Exposición Individualsept 2005 - nov 2005· Por Valeria Bracamontes

Pablo O'Higgins

Antiguo Colegio de San Ildefonso

Con motivo de los cien años del nacimiento de Pablo O'Higgins (1904-1983), el Antiguo Colegio de San Ildefonso (Justo Sierra No.16 Centro Histórico) presentó la exposición Voz de lucha y arte, que se llevó a cabo de octubre de 2004 a febrero de 2005. Esta muestra reunió una importante cantidad de obras y documentos que complementaron la cuidadosa selección de más de 250 piezas que, entre dibujos, litografías, encáusticas, óleos y fragmentos de murales en restauración, evidencian la importancia del artista en nuestro país.

Pablo O'Higgins estudió en la Academia de Artes de San Diego, California. A los pocos meses desertó de la Academia, pues sus métodos le parecían demasiado clásicos. Buscaba una forma de expresarse, quería comunicarse, había encontrado el medio para hacerlo, la pintura, pero no había encontrado el mensaje. Interesado por el movimiento político, social y artístico de México, decide escribirle a Diego Rivera, para expresarle su interés sobre lo que se estaba gestando con el muralismo.

Exposición Individual: Pablo O'Higgins — imagen 1
Pablo O'Higgins. Milpa alta, 1976. Óleo sobre tela. 142 x 80 cm. (56 x 31 1/2 pulgadas).

Arribó a nuestro país en 1923, con la determinación de unirse a la lucha encabezada por los artistas mexicanos, que habían encontrado en el arte un medio para expresar su ideología revolucionaria y de identidad nacional. Rivera lo acogió rápidamente y lo introdujo al gremio. Aprendió de él la técnica del muralismo, trabajaron juntos hasta que el joven artista logró soltar su trazo. Dio clases en las misiones culturales en el interior del país, enseñó a leer y a escribir, así como a pintar. Apoyó a los trabajadores, no sólo los conocía, los pintaba, sabía cuáles eran sus problemas y sus necesidades y siempre le tendió la mano a quien lo necesitara. Estudió la obra de José Clemente Orozco, así como la de José Guadalupe Posada. Sus trazos tuvieron una innegable influencia de los artistas más sobresalientes de nuestro país. A mediados de los años treinta, el artista comienza el camino hacia la maduración de un estilo propio, en el que la naturaleza, la gente, el trabajo, la injusticia social y la lucha del pueblo imprimen, en la fuerza y decisión de cada trazo, un tono de denuncia.

La exposición en San Ildefonso fue cuidadosamente documentada con cartas y manifiestos firmados por artistas como Leopoldo Méndez, Alfredo Zalce, Fernando Gamboa y David Alfaro Siqueiros, entre otros. También se exhibió la propaganda creada en la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR) desde 1934, y la del Taller de Gráfica Popular (TGP) creado en 1937, de los cuales fue cofundador. Los panfletos antifascistas tenían imágenes sumamente claras, en las que el artista debía poner todo su conocimiento y técnica, pues una idea mal elaborada podía perder el sentido del mensaje. Algunos de los muros y mamparas de la exposición fueron pintados de rojo, estableciendo así una sutil alusión al socialismo, propio de su momento. En la sala principal, las cédulas explicatorias de gran formato ilustran con líneas de tiempo los eventos más importantes de la vida del artista.

La presentación física de algunos fragmentos de los murales restaurados en una de las salas, así como la proyección de los murales del Mercado Abelardo Rodríguez, fueron elementos enriquecedores para la muestra. Dentro de la selección de obra, destacan una serie de esbozos a lápiz sobre papel, en los que el trazo del artista va adquiriendo soltura y determinación, y se hacen más evidentes en el cuerpo de los obreros y campesinos que a menudo se encuentran realizando su trabajo en condiciones físicas extremas.

Entre los retratos al óleo más sobresalientes de la exposición, se encuentra el retrato de María, estudio en blanco (óleo sobre lino, 1965), en el que capta a María, su esposa, con su vestido de novia, con el fondo blanco. El artista hace una definida aplicación de luces y sombras en blanco sobre blanco. Por medio de pinceladas largas y fluidas, demuestra conocimiento y técnica. Emplea matices o satura el pigmento sobre el lienzo para generar volumen con movimiento. Compartieron espacio los retratos de Mariana Yampolsky (óleo sobre lino, 1962), en verdes, y el de Leopoldo Méndez (óleo sobre lino, 1953) con fondo rojo, ambos artistas aparecen con la mirada en la hoja y el lápiz en la mano dibujando.

Por otro lado, los paisajes del campo, como los Alrededores de Milpa alta (óleo sobre lino, 1969) y Milpa alta (óleo sobre tela, 1976), aparecen con un colorido espectacular de ocres, verdes, azules, naranjas y rosas propios de su paleta. El majestuoso maguey verde en primer plano cobra vida para protagonizar la composición. Al fondo, en segundo plano, un volcán rojo con naranja se postra majestuosamente ante el panorama grisáceo del cielo. Esta imagen recuerda a la fotografía de Gabriel Figueroa en su película Un día de amor, en donde se representa la imagen de un maguey viviente en blanco y negro con un contrastante claroscuro de montañas en el fondo, que encuadra en contrapicada la misma imagen. La influencia de otros artistas como Van Gogh es evidente en cuadros como La carreta (óleo sobre lino, 1966), tanto en la pincelada rápida como en el objeto retratado.

El contenido de la exposición fue sugerido por una línea cronológica, la cual también estuvo delimitada por las distintas técnicas en las que el pintor incursionó. En la última sala se proporcionaron computadoras donde el visitante podía obtener más informes sobre las obras expuestas, así como datos biográficos y contexto histórico, de manera didáctica. A pesar de que en la mayoría de los casos se exponga la obra de O'Higgins privilegiando el contenido, es decir, la temática de lucha y justicia social, es importante considerar la forma, sus trazos, pinceladas y composiciones, los cuales resultan sumamente importantes para la comprensión de la obra del artista. La exposición cumple con mostrar el ambiente histórico nacional en el cual se desarrolló la pintura del artista y también muestra las preferencias políticas y sociales que tenía.

VALERIA BRACAMONTES

Pablo O'Higgins, por Valeria Bracamontes | artnexus