Nueva York fue la anfitriona de la última edición de The Armory Show, llevada a cabo el pasado mes de marzo con la asistencia de un público entusiasta. La feria presentó un nuevo diseño con menos galerías (162, en comparación con las 189 del año anterior) y stands más grandes. Sin embargo, a pesar del cambio de formato, logró ventas récord por US$45 millones, resultado que refleja los esfuerzos titánicos de los organizadores por mantener el estatus de The Armory Show como uno de los lugares más destacados para el arte contemporáneo. Ahora que tiene que competir con nuevos favoritos del público como Art Basel Miami y Frieze de Londres, The Armory Show confió en su escenario de Nueva York, la autoproclamada capital del mundo, para reafirmar su identidad única. Asociada con instituciones culturales e importantes coleccionistas, The Armory Show ofreció a sus visitantes una semana de actividades. El calendario VIP de 35 páginas incluía numerosas fiestas en museos, visitas a colecciones privadas, charlas de artistas, los foros de ARCO sobre arte contemporáneo y recepciones en ferias simultáneas como Scope New York y la Digital and Video Art Fair. Además, destacadas exposiciones de arte contemporáneo debutaron al mismo tiempo, en especial Greater New York 2005, de P.S.1, una continuación de la epónima exposición de 2000 que abrió con lleno completo. Incluso el Rockefeller Center, al que nunca le faltan visitantes, participó en las festividades al darle cabida a Art Rock, una exposición de arte contemporáneo que duró una semana.

Con tantas actividades, parecería que The Armory Show pudo haber corrido el riesgo de ser pasada por alto, pero no fue así en absoluto. La feria atrajo a 40.000 visitantes de todo el mundo, incluidas celebridades como Steve Martin y Catherine Deneuve, los artistas Mauricio Cattelan y Frank Stella, y una avalancha de coleccionistas y profesionales del arte. La selección de galerías fue más competitiva que nunca: 550 solicitaron admisión, es decir, un 23% más que en 2004. De las aceptadas, veintisiete hicieron su debut, incluidas Kurimanzutto y Enrique Guerrero, de Ciudad de México; Frederic Snitzer, de Miami; Angstrom, de Dallas; Lia Rumma, de Nápoles, y Nature Morte, de Nueva Delhi. La única otra galería latinoamericana fue Fortes Vilaça, de São Paulo, que ha participado por largo tiempo. Los artistas de Latinoamérica estuvieron bien representados en la feria, pero el hecho de que la presencia de galerías de la región hubiera disminuido fue decepcionante. A Nina Menocal y Jacob Karpio, que habían hecho importantes contribuciones a ediciones anteriores de The Armory Show se les echó mucho de menos. En realidad, menos del 10% de las galerías participantes eran de lugares diferentes a Estados Unidos y Europa, incluidas cinco de Tokio, y una de Osaka, Seúl y Tel Aviv, respectivamente. En comparación, la mitad de las galerías eran europeas, lo que refleja la fortaleza del euro en la economía global. Se espera que la edición del próximo año de The Armory Show incluya una selección más amplia de galerías internacionales.

El artista destacado en The Armory Show este año fue Jockum Nordström, de Estocolmo, quien colaboró para el catálogo con una dinámica serie de dibujos y collages que incluían personajes estrafalarios, edificios y bodegones más decorativos; los mejores eran un comentario visual sobre el proceso del collage y daban una sensación de desorientación espacial. En realidad, las pinturas y dibujos figurativos en pequeño formato parecieron ser la tendencia dominante en la feria. Los dibujos de Amy Cutler que se vieron en Leslie Tonkonow Artworks +Projects llamaron mucho la atención, al igual que las pequeñas pinturas de Francis Alÿs presentadas en Yvon Lambert, los dibujos en técnica mixta de Carlos Vega, en Jack Shainman, y las enigmáticas acuarelas de Marcel Dzama, en David Zwirner.

