SP Arte

Kate Waters. Calle Chauchat, 2005. Óleo sobre tela. 130 x 230 cm. (51 x 90 1/2 pulgadas). Galeria Thomas Cohn.

Feriajun 2005 - ago 2005· Por Claudia Laudanno

SP Arte

São Paulo, Brasil

Del 27 de abril al 1 de mayo se realizó en el predio de la Bienal de São Paulo (Brasil), citado en el Parque de Ibirapuera, la primera edición de SP ARTE, Feria Internacional de Arte Moderno y Contemporáneo, que reunió 41 prestigiosas galerías de todo el país, con una participación de más de 350 artistas nacionales e internacionales, en un área de casi 5.000 metros cuadrados, que solamente cubrió la planta baja del Pabellón Ciccillo Matarazzo. A ellas se sumaron stands especialmente destinados para acoger fundaciones e instituciones culturales de mecenazgo y sin fines de lucro, como el Paseo de las Artes, que está por cumplir, en breve, 35 años de prolífica e ininterrumpida actividad; la Fundación Iberê Camargo, el Proyecto Leonilson y el Instituto de Arte Contemporáneo (IAC).

Según su organizadora, la abogada, empresaria y coleccionista, Fernanda Feitosa, el perfil de SP ARTE consiste en reposicionar a Brasil dentro del circuito artístico internacional, por medio de la realización anual de una feria de estas características, que gradualmente irá ampliando sus intereses y áreas de expansión, en el marco de la primera mitad del calendario artístico latinoamericano. La idea surgió hace ya más de un año, al comprobar que Brasil, a pesar de contar con una fuerte tradición de bienales —São Paulo, Mercosur (Porto Alegre)—, no poseía todavía un evento de gran talante en el mercado mundial del arte, capaz de generar un intercambio recíproco y fluido entre galeristas, artistas, coleccionistas, marchands, curadores, críticos, historiadores del arte y prensa especializada.

Se trató de una apuesta muy jugada, de alto nivel y por cierto sumamente cuidada, hasta en los mínimos detalles. Las expectativas, tanto de sus organizadores como de las galerías y los espacios institucionales intervinientes, se cifraron en profesionalizar todavía más este sector, reforzando las bases para la formación de nuevas generaciones de potenciales coleccionistas, tanto de arte moderno como de arte contemporáneo.

Feria: SP Arte — imagen 1
Franz Krajcberg. Sombra, década de 1970. Madera. 184 x 122 x 57 cm. (72 2/5 x 48 x 22 2/5 pulgadas). Paulo Kuczynski Escritório de Arte.

La convocatoria inaugural de SP ARTE confrontó al espectador con una heterogeneidad, y pluralismo de lenguajes plásticos, crecientemente radicalizados, en lo que concierne a la extensión del término “obra de arte”, sobre todo, teniendo en cuenta la riqueza de contenidos y poéticas, presentes en las manifestaciones estéticas de América Latina. Y en ese océano de voces y poéticas, se intensificaron juegos cruzados de interrelaciones, para delinear un vasto panorama de 100 años de historia del arte en Brasil.

En este primer encuentro de SP ARTE, la pintura ha tenido un carácter dominante, con planteos ortodoxos y, paralelamente, propuestas estéticas inusuales y novedosas, por el uso de diferentes soportes expresivos, generalmente, de grandes formatos.

Del mismo modo, pudieron apreciarse piezas que constituyen aportaciones medulares de los grandes maestros de la vanguardia, caracterizadas por su purismo formal y/o conceptual, furor modernista y continua vía experimental. En este contexto, citaremos los trabajos pioneros de Sergio Camargo, Alfredo Volpi, Hélio Oiticica, Lygia Clark, Abraham Palatnik, Jesús Rafael Soto, Julio Le Parc, Tomie Ohtake, Manabu Mabe, Arcángelo Ianelli, Waldemar Cordeiro, Lygia Pape, Emiliano di Cavalcanti, Cándido Portinari, Joaquín Torres-García y el legado de su Universalismo Constructivo, junto a figuras de la talla de Max Bill cofundador de la Bauhaus y Joseph Beuys, el último artista utópico que nos deparó el siglo XX.

