Exposición Individualjun 2005 - ago 2005· Por Naief Yehya

Teresita Fernández

Lehmann Maupin Gallery

La mirada móvil se define como una forma de percepción que puede proporcionar movilidad espacial y/o temporal incluso si el cuerpo físico está quieto. Como afirmó Anne Friedberg en su influyente libro Window Shopping, la mirada móvil es una experiencia que cambió la relación entre vista y movimiento corporal. Durante el siglo XIX, se inventó en Estados Unidos y Europa una gran variedad de dispositivos con la intención de movilizar la mirada. Estas creaciones incluyeron máquinas como la banda caminadora, el tren a vapor y la escalera mecánica, al igual que estructuras arquitectónicas, como salas de exposición, almacenes por departamentos, jardines de invierno, salas de cine y arcadas, que ofrecían la ilusión de desplazamiento mediante artificios y trucos como dioramas, cuadros en movimiento e, incluso, paquetes turísticos. De pronto, los paisajes más insospechados pueden pasar por el campo visual como vistas fugaces, el pasado y el futuro chocan en el presente y una promenade puede convertirse en una experiencia comodificada. La mirada móvil es la característica central del flâneur (paseante ocioso), a quien Anne Friedberg define como alguien que se deleita paseando por otros lugares imaginarios. Flâner es una peregrinación en general agradable, con una mezcla de placer y nostalgia que le permite al habitante urbano experimentar la rêverie (ilusión) de viajar con el mínimo esfuerzo y ser testigo de imágenes mediáticas de lo salvaje o lo exótico.

Teresita Fernández, artista nacida en Miami y residente en Brooklyn, parece haber adoptado las ideas de la mirada móvil y del flâneur para construir ilusiones cinematográficas de fenómenos naturales. Sus piezas, esculturas, pinturas, instalaciones y jardines no sólo requieren, en su mayor parte, una mirada móvil para apreciarlas plenamente, sino que también involucran representaciones muy simbólicas de la naturaleza. Como sucede a menudo con el arte moderno, las visiones de Fernández de la naturaleza y el paisaje tratan más de su imagen e íconos históricos y culturales que de la realidad. La artista crea metáforas sutiles de elementos en fluctuación en forma de abstracciones minimalistas; retrata ideas y ficciones de la naturaleza occidentales (y, más recientemente, japonesas) con los materiales más asépticos. Su obra es limpia, fría, y cualquier rastro de drama es borrado mediante el uso de diseños y geometría. Sin embargo, este formalismo en apariencia severo se yuxtapone con una sensualidad fresca, emocional y, hasta cierto punto, traviesa.

Exposición Individual: Teresita Fernández — imagen 1
Teresita Fernández. Fuego, 2005. Hilado de seda, armadura de acero, epoxy. 243,8 x 365,8 cm de diámetro. (96 x 144 pulgadas).

Durante los últimos años, Fernández se ha concentrado en sintetizar la esencia y mutabilidad del agua, las sombras, el humo e, incluso, una duna de arena. En su más reciente exposición, enfocó la combustión y sus efectos. Las siete piezas expuestas en la Galería Lehmann Maupin eran evocaciones de fuego, lava y humo. Sus elegantes y magníficas piezas casi podían percibirse como modelos matemáticos de fenómenos terrestres. Cuando uno entraba a la galería, la primera impresión era mirar lo que parecían ser representaciones del universo, nebulosas y galaxias. Al observar más de cerca, las visiones cósmicas desaparecían, dejándole su lugar al humo y el fuego. Era inevitable pensar en el origen del universo y la formación de los planetas.

La artista colocó en el piso dos piezas llamadas Eruption, imágenes que evocaban recuerdos de lava y el interior de un volcán. Las pinturas estaban cubiertas de cuentas de vidrio que les daban un extraño resplandor. La transparencia era uno de los aspectos más notables de las tres pinturas que estaban colgadas en las paredes contiguas. La serie Smoke consistía en tres pinturas casi abstractas de capas superpuestas. Mientras las esferas de vidrio creaban una ilusión de profundidad en Eruption, un efecto similar era producido por una capa de cientos de círculos que creaban la ilusión de movimiento en las pinturas de Smoke.

La obra de Fernández involucra constantemente efectos visuales, transparencias, reflexiones y refracciones, por lo cual la luz cumple un papel importante en sus piezas. En esta ocasión, el uso más notable de la física óptica era la pieza mural Sfumato, un diseño de cubos de vidrio que producía una fascinante red de rayos de luz refractada. Sfumato, palabra italiana que significa ahumado, es también una técnica de la pintura al óleo del renacimiento (aparentemente, el término fue acuñado por su exponente más diestro: Leonardo da Vinci), que consiste en aplicar capas traslúcidas de pintura muy delgada para suavizar bordes y desdibujar sombras, con el propósito de crear impresiones de profundidad, volumen y forma, tal como lo hizo Fernández en las tres pinturas de Smoke. La referencia al Renacimiento, el período en que el arte y la ciencia se unieron, parece obvia y apropiada para Fernández, una artista que considera que (justo como un científico) definir la propia obra es plantear un problema interesante.

Por último, la pieza más impactante y llamativa de la exposición era Fire, un círculo de fuego virtual compuesto de miles de hilos de seda de brillantes colores, provenientes del prestigioso y casi legendario fabricante de textiles Scalamandré. Las capas de hilo, arregladas en dos círculos concéntricos y pintadas en matices de intensos rojos, anaranjados y amarillos, estaban sostenidas entre dos anillos y suspendidas del techo, creando una ilusión cinemática. Los hilos estaban colocados en tal forma que a medida que el espectador cambiaba de sitio (vagando como un flâneur), creaban la sensación de movimiento. Fire era una estructura imponente (ocho pies de alto por doce de diámetro) que evocaba los enigmáticos recintos de su exposición Borrowed Landscapes (Deitch Projects, 1999), esos espacios extrañamente iluminados que no podían penetrarse. Fernández logró con éxito seducir al espectador para que se volviera un flâneur, pero mucho más pertinente es el hecho de que siempre está actualizando el lenguaje del minimalismo con su admirable sencillez e impactantes evocaciones cinemáticas.

NAIEF YEHYA

Teresita Fernández, por Naief Yehya | artnexus