Exposición Individualsept 2005 - nov 2005· Por Paula Silva

Marco Mojica

El Museo

Imágenes, la muestra que Marco Mojica presentó en la Galería El Museo hasta finales de julio se compone precisamente de innumerables referencias a imágenes que pueblan el universo visual del espectador: imágenes que dialogan con eventos en la historia del arte contemporáneo, imágenes reminiscentes de la estética del póster y del anuncio publicitario, imágenes que hacen pensar en el absurdo y lo onírico, imágenes que dialogan entre sí y se sitúan en una zona anfibia que es plástica por definición pero que toma elementos prestados de estéticas ajenas a la plástica.

Esta muestra se compone de dos tipos de universos visuales, que comparten el mismo lenguaje plástico. Hay varias obras que podrían inscribirse dentro de discursos cercanos a lo gráfico o a la imagen publicitaria; pero el hecho de recurrir a estos códigos visuales responde a que pululan en la vida cotidiana contemporánea e inexorablemente se convierten en componentes importantes del imaginario visual tanto del artista como del espectador. Paralelamente, aparecen varias obras que, aunque poseen un lenguaje visual estrictamente figurativo, representan circunstancias cargadas del absurdo propio del sueño y, en algunos casos, de la pesadilla.

Exposición Individual: Marco Mojica — imagen 1
Marco Mojica. La línea recta, 2005. Óleo sobre lienzo. 80 x 150 cm. (31 1/2 x 59 1/16 pulgadas).

Aunque la producción de este artista se concentra en el dibujo y la pintura como medios, algunas de las obras presentadas en la muestra resultan llamativas por el uso de materiales ajenos a ambos medios. La obra Evolución Silla consiste simplemente en la imagen de una silla totalmente libre de contexto, cuya sombra proyectada es plasmada en polvo sobre el vidrio que protege el carboncillo. Esta obra es un claro ejemplo de la literalidad del lenguaje pictórico del barranquillero, pues en ella aparecen diferenciadas con exactitud las texturas del cuero y el acero cromado con que se habría fabricado esta silla.

La obra de Mojica posee un lenguaje hiperrealista en lo formal, pero que al presentar situaciones absurdas y juegos de escala imposibles, rompe con la estética propia de esta corriente y la convierte en pintura ilusionista. La figuración no está aquí al servicio de una representación arraigada en una realidad concreta, sino que más bien sirve como medio para la materialización de universos visuales imposibles y extravagantes. Obras como La línea recta evidencian la tensión que crea el artista entre una figuración estricta y literal y la representación alucinada que puebla su obra. En esta obra, una mujer se agacha bajo una mesa para acercarse a un hombre que parece ser monstruosamente pequeño, quien dibuja una línea recta de polvo blanco en lo que consiste una alusión al consumo de cocaína. El resultado es extraño e impactante, gracias a la radical imposibilidad de la escala de los personajes, su relación en el espacio y la dinámica establecida entre ellos y el polvo blanco esparcido por el hombre.

Asimismo, la obra de Marco Mojica se nutre de manera importante del diálogo que establece con otros artistas. Existen referencias a Marcel Duchamp en obras como Evolución [Underwood]; y hay reflexiones sobre artistas como Elias Heim o Win Delvoye, traduciendo sus instalaciones en pintura. La obra Incidente, con la que el artista ganó recientemente el Premio Botero 20 05, encuentra su origen en la instalación Extractor de atmósferas acumuladas, de Elias Heim; y su obra Óleo Machina lo hace en la obra Cloaca, de Delvoye.

La instalación es un medio esencialmente tridimensional, y es importante resaltar aquí las tensiones que se producen al trasladar este lenguaje a las dos dimensiones del lienzo. Elias Heim es un artista que examina constantemente las dinámicas de los espacios museales, mientras que la obra Cloaca se preocupa por un quehacer artístico y cuestiona la figura del artista como hacedor de manera frontal e irónica.

Aunque obras como Volumen 2 representan objetos y situaciones insertados en un espacio que alude a un museo o una galería, el hecho de eliminar la tridimensionalidad del objeto representado ya lo depura de la presión que una instalación necesariamente ejerce sobre el espacio que la contiene. De esta manera, la reflexión que era de naturaleza espacial en la instalación que inspira la producción de Mojica se convierte aquí en una alusión a un evento artístico; se convierte en lenguaje artístico que habla de sí mismo, en metalenguaje.

Ahora bien, la obra Cloaca posee un ingrediente temporal que en Óleo Machina queda eliminado. La obra de Delvoye requiere que un empleado “alimente” a la máquina dos veces al día para que ésta pueda producir excremento, pero al no ser la pintura un arte del tiempo, Óleo Machina sólo puede plasmar el momento en que el residuo es terminado. Mojica traduce las preocupaciones de Delvoye en otros términos, puesto que el belga presenta una ironía sobre la labor del artista, y Mojica dialoga con él desde su propia labor como artista hacedor de imágenes. Mientras Delvoye presenta al artista como fabricante de excremento, Mojica usa la analogía para hablar de la materia prima misma de sus obras: el óleo.

PAULA SILVA

Marco Mojica, por Paula Silva | artnexus