Feria: SP Arte — imagen 2
Tomie Ohtake. Sin título, 1971. Técnica mixta. 60 x 50 cm. (23 3/5 x 19 3/5 pulgadas). Galeria Berenice Arvani.

 Sabido es que en la megalópolis de São Paulo confluye el 60% de todo el mercado de arte del país. Por tal motivo, las galerías de esta ciudad han tenido una presencia protagónica en la flamante edición de la feria, seguidas de sus pares de Río de Janeiro, Belo Horizonte, Porto Alegre, Salvador, Curitiba y una galería de Uruguay (Sur). Por otra parte, llamó la atención que en esta cita inaugural no interviniera ninguna galería de Argentina, si bien varias de ellas fueron invitadas a sumarse al proyecto, que este año revistió un carácter regional, aunque, con el tiempo, pretende situarse como el mayor polo de interés ferial en Sudamérica. Según Feitosa: “São Paulo tiene las condiciones ideales para auspiciar este evento, ya que la ciudad es el principal centro artístico de América Latina”.

El balance de la misma, resultó altamente positivo, en cuanto a ventas y visita de coleccionistas, público conocedor y neófito, alcanzando una totalidad de 10 mil personas.

Centrándonos, en un recorrido sumario por los stands consagrados al arte del presente, la Galería Thomas Cohn volvió a apostar por un elogio de la pintura como piel. En este punto, recordemos la famosa cita de Paul Valèry, cuando afirmaba que “lo más profundo es la piel”. Cohn, con su selección de artistas, propuso nuevas señas para un debate crítico sobre el estatuto actual, vigencia y vitalidad de este lenguaje expresivo milenario. En su stand se destacó Manto sagrado (1983), un enorme objeto pictórico del desaparecido y talentoso José Leonilson, que colgaba ambiguamente sobre una de las paredes, a modo de indumentaria ceremonial y pintura informe. Por su parte, la canadiense Kate Waters, con su oleografía titulada Rue Chauchat (2005), imprimió a la escena urbana nocturna un vértigo de movimientos, rotaciones y destellos de luces seductoramente inestables. El británico Stephen Peirce, con Network (2004), reformuló, de manera heterodoxa, los alcances de la pintura al óleo, trabajando sobre planchas de aluminio cargadas de una abstracción biomórfica, de brillante cromatismo fluorescente. Completan la lista, las telas gigantes del cubano José Bedia Valdés, los brasileños Oscar Oiwa, Paulo Queiroz, André Gomes y los trabajos hiperrealistas de Marco Stellato y Rafael Resaffi.

Feria: SP Arte — imagen 3
Camila Sposati. Rescate del humo rosado, 2003. Impresión Lambda. 48 x 44 cm. (18 4/5 x 17 2/5 pulgadas). Galeria Leme.

En cuanto a la Galería Brito Cimino, sus directores se inclinaron por obras de gran porte, en relación con las cuales el público podía sentirse directamente involucrado con el espacio real o ilusorio que generaban las piezas, y estar al mismo tiempo dentro y fuera de ellas, porque, justamente, carecemos de centro, de referencias fijas, de verticalidad metafórica. Por ejemplo, Butantá, fotografía reciente de Caio Reisewitz, es una vista panorámica del paisaje periférico paulista, devenida en descomunal proyección neorromántica, donde lo postsublime se asume en tanto evocación paródica de la imagen a gran escala y, a su vez, de la inquietud ambulatoria del artista, que lo lleva a fotografiar constantemente, siguiendo la modalidad de crear series abiertas que problematizan la temática de la gran ciudad que avasalla y absorbe lo poco que resta de naturaleza virgen. Siguiendo con Pollockcow, un inmenso objeto, entre alegórico y humorístico, de Nelson Leirner, plagado de stickers multicolores, se evidencia cómo el artista hizo eje en el homenaje póstumo, en clave actual, tributado al creador del dripping y del all over pictórico. Aquí, un Leirner objetista y escultor resemantizó el all over pollockiano, revistiendo una gran vaca de madera con adhesivos de exacerbada policromía. Éstos, construyeron una trama y un mosaico loco de citas y apropiaciones, que ponían el acento en una particular estética ultrabarroca y kitsch, llevando al primer plano su intencional horror vacui. A su vez, Reunión, de Regina Silveira, correspondiente a la serie de los Dilatables (1981-2001), es una instalación mural negra, realizada en madera lacada, ubicada espaciosamente sobre una de las amplias paredes del stand.  Jugando con la microescala y la macroescala, las exasperantes, gigantescas y proliferantes siluetas biplanares de Silveira terminan por apropiarse completamente del muro. Sobre éste, un grupo de personajes, sentados a una mesa, se convierten en monumentales espectros, recortados al escalpelo, en un único bloque.

