Exposición Individualsept 2005 - nov 2005· Por Carlos Jiménez

Cao Guimarães

Galería La Caja Negra

El voyeur –esa figura más que indispensable obligada de la sociedad del espectáculo– continúa siendo objeto de interés y de análisis de muchos artistas que, en la mayoría de los casos, se colocan en su lugar para desentrañar mejor las pulsiones que lo rigen. Ésa es, por lo menos, la impresión que deja esta nueva exposición del artista brasileño Cao Guimarães, que consiste en dos videoproyecciones y una docena larga de fotografías que son otras tantas calas en la figura poliédrica de quien acopla sus ojos a una función sexual. Perversa pero sexual: sexual por perversa. Las fotos expuestas por Guimarães son las de un flâneur, las de un paseante curioso que deambula por la ciudad en busca de extravagancias y sorpresas de las que no suelen aparecer ni en las guías turísticas heterodoxas ni en los documentales y reportajes periodísticos que exploran los ángulos más sórdidos o marginales de la vida en la gran ciudad. Y no es que no aparezcan en esas imágenes personajes rotos e incluso desahuciados que ponen todo su empeño y desde luego su imaginación y su ingenio en sobrevivir en situaciones precarias, en condiciones extremas. En el filo de la navaja, al borde del abismo. Pero ninguna de las imágenes fotográficas que Guimarães ha captado en sus muchas andanzas por las ciudades de su país da pie al patetismo y todavía menos a algún tipo de fascinación ingobernable. Por el contrario, son imágenes livianas, seráficas, sin la gravedad ni los lastres de las pasiones o de las pulsiones, y que por lo mismo atraen sin atrapar y encantan sin subyugar. Imágenes a la medida de un curioso, imágenes a imagen y semejanza del turista que deambula limitándose a curiosear.

Exposición Individual: Cao Guimarães — imagen 1
Cao Guimarães. Gambiarra 2, 2002 – 2004. Fotografía. 60 x 45 cm. (23 1/2 x 17 3/4 pulgadas). Edición de 3.

La tersa superficie de esta clase de interés distraído se rompe bruscamente en los dos videos de Guimarães y, sobre todo, en el primero de ellos, el más contundente. Se titula Da Janela do Meu Cuarto, y como su nombre sugiere, consiste en el recuento de las imágenes que el artista grabó en video desde una ventana que podría ser tanto de su estudio como de un hotel. Lo sorprendente no es eso, lo que sorprende es lo que se ve en dichas imágenes, que poco o nada tiene que ver con las veleidades de la imagen turística. Lo que se ve es un lote, un descampado bajo la lluvia, cubierto de fango y de charcos de agua, convertido en la palestra donde una niña descalza y un adolescente tres o cuatro años mayor que ella —a juzgar por su tamaño y la intención de sus gestos– libran un encarnizado combate. Bueno: digo combate, pero podría decir también que lo que se traen entre manos ambos es un juego erótico apenas embozado, un cortejo que como el de tantos animales está hecho tanto de atracción como de rechazo, tanto de seducción como de imposición. Es evidente que los protagonistas de este video son paupérrimos, como lo son seguramente sus padres, como lo son sus familiares, sus vecinos, sus amigos, que comparten entre todo el horror y el deslumbramiento de vivir en una favela. Pero no es esta dimensión social lo que ha querido mostrar Guimarães en su vídeo. Para nada. Él miró la escena y los personajes, se dejó atrapar sin remedio y puso la cámara en funcionamiento para que después nosotros pudiéramos no sólo reconstruir lo que pasó delante de ella, sino sentir también la fascinación que el propio artista experimentó delante del duelo interminable de esos dos niños anónimos. E inhallables. Fascinación de voyeur, perversa fascinación de voyeur.

El otro vídeo, Nanofagia, carecía completamente de esa carga libidinal. Consistía en una refinada composición de alternancias formales, construida a partir de imágenes ingrávidas de moscas a punto de echarse a volar o de pompas de jabón a punto justamente de estallar.

Cao Guimarães estudió primero filosofía y luego periodismo en Brasil, antes de obtener un master en artes en la Universidad de Westminster en Londres. Ha trabajado utilizando distintos formatos audiovisuales y ha tenido importantes experiencias en los campos de la literatura, la crítica de arte y la fotografía. Y su vídeo Da Janela do Meu Quarto fue incluido entre los quince realizadores del Festival de Cannes de este mismo año.

CARLOS JIMÉNEZ

Cao Guimarães, por Carlos Jiménez | artnexus