La segunda exposición individual de Cristian Silva consistió en obras en diversos medios: esculturas, dibujos y una pieza de video de un solo canal. The English Garden fue un título más bien ecléctico para un conjunto de obras difusas desde el punto de vista formal. En realidad, la exposición parecía tan dispar formalmente, que una empresa tan ambiciosa la mayoría de las veces lleva a resultados nefastos. En otras palabras, aunque la experimentación es crucial si los artistas van a adentrarse en nuevos territorios, a veces se desvían demasiado de su estilo o modus operandi habitual y, sin darse cuenta, no son tan exitosos desde el punto de vista de la crítica. Dado que Silva es un artista relativamente emergente, la exposición podría considerarse un caso de un artista que trata de buscar su propio nicho, por decirlo así. Sin embargo, la mayoría de las obras expuestas funcionaba en atención a la materialidad tanto como a las ideas. De las catorce obras tridimensionales, un video y catorce obras sobre papel, las primeras sobresalían entre las otras, aunque había casos en que sus obras sobre papel eran igualmente sólidas.

Zampoña-Marimba Fence (todas de 2005), por ejemplo, constaba de cercos simulados que estaban recostados contra la pared, pero las tablas que se combinaron para fabricarlos no eran homogéneas. Por un lado, consistían en trozos de madera sin aprestar o pintar; por el otro, había cercos sintéticos pintados de blanco que semejaban el tipo de enchapado decorativo que uno podría encontrar en casas de una escala superior o en otra estructura o delineador que implicara clase, etc. La marimba es un instrumento musical tipo xilófono, y se podría suponer, sin temor a equivocarse, que, desde el punto de vista temático, ¿las dos formas de cercado se combinan para hacer música armoniosa o, posiblemente, disonancia? Los cercos, como dicen, supuestamente “hacen buenos vecinos”; aquí, la alusión era que los cercos, como signos en sí mismos, también están cargados de significado. Cualquier material u objeto, incluso los cercos, tiene su significado histórico y social. Ésa es la razón por la que, por ejemplo, la arquitectura temprana de Frank Gehry, hecha de cartón corrugado o cercos de malla vernáculos, es tan interesante. Ante todo, está el uso de Gehry de material al estilo de Arte Povera, donde la estética está en igualdad de condiciones con la historicidad y la trascendencia social de lo que constituye sus edificios domésticos. Con Silva, parecía funcionar en dirección opuesta: el contenido se había puesto al frente, al punto que servía de afirmación estética sobre sí mismo. Otras obras que estaban impulsadas por esta especie de estrategia conceptual eran 6 Banderas for 6 Brothers y Drumset.
La primera consistía en una serie de pinturas de banderas que marcan los hoyos en los campos de golf. El título era muy adecuado si se considera el reciente alboroto con relación a la exclusión de las mujeres en el torneo de Augusta, sede del campeonato de golf U.S. Masters y un dominio asociado con hombres. Por otra parte, podría ser que este tipo de referencia directa es lo que Silva no estaba tratando de desarrollar a partir de esta serie de pinturas, situándolas en territorio abierto mucho más narrativo. Con él, la mayoría de las veces lo cotidiano se convierte en el nexo a partir del cual se puede explorar una plétora de problemas de naturaleza política, social; en resumen, de naturaleza filosófica. En comparación, Drumset transmitía una información más palpable y era seductoramente formal. Consistía en un dibujo mural cuyas líneas sinuosas y ondulantes estaban en algún punto entre la delicadeza de un dibujo de Matisse y la precisión y el rigor de un Sol Lewitt. Esta cualidad formalmente seductora ejemplificada en Drumset y en otras obras fue el elemento sólido de esta exposición, y es algo que Silva debería seguir explorando en el futuro.
RAÚL ZAMUDIO
