Berni y sus contemporáneos

Antonio Berni. Desocupación o Desocupados, 1934. Temple sobre arpillera. 218 x 300 cm. (85 3/4 x 118 pulgadas).

Colectivasept 2005 - nov 2005· Por Victoria Verlichak

Berni y sus contemporáneos

La muestra Berni y sus contemporáneos. Correlatos, exhibida en Malba-Colección Costantini, inicia la celebración por los cien años del nacimiento de Antonio Berni (Rosario, 1905-Buenos Aires, 1981). Del mismo modo, la Secretaría de Cultura de la Nación, la Universidad de Buenos Aires, la instalarán definitivamente al artista y a su obra en el imaginario de sus Academia Nacional de Bellas Artes y otras instituciones —el Correo Argentino emitió un sello conmemorativo— motorizan un programa de recordaciones que compatriotas.

Por su talento y por sus inquietudes estéticas, Berni es considerado como uno de los artistas más representativos de Argentina. Profeta en su propia tierra, Berni es el artista argentino más cotizado en el mercado de arte nacional e internacional. Desocupados (1934) cambió de manos en 1995 en la Galería Ruth Benzacar de Buenos Aires por US$ 800.000.

Berni y sus contemporáneos. Correlatos exhibe 100 obras: son 50 de Berni y 50 de otros 19 artistas —Ernesto Deira, Luis Felipe Noé, Antonio Sibellino, Rómulo Macció, Raquel Forner, Emilio Renart, Libero Badii, Norberto Gómez, Jorge de la Vega, entre otros— que establecen un diálogo entre sí. Además de internarse en los vericuetos creativos del autor durante buena parte del siglo XX, la didáctica muestra curada por Adriana Lauría plantea una ocasión de verificar la libertad interior que siempre ejerció el artista y conocer diversos grados de filiaciones y descendencias.

Colectiva: Berni y sus contemporáneos — imagen 1
Marcia Schvartz. Kiki Laplume entre las flores, 1986. Óleo sobre tela. 200 x 180 cm. (78 3/4 x 70 4/5 pulgadas).

El homenaje despliega obras de 1932 a 1981 y recorre todas las etapas de la obra, desde la modernista de principios de los años treinta hasta la neoexpresionista que realizó antes de morir. Los especialistas lo saben, pero a través de esta muestra el gran público puede constatar que el universo Berni incluye no sólo sus afamadas obras sociales de los años treinta. Además, se aprecia claramente que su desbordante trabajo alude a mucho más que a sus populares arquetipos urbanos inventados alrededor de los años sesenta: el niño Juanito Laguna y la costurera, luego prostituta, Ramona Montiel. El gesto del artista fue subrayado también por la inclusión en su obra de materiales cotidianos y de descarte, tan marginales como sus protagonistas.

La visibilidad que cobraron estos personajes de la villa y su entorno de miseria fue inusitada, ya que entonces nadie en la gran ciudad los veía y los contaba. En este sentido, se podría afirmar, sin paternalismo y sin sonrojarse, que Berni es el artista de los cartoneros (como se llama a los recolectores informales). Cuando hace más de cuarenta años imagina la historia de Juanito y Ramona, nadie esperaba que los asuntos públicos en Argentina fueran tan horriblemente mal, como para que ahora se conviva al anochecer con estos trabajadores en las puertas de cada casa.

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Antonio Berni. Promesa de castidad, 1976. Pintura acrílica sobre tela. 199 x 156 cm. (78 1/4 x 61 2/5 pulgadas).

Como bien dijo su amiga, la galerista Ruth Benzacar: “Berni se permitió una búsqueda constante, sin atarse a códigos rígidos, en un proceso abierto y fructífero. Fue un artista descomunal y el denominador común es que Antonio Berni se perfila y evidencia a través de la aparente multiplicidad de su obra, que puede ir de la figuración al surrealismo, embanderarse en el realismo social, manifestarse en el expresionismo e incursionar maravillosamente en el grabado”. Actualmente, todo su trabajo —pintura, tintas, grabados, collage, objetos— es igualmente celebrado por su capacidad creadora y por la humanidad que trasunta. Las distintas piezas de esta exposición recorren todo el arco de sus preocupaciones sociales y políticas, metafísicas y poéticas.

