El título de esta exposición hace referencia a la condición permanente de David Lamelas (Buenos Aires, 1944) desde que salió de Argentina en 1968 y comenzó una larga travesía de mudanzas que lo llevaron a vivir en Londres, Berlín, Bruselas, Milán, Los Ángeles y Nueva York para reinstalarse de nuevo en Buenos Aires a partir del 2001.
Si el periplo vital de Lamelas tuvo como objetivo internacionalizarse y trascender el aislamiento de Argentina en la década de los 60 respecto a los circuitos y tendencias del arte contemporáneo, su obra no podía dejar de reflejar ese continuo transitar. Lamelas ha utilizado diversos medios y lenguajes que van desde la abstracción minimalista al conceptualismo más puro, el arte de los medios, el cine estructural y la parodia pop de la televisión.
Sus piezas enfatizan la relación entre escultura y arquitectura. Las obras 28 placas ubicadas en dos formas no convencionales (1966-68) y Situación de cuatro placas de aluminio (1966), ambas esparcidas por el suelo, apoyadas en la pared y sobre una mesa, proponen una situación escultórica provisional que provoca la reflexión acerca del espacio de exhibición.
Lamelas se dedica a explorar los medios de comunicación y los modos en que moldean la realidad. Entre las piezas más emblemáticas de ese periodo está Situación de tiempo (1967), una instalación de 17 monitores de TV proyectando estática y alineados sobre una tarima, obra que propone una experiencia lumínica y espacial. Con ese mismo sentido opera la pieza Límite de una proyección (1967), donde un reflector de alto voltaje en un cuarto oscuro se ilumina a sí mismo como instrumento de espectacularización, y una fotografía de ese mismo haz de luz.

Una de sus obras más radicalmente conceptuales es Time as activity (Dusseldorf) (1969): un filme dividido en tres secciones de cuatro minutos con el mismo tipo de información, un registro sin sonido de la actividad que tiene lugar en tres sitios distintos filmados con una cámara fija. Acompañan a la proyección tres fotografías con la fecha y hora en que fueron tomadas, constituyéndose en un registro de la actividad urbana donde el tiempo permanece idéntico a sí mismo.
Vinculado con los artistas conceptuales más relevantes de Europa, su obra se vio permeada por los contextos artísticos de las ciudades en donde vivió. Sin embargo, Lamelas reacciona ante la objetividad de su obra inscrita en el conceptualismo, apropiándose de los estereotipos mediáticos y las estrategias narrativas del cine y la televisión. Fruto de este giro, produce Film Script (Manipulation of Meaning) (1972), película mínima de 16 mm. Los recursos provienen del contexto artístico, la protagonista es la asistente de la galería donde se exhibiría la pieza y el film se apropia de las convenciones del thriller. Las mismas imágenes del film se repiten en tres proyecciones de diapositivas, pero con el guión modificado en cada proyección: por alteración del orden de las acciones o por sustracción de escenas, haciendo explícitos los efectos de una “manipulación de significado”, como apunta la curadora Inés Katzenstein.
Con esa misma intención realizó en Londres la serie The violent tapes (1975), una secuencia de 10 tomas fijas de una película inventada. Esta obra se constituye parodiando las películas de acción o espías, realzando los puntos de vista dramáticos. O la serie Rock Star (Character Appropriation), 1974, ocho fotografías b/n en las que en una escenografía austera pero sugerente el artista encarna diferentes posturas y actitudes propias de un músico de rock.
Lamelas retrató momentos en los tiempos de las ciudades donde vivió, e hizo lo mismo con la gran cantidad de artistas y amigos que conoció. La serie de LA Friends (Larger than Life) (1976) la componen 40 dibujos a lápiz y la proyección de 80 diapositivas donde aparecen retratados amigos, artistas y amantes con su nombre y lugar de residencia, en un afán de registro minucioso de los “accidentes” sociales que por su existencia nómada no le dejaban de ocurrir.
De su estancia en Los Ángeles también son los videos The Dictator (1977) y Sheherazade (1980), ambos hechos en colaboración con Hildegarde Duane y que se constituyen en una crítica irónica del lenguaje televisivo imperante en EE. UU., parodiando con clichés el fenómeno de la inmigración, con las figuras de un dictador latinoamericano exiliado y un magnate árabe que desprecia la cultura norteamericana.
RUBÉN BONET