Las galerías neoyorquinas y europeas presentaron una variada selección de artistas de países latinoamericanos o que han trabajado en ellos. Brent Sikkema llevó un conjunto de recortes en collage de Arturo Herrera, que consistía en imágenes fragmentadas, semejantes a las de las tiras cómicas, llenas de referencias, así como un autorretrato de Vik Muniz de su serie Rebus (2003), hecho de pequeños juguetes plásticos. En Roebling Hall se vieron obras nuevas de Iván Navarro y Courtney Smith. Navarro aportó una excelente pieza luminosa titulada Holeway (2005), una puerta de espejos y aluminio rodeada de bombillas que parecía extenderse hacia el infinito, perturbando la conciencia espacial del espectador. Un tríptico similar de este artista, consistente en tres puertas con luces de neón en colores primarios, pudo verse de manera simultánea en la exposición Art Rock, en el Rockefeller Center, donde suscitó la fascinación de un vasto público. Courtney Smith, que también fue incluida en Grater New York de P.S.1, presentó una reconstrucción escultórica de muebles retro en madera natural y lavanda. Las obras fotográficas de Alfredo Jaar presentadas en Lia Rumma y Galerie Lelong eran una continuación de las investigaciones del artista sobre la vida contemporánea en sociedades postcoloniales. Lia Rumma, quien hace poco exhibió en su galería de Milán la última obra de Jaar, titulada Searching for Gramsci, llevó una selección de fotografías sobre cajas de cerillas, pertenecientes a la nueva serie del artista sobre Luanda, Angola, consistente en imágenes de personas y estructuras arquitectónicas abandonadas yuxtapuestas a inhóspitos espacios negros. White Cube, de Londres, presentó una espectacular escultura en madera y cemento de Doris Salcedo, mientras que en la galería Lisson se vieron fotografías en blanco y negro de Santiago Sierra, de bloques de cemento industrial dispuestos en el piso de manera arbitraria para perturbar la serena perfección del legado minimalista. Lisson también exhibió una nueva serie de fotografías a color de Allora & Calzadilla titulada Back Fire, cada una de las cuales describía un par de manos que sostenían una pintura de la galaxia en el momento en que el respaldo de la imagen era incendiado. Las obras yuxtaponían la naturaleza transitoria de la vida a la supuesta permanencia de la obra de arte. En la caseta de Lehmann Maupin, una preciosa pieza mural de Teresita Fernández titulada Burnout, hecha de cubos de vidrio en tonos amarillos y anaranjados que irradiaban desde un punto central, ocupaba un lugar prominente. Galleria Continua exhibió fabulosas fotografías arquitectónicas intervenidas con alfileres e hilo por Carlos Garaicoa, quien ha sido una presencia sólida en la feria por varios años consecutivos. Nuevas obras escultóricas y gráficas de Iran do Espirito Santo que exploran formas minimalistas pudieron verse en el espacio de Sean Kelly. Esta llamativa nueva serie de dibujos abstractos compuestos de líneas verticales ejecutadas de manera obsesiva contrasta con la muy literal Drops, Unit 2 (2005), un sólido dado de granito que aludía a la escultura de Tony Smith. Marian Goodman presentó una nueva selección de fotografías de Gabriel Orozco que elevaba imágenes de la naturaleza y del trabajo doméstico al estatus de objetos escultóricos.

Las tres galerías latinoamericanas llevaron una serie variada de la producción de artistas famosos y emergentes. Enrique Guerrero incluyó una gran selección de obras de Pedro Reyes (quien también estuvo representado en Yvon Lambert), Manuel Cerda, Teresa Margolles, y Carlos Amorales. De éstas, las pinturas de Cerda, con sus decoradas superficies y palabras e imágenes subliminales, captaban de inmediato la atención del espectador, forzándolos a escoger entre dos formas de percepción diferentes. Las esculturas y obras sobre papel de Margolles, como la mayoría de su arte, eran perturbadoras. Una escultura consistente en dos cabezas envueltas en celofán y otra que parecía ser el espacio interior del molde de yeso de un cadáver que había sido sometido a autopsia producían un efecto visceral en el público. Kurimanzutto presentó una amplia selección de obras de varios artistas, la mayoría mexicanos, incluidas esculturas de Eduardo Abaroa y frívolas pinturas en tinta sobre revistas hechas por Dr. Lakra. Por último, Fortes Vilaça se hizo sentir con un imponente tríptico de Vik Muniz basado en Lirios acuáticos, de Monet, y compuesta de coloridos confetis hechos de hojas de revistas y creada especialmente para The Armory Show. En el espacio de esta galería también se destacaba una escultura de José Damasceno que contraponía estructuras orgánicas con materiales hechos por el hombre, y un paisaje abstracto en acuarela de Janaina Tschäpe, en enigmáticos tonos pastel.

