Reflexionar sobre los procesos de reproducción tipográfica, las nociones de edición y los métodos según los cuales se determinan, valoran, priorizan, ordenan y construyen discursos específicos, a partir de la selección y distribución de imágenes en nuestra época, ha sido una de las reiteradas preocupaciones en el trabajo del artista Erick Beltrán (México, D.F., 1974).
En su más reciente propuesta titulada Enciclopedia y presentada entre el 15 de agosto y el 17 de septiembre en la Galería OMR, Beltrán, a la usanza de los antiguos enciclopedistas franceses de mitad del siglo XVIII, ha llevado a cabo la titánica y rigurosa tarea de crear en tiempo delimitado su propia enciclopedia gráfica.
A diferencia de los precursores del enciclopedismo, quienes registraban y establecían en sus tratados un ordenamiento lingüístico del mundo a partir de la compilación y clasificación de los distintos saberes humanos, en Enciclopedia, Beltrán crea un producto visual con la intención de arrojar una incisiva y cuestionadora mirada sobre conceptos tales como jerarquización, sistematización, clasificación, edición, valor y orden, implícitos en las imágenes y mensajes que habitualmente nos rodean.

Particularmente interesado en revelar los mecanismos mediante los cuales se estructuran algunos discursos contemporáneos, en este proyecto expositivo Beltrán propone al espectador una serie de interrogantes e inquietudes que no cesan de insistir y moverse en la misma dirección conceptual: ¿quién seleccionan y ordena las imágenes y cómo lo hace?; ¿con qué propósito y fines específicos?; ¿cuál de tantas tomar por ciertas?; ¿cuál de ellas descartar o cuáles significar?
Dispuesto a mostrar al público asistente el proceso de realización de su enciclopedia personal, el artista convirtió cada uno de los espacios de la galería en una suerte de taller gráfico. Simultáneamente, en cada sala de exposición se produjo una actividad diferente y concreta con el objetivo de obtener como resultado final del proyecto la Enciclopedia, libro de artista editado con un tiraje de 150 ejemplares.
Para llevar a cabo los distintos pasos de la producción de este compendio visual, Beltrán convocó a un nutrido grupo de personas que, bajo sus lineamientos, colaboraron en la ejecución de las distintas actividades.Como primer paso del proceso, una de las salas de la galería se convirtió en un taller donde ininterrumpidamente el artista y sus colaboradores se dedicaron a cazar y trasladar al linóleo infinidad de imágenes tomadas de las fuentes más diversas: catálogos, prensa, internet, publicidad, libros, folletos, álbumes fotográficos y revistas, entre otros.
Un segundo espacio permaneció ocupado por todos aquellos instrumentos, materiales, ácidos, pegamentos y herramientas idóneas para convertir las imágenes capturadas en placas de grabado en metal. En la tercera de las salas se instaló una sierra semiindustrial donde los tipos móviles de linóleo se montaban sobre listones de madera que el artista recortaba con la finalidad de prepararlos para el último de los procesos: su impresión. Para llevar a cabo esta última labor, Beltrán introdujo en la planta baja de la galería una prensa Chandler del siglo XIX manipulada por un operador de la Imprenta Payol que permaneció en las instalaciones hasta producir todas las hojas del primer ejemplar de la enciclopedia. También formaron parte del desarrollo in situ, el minucioso proceso de selección del material ya impreso y su encuadernación.
El público que visitó la muestra pudo apreciar las distintas fases del proyecto, así como los diversos objetos que se originaron durante su ejecución. Entre otros, se encuentran los Peinazos —muebles de madera concebidos para alojar placas en metal, material impreso y tipos móviles—; el diaporama Stock, donde se muestra una intermitente y vertiginosa secuencia de imágenes; los Negativos o placas de película cromalit; el conjunto de tipos móviles de linóleo distribuidos sobre las paredes, y otro grupo de placas de zinc organizadas en repisas. También destaca el grupo de trabajos denominados Universo, consistentes en los grandes retazos de linóleo silueteado que el artista rescató y transformó en piezas bidimensionales.
Por último, se encuentra la enciclopedia gráfica, en cuyas hojas impresas se despliega —siguiendo un orden de lectura visual— el caudal de imágenes infatigablemente seleccionadas y trabajadas por el artista.
Ante la actual y despiadada avalancha de imágenes convertidas en sistemas de poder que configuran y patrocinan mensajes de carácter político, cultural, institucional e ideológico, entre otros, Enciclopedia nos revela que los discursos, de la índole y tesitura que sean, son el producto de una operación puntual y meditada donde se aplican definiciones y criterios preestablecidos con la finalidad de provocar constantes tensiones y reacciones en el espectador.
MARTA LIAÑO
