Exposición Individualsept 2005 - nov 2005· Por Nelly Perazzo

Mabel Rubli

Centro Cultural Recoleta

La exposición que Mabel Rubli realizó durante los meses de abril y mayo en el Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires confirma la brillante carrera que la ha llevado a destacarse ampliamente en el plano argentino e internacional.

Esta artista siempre aunó a su excelencia técnica, de rigurosa formación académica, planteos conceptuales interesantes y una preocupación humanista notable. Siempre también nos ha sorprendido por su despliegue imaginativo y su constante actualización.

Su exposición reciente se llama “La vida inmóvil” y es un homenaje a las víctimas del Holocausto.

A la imagen de la muerte que éste conlleva, opone la fuerza dinámica de enormes cajas, en orden serial, ubicadas en el piso exhibiendo imágenes múltiples: dibujadas, pintadas, escaneadas, digitalizadas.

El registro, la huella, están presentes en recortes, collages, manchas, grafísmos.

Mirar estas cajas monumentales exige al espectador desplazarse para abarcarlas desde diferentes ángulos, inclinarse, detenerse a conectar los fragmentos, verlas plásticamente y participar con el ánimo desgarrado en este desolador testimonio del dolor infligido al hombre por el hombre.

Exposición Individual: Mabel Rubli — imagen 1
Mabel Rubli. La vida inmóvil, 2005. Instalación. Dimensiones variables.

La exposición se completa con la gigantesca proyección en la pared de una escena de la llegada de un tren a uno de los campos de concentración. Mujeres, niños, ancianos, protagonistas del horror y del miedo son cada uno iluminados, alternativamente, definidos, destacados del resto, y se apagan lentamente hasta desaparecer. Como una sístole-diástole que les devolviera momentáneamente la vida para nuestra atención y piedad, completan su ciclo de sombra y luz y lo reiteran constantemente como si la realidad estuviera desintegrándose.

Los ojos que nos miran son ojos de muertos que nos recuerdan las iniquidades de un siglo que las vio cometer en demasía.

El espectador es solicitado y movilizado desde la pantalla y por el derrotero que establezca en el laberinto desplegado por las cajas en el piso.

Esta muestra es extraordinariamente coherente con toda la obra anterior de Mabel Rublo, en la cual ha establecido una línea de investigación acerca de todas las técnicas que se han incorporado al grabado.

Ya desde antes ha manifestado su gusto por el trabajo seriado, en el cual un cierto número de obras se potencian mutuamente.

Ya había encontrado antes fotografías sobrecogedoras, como una niña corriendo en Vietnam, y también imágenes fragmentadas y multiplicadas para manifestar su preocupación por el hombre sometido a los más adversos avatares de la vida contemporánea.

Esta muestra es una respuesta a la frase de Adorno que también es citada por Elena Oliveras en el excelente catálogo de la misma: ¿“Es posible escribir poemas después de Auschwitz?”. Nuestra artista contesta que sí, se puede.

Si el arte ha fijado, históricamente una cadena de continuidades para afirmar lo humano, si Auschwitz parece haber ido más allá de ese límite y haber hecho estallar cualquier intento formal-significativo, los artistas de nuestro tiempo tienen que ir encontrando nuevas posibilidades de integración entre las formas y las emociones representadas, nuevas posibilidades de afirmación; nuevos patrones.

Lo interesante de la muestra de Mabel Rubli es que el compromiso ético de la artista no nos invade en ningún momento, sino que se desliza sutilmente para conmovernos a través de la grave elocuencia de los medios utilizados.

NELLY PERAZZO

Mabel Rubli, por Nelly Perazzo | artnexus