Aunque el énfasis principal de The Armory Show estuvo en las obras vendibles y listas para colgar, la Galería Bellwether sobresalió por su inclusión de un performance site specific de la artista Allison Smith. Haciendo un juego de palabras con el nombre de la feria, Smith creó su propio Armory, transformando parte del espacio de la galería en un arsenal provisorio que vendía coloridos rifles de madera. Disfrazada con un traje que recordaba un uniforme de la guerra civil de Estados Unidos, la artista exhortó a los espectadores a “armarse para el arte”. La compra de un rifle (desde US$1.000) requería que los compradores firmaran un documento en el que se comprometían a la defensa del arte.

Scope New York 2005
Al igual que The Armory Show, Scope New York atrajo una multitud de amantes del arte. Este año, la feria se llevó a cabo en el Flatotel, en West 52nd Street, cerca del Museum of Modern Art. Setenta y cinco expositores de Europa y las Américas, incluidos Art & Idea y Ricardo Reyes, de Ciudad de México; Punto Gris, de Puerto Rico, y Leonard Tachmes, de Miami, ocuparon seis pisos del hotel. En conjunto, Scope fue más experimental que The Armory Show, ya que presenta muchos artistas nuevos y obras de diversos grados de calidad. Sin embargo, varias galerías se destacaron, bien por su excelente selección y montaje o por el impacto social de sus obras de arte.
Art & Idea causó revuelo con su presentación de obras de Máximo González y Diego Teo. Las esculturas en papel de González, hechas de diferentes monedas eran muy cautivadoras, en especial Brassiere y Tanga, colgadas en el baño. Los collages de Teo y sus esculturas de objetos encontrados creaban una inesperada conciencia de cosas familiares. Las humorísticas y caricaturescas pinturas de Fabián Ugalde, que se mofaban de la seriedad del arte sofisticado, fueron presentadas por Ricardo Reyes. Otras obras figurativas a destacar incluyen las modestas acuarelas de Tony Hernández en la galería Fay Gold, de Atlanta; los dramáticos dibujos en tinta de Víctor Muñiz, con sus superficies densamente cubiertas, expuestos en Leonard Tachmes, así como las fotografías y dibujos de Alfredo Martínez, en The Proposition, Nueva York. Estas últimas obras reflejaban en descarnado detalle la experiencia del artista en prisión, poniendo de relieve los temas de la violencia y la cultura de gueto en una forma visualmente llamativa. Las pinturas y dibujos abstractos que se vieron en Scope fueron menos memorables, con excepción de una vibrante selección de obras de Vargas-Suárez Universal en Punto Gris.

Otro punto sobresaliente de Scope fue una excelente selección de fotografía y nuevos medios. Los caleidoscópicos autorretratos de Sandra Bermúdez expuestos en curcioprojects desafiaban la penetrante mirada masculina al multiplicar infinitamente el cuerpo femenino. Bermúdez también se presentó en la feria para promocionar una nueva monografía de su obra. SlingShot Project, una galería de Nueva York, llevó preciosas obras monocromáticas que representaban cortinas y nubes, realizadas Markus Hansen, quien empleó una técnica interesante: la imagen fotográfica se imprime con tinta sobre vidrio; luego, el artista sopla polvo sobre la superficie y lo fija en un horno. El medio resultante es polvo, aliento y barniz. Desde el punto de vista temático, las imágenes estaban relacionadas con las experiencias del artista, quien creció en la Alemania de la posguerra. En general, The Armory Show y Scope New York nos brindaron una semana de excitantes actividades que dejaron rendidos incluso a los aficionados al arte más resistentes.
Es de esperar que más galerías latinoamericanas regresen el próximo año para tomar parte en la fantasía.
TATIANA FLORES
Tatiana Flores tiene un Ph.D. en Historia del Arte de Columbia University. Es profesora asistente de Historia del Arte en Florida State University.