En cuanto al stand de Nara Roesler, resultan considerables las apuestas espaciales y topoespecíficas de Marcelo Silveira, con su instalación Bochinche (2003), efectuada en madera y tiras de cuero, que generaban una especie de apertura de morada o enclave, con el uso de materiales flexibles, no tradicionales para la escultura, de singular sensualidad y mórbida belleza. Los mismos nacían del techo, y se instalaban en las paredes y el suelo del recinto. Laura Vinci, en Sin título (2004), también hizo lo propio, con sus bachas de impecable mármol blanco, conectadas por finas cánulas de vidrio transparente y dispuestas sobre el suelo en un contacto cuerpo a cuerpo, sin intermediaciones, con la gravedad del piso. José Patrício, con su trabajo 224 dominós (1999), se apoyó en los efectos lúdicos de la tradición del Optical Art. Como un auténtico bricoleur, Patrício arma sus alfombras o tapetes con base en minúsculas piezas de dominó encastrables entre sí, de acuerdo con una lógica binaria. Dichas obras pueden ubicarse indistintamente sobre la pared, al modo de murales, o en el suelo, aplicadas sobre plataformas sustentorias.

En tanto, la nueva Galería Leme, proyectada y diseñada por el arquitecto Paulo Mendes da Rocha, para atender a sus funciones y objetivos específicos —con tan sólo seis meses de vida—, presentó un panorama sumamente original, de obras de alta calidad, pertenecientes a artistas nacionales y extranjeros. Entre ellos, se destacaron las fotos de Camila Sposati, en particular, Rescue Smoke Pink (2003), en la que una informe masa de gas fucsia invadía la iconografía original de la escena fotografiada, promoviendo una deriva que es crisis y puesta en abismo de la representación icónica. En este caso, se trata de una imagen rutinaria, donde una cocina doméstica, intervenida por la magia de lo informe, casual y anecdótico. Otro artista destacable, seleccionado por Eduardo Leme —director de la Galería—, es Neil Hamon, con su serie de soldados y guardias anacrónicos, que viven el presente en términos de pasado o de ruina activa. A título de ejemplo, se consigna la obra Chris Tapster. Finnish White Guard (2002), sepiada ex profeso, para adquirir una pátina artificiosa de tiempo congelado. Hamon manipula, en sus fotos, el camuflaje y el hipersimulacro. Sus trabajos parecen más verdaderos que lo verdadero. Y en realidad, son minuciosas puestas en escena que ponen en duda el registro documental de las tomas fotográficas, por el complejo escamoteo visual al que son sometidas.

Feria: SP Arte — imagen 4
Caio Reisewitz. Butantã, 2003. Fotografía. 185 x 280 cm. (72 4/5 x 110 1/5 pulgadas). Galeria Brito Cimino.

En la Galería Casa Triángulo tuvo un lugar de privilegio la obra Multimarcas (2004) de Felipe Barbosa, construida con pelotas de fútbol. Barbosa, igualmente, desarma los módulos pentagonales de las bolas, y con ellos construye cuadros blandos de apariencia bizarra, al mismo tiempo que variadas proposiciones objetuales.

Baró-Cruz Galería, otro de los espacios nuevos, surgido el año pasado, expuso obras de Jac Leirner, del tipo de Adhesive 33 (2003), confeccionada como un assemblage de sitckers, acrílico y nivel de construcción. También se exhibieron allí objetos de Rubens de Espirito Santo, fotografías de Michael Wesely y trabajos de Claudia Jaguaribe, entre otros.

