Exposición Individualsept 2005 - nov 2005· Por José Luis Clemente

Anthony Goicolea

Galería Luis Adelantado

El artista norteamericano de ascendencia cubana, Anthony Goicolea (Atlanta, Georgia, 1971), regresa a la galería valenciana Luis Adelantado, que lo dio a conocer en España, para mostrar un amplio conjunto de obras, entre las que se incluyen trabajos fechados entre 2002 y 2005, derivados de varias de sus series más recientes. Además de sus divulgadas fotografías y videos, bajo el título Estaciones, en la presente exposición encontramos, como novedad, un conjunto de dibujos, así como la escenificación de sus vídeos. Anthony Goicolea comenzó a ser internacionalmente reconocido con fotografías en las que la inocencia de una serie de personajes, que no eran sino clones del propio artista, se abría camino en convencionales escenarios para exhibir comportamientos equívocos. De ese modo, tras la aparente inocencia de una estética esmeradamente quinceañera, entre poses y gestos y atmósferas iluminadas por la nostalgia, se dejaba ver un fondo de inquietante perversión.

Exposición Individual: Anthony Goicolea — imagen 1
Anthony Goicolea. Naturaleza muerta con cerdo, 2005. Fotografía. 100 x 150 cm. (39 1/4 x 59 pulgadas).

Muy sagazmente, el historiador Brandon Taylor ha señalado, en su inteligente ensayo “Arte hoy”, que en el caso de la “cultura de la juventud”, si bien ha constituido uno de los inventos más poderosos de la civilización occidental desde los años cincuenta, “resulta algo sorprendente que sus actuales costumbres (opuestas a sus publicitadas cualidades) no hubieran salido anteriormente a la luz con más intensidad en la cultura. A pesar de que su contenido más evidente es la puerilidad y la rebeldía, sin embargo, las estrategias estéticas de su arte no son en absoluto pueriles ni rebeldes. Desde las confusiones adolescentes y desordenadas […] la nueva puerilidad expresa cada vez con mayor urgencia cómo el artificio es término clave en las construcciones dominantes de la identidad sexual y social. Más cínico y mundano que la mayoría del arte pop, se puede reconocer al puerilismo una comprensión adulta del tono irónico. Ha descubierto un campo inexplorado del primitivismo, erotismo y perversidad agrupados en uno. Su atención a la adolescencia como fase de transición entre la niñez y la madurez puede verse como preparatoria del terreno para incursiones similares en procederes ocultamente subversivos de las personas de edad media o anciana”. Estas observaciones realizadas por Brandon Taylor para distinguir las ácidas propuestas artísticas que surgieron en la costa oeste de Estados Unidos al abrigo de la postmodernidad, y que revelaban el interés por la estética quinceañera de artistas como Larry Johnson, Raymond Pettibon, Jim Shaw o Mike Kelly, resultan apropiadas también para enmarcar el travieso trabajo de Anthony Goicolea.

La estética quinceañera, recurrente e identificable en España en el trabajo de artistas como Txomin Badiola, Ana Laura Aláez, Carles Congost y Miguel Ángel Gagüela, entre otros, —y que, a menudo, sirve de celofán con el que se ha envuelto una obra de sabores y digestiones muy diversos—, conforma asimismo el revestimiento bajo el que actúa la turbadora obra de Anthony Goicolea. Como ha señalado Brandon Taylor, la adolescencia constituye un periodo en el crecimiento humano, en el que la indefinición se convierte en un espacio de actuaciones que no hacen sino poner en cuestión los condicionantes mismos de ese supuesto avance hacia la madurez; un espacio en el que la experimentación hace tambalear los preceptos que rigen nuestra condición social y sexual. Consciente de las posibilidades deconstructivas que ofrece ese frágil espacio de actuaciones, Anthony Goicolea recurre a él para dar vida a un personaje múltiple, mediante el que se sumerge en los huecos y se introduce en los intersticios de la condición humana, para dejar ver su ambigua y perversa sustancia.

Desde esa perspectiva, cabe entender los personajes que pueblan los movedizos y extraños espacios que sirven a Anthony Goicolea de telón de fondo caravaggiesco para dar vida a sus malvadas narraciones. Bien acicalados, como recién salidos de un colegio de élite o dispuestos a emprender una excursión de boyscouts, bajo su edad indefinida, estos personajes dan lugar a todo tipo de equívocos e indefinidas acciones mediante las que se busca, no sin inocencia, invertir y transgredir las buenas maneras de un guión pensado por y para los adultos.

Entre la amplia muestra de fotografías aquí expuestas, cabe destacar Still life with pig (2005), correspondiente a la interesante serie Shelter, en la que Anthony Goicolea da cobijo al barroquismo que, a menudo, deambula de una fotografía a otra, y acaba animándose en sus videoproyecciones. Del lado de otras imágenes derivadas de la misma serie, cabe destacar las provenientes de Kind Nap Series, así como de Landscapes Series; obras que, sin embargo, encuentran mejor acomodo en las videoproyecciones Kindnap y Snowscape, pese al exceso de una redundante escenificación que acaba restando interés a la imagen en sí.

En definitiva, con estos trabajos se exhibe un Goicolea enredado en exceso en episodios superficialmente herméticos, frente a obras anteriores pertenecientes a las series como You and what Army (1999-2000) o Summer Camp (2000), en las que se reconoce un Goicolea múltiple y efectivo en una perversa inocencia que celebramos en su extraordinario video Teeparty (2004), presentado en la última edición de la Feria de Arte Arco.

JOSÉ LUIS CLEMENTE

Anthony Goicolea, por José Luis Clemente | artnexus