Exposición Individualsept 2005 - nov 2005· Por Estefanía Sokoloff

Pablo Adarme

Cu4rto Nivel Arte Contemporáneo

Bajo la curaduría de Jaime Cerón, la Galería Cu4rto Nivel en Bogotá exhibió durante los meses de mayo y junio la obra del joven artista bogotano Pablo Adarme titulada Labores de amor.

Adarme, graduado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano en el 2000 y activo participante del escenario artístico de Bogotá, con la muestra enunciada desencadenó una serie de reflexiones en torno a su obra.

Resulta indispensable hacer una aclaración para la acertada comprensión de la estrategia utilizada por Pablo Adarme. El concepto autoconstrucción en Colombia define una topología arquitectónica utilizada por las clases menos favorecidas como medio y método de construcción de viviendas. Su nombre deja explícita la técnica utilizada y se distingue gracias a una serie de particularidades en sus características.

Exposición Individual: Pablo Adarme — imagen 1
Pablo Adarme. Labores de amor, casa pastel, 2001. Madeflex, acrílico y bandeja de plástico. 11 x 23 x 15 cm. (4 1/4 x 9 x 6 pulgadas).

GO, guía del ocio, define esta tipología de la siguiente manera: “La arquitectura capitalina de barrios populares tiene una bonita estética dictada por la fachada de las casas de familia, en donde un pequeño o mediano ingreso de dinero promueve la construcción de piso sobre piso (…) como una torta de matrimonio de varios niveles, en donde el de más arriba cobra mayor importancia”1.

Normalmente, estas unidades tienen una fachada a la calle y los tres frentes restantes son un lindero que colinda muro a muro con los vecinos. Es así como la fachada se constituye como el elemento diferenciador del entorno, y se trabaja de acuerdo con la imagen que la familia quiere proyectar ante la comunidad. Bajo este principio, la inclusión de elementos decorativos en la aplicación del pañete, la pintura, la ventanería, las forjas de las rejas y puertas se convierten en elementos de igual o mayor importancia que la solidez de la estructura o el cobijo de las paredes. El resultado de una lectura a un barrio construido bajo esta tipología arquitectónica es alegre, espontáneo, diverso y con mucha personalidad.

Pablo Adarme, en su proyecto Labores de amor, adopta esta realidad como un paradigma tomando ejemplos particulares recogidos durante su experiencia en el barrio Venecia de Bogotá, para establecer un juicio estético general. La arquitectura popular se convierte por tanto, en la materia prima del proyecto, en el que, a través de la fusión entre fuentes y disciplinas, permite diferentes lecturas que deambulan siempre entre los límites del territorio estético.

Según Jaime Cerón, en texto que acompañó la exposición:

“Esta traslación de la arquitectura a la repostería, involucra el reconocimiento por parte de este artista de un conjunto de concepciones culturales que describen las formas en que los habitantes de una comunidad particular encuentran principios de afiliación colectiva y se apropian de las experiencias culturales de otras comunidades”.

Una serie de cinco obras que copian detalladamente el modelo arquitectónico para convertirlos en tortas delicadamente trabajadas con el rigor y precisión de la pastelería. Obras que Adarme encarga a profesionales que sustituyen crema, azúcar y chocolate por acrílicos aplicados con mangas y boquillas sobre una maqueta en madera. Cinco tortas de color pastel, que engañan a primera vista gracias a la definición de sus detalles y la fidelidad a su modelo, sugieren una sutil sensación de hambre y apuntan a un día con motivo de festividad.

En términos de estrategia, el proyecto genera un efecto de complicidad con el espectador, dando valor de bello a lo que para unos es una afirmación de mi yo, cuando para otros es una demostración de principios estéticos que caen en la estética kitsch y en la ridiculización, mas Adarme va más allá.

Su discurso disloca la agotada redundancia acerca de las diferencias sociales, apuntando hacia el reconocimiento colectivo de un hecho espontáneo. Una mirada detallada y analítica que deriva en un ejercicio creativo que multiplica las alternativas plásticas de la aplicación de dos oficios, convirtiendo un objeto al preciosismo de una miniatura y el impacto de una obra monumental.

El montaje en la galería fue testigo de esta afirmación: cinco mesas redondas de acero inoxidable, típico mobiliario de las pastelerías y salones de té, sirven como soporte a las tortas y a su respectivo registro fotográfico-modelo. Las paredes pintadas de un rosado pálido apoyan y redundan sobre la utilización de “tonos pastel” y cinco testigos fotográficos del proceso, que vigilan la resultante de un proceso culminado.

En esta exposición, Pablo Adarme deja claro al espectador que aquello entendido como monumental no radica en el tamaño, sino en la definición de una buena idea y la estrategia plástica de su construcción.

NOTA

1. GO, Guía del Ocio. Ediciones medio Graph, junio 15, julio 12 de 2005. Edición 3, Bogotá, p.12.

ESTEFANÍA SOKOLOFF

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