoófilas del chino Zhang Huan, igualmente en Goedhius (Nueva York, Londres, Pekín). En Yvon Lambert (París), fotografías sin particular relieve de la maravillosa Nan Goldin y de Claude Levêque.  En Guy Bärtschi (Ginebra), un stand muy bello, especialmente con fotografías de Mariana Abramovic y Cornelia Parker; Rebecca Horn estaba presente en la Galerie de France (París) con una serie de nueve fotografías de su performance Paradise widow de 1975.

 Varias galerías mostraban arte proveniente de China, artistas ya mostrados en ferias anteriores: Courtyard (Pekín) y Schangart (Shangai) (fotos y pinturas); Xin Dong Cheng (Pekín) presentaba por primera vez de She Xiuning (1963), una pintura intitulada El encuentro (2005), donde se encontraban, uno junto a la otra, el soldado con fusil de la guerra de España según la célebre fotografía de Frank Capa y una joven mujer-soldado de la propaganda china; en Chinese Contemporary (Londres), varios retratos de Zhang Dali (1963), pinturas construidas sobre la repetición de la fórmula “AK47” sobre una modulación de azules y, por primera vez en París, de Wang Jin, el traje de novia en PVC e hilo de pesca intitulado Chinese dream (2005). Sin olvidar la Galleria Continua de San Gimignano, instalada también en Pekín, que presentaba, además de una gran instalación de Lucy Orta (Modular architecture, The unit”, 1996, conjunto de 10 combinaciones de supervivencia), una instalación de Chen Zhen, quién murió en París en 2000.

Feria: FIAC — imagen 7
Antonio Seguí. Las cabezas, 2005. Detalle. Serie de 9 grabados. 60 x 50 cm. (23 3/5 x 19 3/5 pulgadas). Pasnic.

En cuanto a los artistas rusos, tres galerías de Moscú hicieron el viaje a París. La Galería Aidan mostraba un sorprendente políptico, Pietà, de la trilogía 1999-2005, compuesta de cuatro grandes fotos a color, con una puesta en escena similar a los videos de Bill Viola (pero fija). Raouf Mamedov (1956), fotógrafo y cineasta al mismo tiempo, trabaja en torno a temas religiosos. KL Gallery exponía cuatro impresionantes fotografías en color de Oleg Kulik (1961) intituladas Warp, tomadas bajo el agua y que mostraban a un hombre saltando. La Galería Rabouan Moussion (París) presentaba un hermoso stand, casi totalmente dedicado al arte contemporáneo ruso con dos grandes fotografías muy imponentes de Oleg Kulik (Holy family, 2005) que mostraba una guerrillera chechena ceñida de explosivos ante una estatua de Boris Yeltsin; dos videos sobre la ilusión de la Antártida de Alexandre Ponomarev; tres falsos objetos-bombas de David Ter-Oganyan —que causaron gran impresión a la policía francesa— y una instalación de Kirill Cheluskhin, Snow people (2005) . En la misma galería se observaba el video de la francesa Mary Sue (1980), que busca franquear el mismo obstáculo con un tono fresco y lúdico, y las fotografías siempre tan bien logradas de Sandy Skoglund. En cuanto al stand consagrado al Design, en el mismo hall, con nueve galerías, podemos decir que interesó cada vez más a los coleccionistas y que la calidad estaba presente. 

Feria: FIAC — imagen 8
José Damasceno. La mesa está puesta, 2005. Fotografía. Ed. 5. 126 x 96 x 25 cm. (49 3/5 x 37 3/4 x 9 4/5 pulgadas). Distrito Cu4tro Galería de Arte. Foto: León Birbragher.

El sector Perspectivas tenía 34 galerías de más de diez años de antigüedad, con exposiciones temáticas o monográficas de artistas que han surgido recientemente en la escena internacional y el sector Future Quake (25 galerías). Para este último sector, la FIAC había impuesto un tope de 5.000 euros para el precio de las obras y exigía menos de tres años de existencia. Estos dos sectores confirman el rejuvenecimiento de la feria y su puesta en órbita internacional. El área es amplia, los dibujos y pinturas ocupan bastante espacio en medio de fotografías y objetos, y constatamos que las curadurías, muy museográficas, quieren llevar el arte más reciente a la altura del arte contemporáneo y a su valor comercial. Entramos en el Hall pasando delante de la famosa DS Citröen (1993) de Gabriel Orozco, propiedad del Fondo Nacional de Arte Contemporáneo. Observamos en Voges + Partner Galerie (Frankfurt) la fotógrafa norteamericana Marilyn Minter (1943) con primeros planos muy pop-art de un diario fetichizado (Muddy Waters, 2005, enamel paint on aluminum, 97 x 120 cm). La Mizuma Art Gallery (Tokio) ofrecía un muy buen stand donde se destacaban las imágenes tradicionales retrabajadas de Hisashi Tenmyouya (1966), bajo el título de Ghost stories series (tinta e impresión papel, 2005). Por último, en Magda Danysz (París), un conjunto de pinturas y objetos de los Clayton Brothers (Rob y Christian, coleccionados por Leonardo di Caprio como lo anunciaba el stand), que trabajan juntos desde 1997, sobre la iconografía de lo cotidiano, incluyendo texto, en un estilo muy de tira cómica, con un dibujo burdo y expresivo (They hope you receive me. En el sector Future Quake, la Galería Lumas (Berlín), especialista en fotografía antigua y contemporánea y también editora, presentaba excelentes obras, en especial los polaroid de colores ácidos de Stefanie Schneider (escenas de desierto y playa) y las inmensidades casi desiertas y blancas de Julia Christe (White sands 3).

En conjunto, una excelente feria, con alto nivel de calidad, pero una feria cara (el euro sobrevaluado frente al dólar) para las galerías norteamericanas y sobre todo para los latinoamericanos.

CHRISTINE FRÈROT

Historiadora de arte dedicada a la crítica, la investigación y la enseñanza. Escuela de altos estudios en Ciencias Sociales, París.

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