El guión curatorial de Berni y sus contemporáneos. Correlatos divide el recorrido expositivo en once conjuntos: "Espíritu vanguardista", "Nuevos realismos", "Esplendor y melancolía: la figura humana", "Vida difícil: Emma y Ramona", "Acepciones de la materia, Neofiguraciones", "Monstruosidades", "El triunfo de la muerte", "Calvarios contemporáneos", "Cuerpo, sexo y marginalidad" y "Bajo el mismo cielo". Las secciones, algunas más logradas que otras, siempre tienen a Berni como eje.

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Juan Carlos Distéfano. El camioncito de Dock Sud II, 1996-1997. Resina poliéster reforzada. 155 x 90 x 90 cm. (61 x 35 2/5 x 35 2/5 pulgadas).

Luces y sombras en este cotejo con muchos hallazgos, como el estupendo contrapunto con Lino E. Spilimbergo, que incluye varias pinturas análogas (Retrato, 1939, de Berni y Retrato, 1936, de Spilimbergo) y la serie de grabados sobre la Breve historia de Emma (1936), una marginada y prostituta, que evidentemente fue el punto de partida de la saga de Ramona. Igualmente, eficaz y lograda es la verificación de parentesco de la obra de Berni con las pinturas de Mario Pucciarelli, los collages de Kenneth Kemble, las tintas de Alberto Greco, las esculturas de Juan Carlos Distéfano y Alberto Heredia.

Entre las comparaciones forzadas se encuentra la situación que impone una presunta similitud al comienzo del itinerario entre las abstracciones de Juan del Prete y la pintura surrealista/metafísica de Berni. Pero a poco andar se advierten dos piezas (La metamorfosis del pájaro azul, 1932, una pintura de Berni, y Sin título, 1933, una escultura de Del Prete) de los citados que sí conversan de manera formidable. Asimismo, es extraña la relación que se entabla con la pintura de Oscar Bony. La obra de Marcia Schwartz de 1986 y 1989 presenta un correlato con la de Berni, pero en este caso no existe la contemporaneidad, puesto que Berni muere en 1981.

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Antonio Berni. La guerra, 1976. Ensamblado en madera, partes de mobiliario, cráneo de vaca, tela colada, máscara de papel encolado, cera, vidrio y pintura acrílica sobre madera. 160,5 x 210 x 21 cm. (63 x 82 3/5 x 8 1/5 pulgadas).

Aunque en la introducción de la muestra se explicita que ésta no aspira a lo absoluto ni al relevo biográfico, es preciso señalar que hubiera sido bienvenida y hasta lógica la presencia de la obra de algunos de sus colegas con los que soñó y realizó proyectos conjuntos, como los murales de las Galerías Pacífico (en la calle Florida de Buenos Aires), entre ellos, Juan Carlos Castagnino, con quien compartió su taller durante un tiempo. Precisamente, junto a Castagnino y Spilimbergo, Berni colabora con el artista mexicano David Alfaro Siqueiros en 1933 en la realización del histórico mural Ejercicio plástico.

Figura central del arte en Argentina, Berni es también reconocido internacionalmente, en Europa, América Latina y Estados Unidos, donde exhibió su obra en distintas instituciones y circunstancias; incluso el Museo de Arte Moderno de Nueva York posee su notable obra Club Atlético Nueva Chicago, 1937.

En 1962 obtuvo una distinción de la XXXI Bienal de Venecia, con grabados que giran en torno a la figura de Juanito, su familia y su entorno en el bañado de Flores. Son los mismos que Marta Traba exhibió en Colombia en 1965, en el entonces incipiente Museo de Arte Moderno de Bogotá. También fue difundido con una muestra individual en el Museo de Bellas Artes de Caracas en 1977 y criticado por motivos políticos antes que estéticos. En los últimos años, la obra de Berni ha sido incluida en grandes muestras de arte argentino y latinoamericano que giran en el exterior, como Cantos paralelos (1999) y Utopías invertidas (2004).

La muestra, que confirma que Berni siempre estuvo en buena compañía, es acompañada de un catálogo bilingüe español-inglés de 220 páginas.

VICTORIA VERLICHAK

Berni y sus contemporáneos, por Victoria Verlichak | artnexus