Con un recorte internacional de gran relieve, se presentó la Galería Theodor Lindner, de Río de Janeiro, inaugurada en 2004, la cual se autodefine como el punto de intersección entre el arte brasileño y el alemán, sea moderno, sea contemporáneo. Su stand expuso un múltiple objetual de Max Bill, denominado Del triángulo al octógono (1938-1989) y varias obras conceptuales de Joseph Beuys, efectuadas durante las décadas del setenta y del ochenta, entre las que se destaca una fotografía impresa sobre soporte de metal. Junto a ellas, sobresalieron dos enormes fotografías de Heleno Bernardi, de 180 x 120 cm cada una, con postimágenes de objetos abyectos y siniestros, de alto impacto visual y falsamente antropomórficos. Las mismas exhibían efigies clonadas de supuestos residuos de rostros humanos en carne viva. Una de estas obras es Genioglossus (2002). Por su parte, Christoph Dahlhausen expuso una fotografía apaisada sobre aluminio de 50 x 280 cm, con bandas de colores esfumados, titulada Sobre la cuarta prueba no científica de existencia de la luz (2000). Algunos de los artistas del acervo de esta galería carioca son figuras consagradas de la plástica mundial, del calibre de Walter Dahn, Carlos Cruz-Díez, Sigmar Polke, A. R. Penck, Julio Le Parc y Yacov Agam.

Feria: SP Arte — imagen 5
Monica Rubinho. Sin título, 2004. Edición de 3. Vidrio, vaselina líquida, fibra de algodón, metal, resina sintética, caucho de silicona. Objeto instalativo. Dimensiones variables. Frase dentro del objeto: “Buscar el mar y no encontrarlo”. Leo Bahia Arte Contemporanea.

Léo Bahia-Arte Contemporáneo, con sede en Belo Horizonte, se acoge a la idea de divulgar y dotar de mayor visibilidad a las múltiples prácticas artísticas nacionales e internacionales. Su rol consiste en considerar a la propia galería como un laboratorio de pruebas y experimentación para los creadores que representa. Su interés se focaliza en los conceptos de ocupación espacial, análisis y seguimiento de los works in progress encarados por sus artistas. Del conjunto expositivo, descollaron las obras de Mónica Rubinho y Frederico Camara. La primera presentó Sin título (2004), un objeto instalatorio colgante, de dimensiones variables, con una edición de tres módulos, efectuado con vidrio, vaselina líquida, resina sintética, metal y tinta china. El segundo expuso Instalación 1 (2003), una fotografía de 80 x 60 cm, que es una vista de una ambientación constructiva, dentro de un recinto que ostenta paredes azuladas y verdes. El vacío es llenado con un ensamblaje ortogonal de caños cromados, griferías de metal, postes y cuerdas que penden del techo, de clara filiación postminimalista.

Dan Galería, fundada en San Pablo, en 1973, se caracteriza por su perfil mixto, fluctuando entre lo moderno y lo contemporáneo. Para esta edición fundacional de SP ARTE, seleccionó obras históricas de Lygia Clark, Jesús Rafael Soto, Sergio Camargo, Alfredo Volpi, Cicero Dias y Emiliano di Cavalcanti. De Lygia Clark se destacó la pieza Superficie modulada, serie B, núm. 1 (1958), realizada en soporte de madera pintado con tintas industriales. El planteo de reversibilidad de figura y fondo, en blanco y negro, salta a la vista en este trabajo, que se puede interpreter también como una revisitación culta y altamente dinamizada del suprematismo de Kasimir Malevitch, por su negación del color y asunción de los polos antágonicos de la maxima concentración de la luz y de la oscuridad.

Paulo Kuczynski Escritorio de Arte está presente en el mercado del arte brasileño, desde hace más de 3 décadas, con una especial atención puesta en la exhibición de obras de artistas consagrados, verdaderos baluartes del modernismo y sus correlatos directos. En su espacio se pudieron contemplar inestimables piezas de Alfredo Volpi, Frans Krajcberg, Mira Schendel, Víctor Brecheret, Cicero Dias y Emiliano di Cavalcanti.

Feria: SP Arte — imagen 6
Marcelo Silveira. Bochinche, 2003. 12 estructuras en madera y cuero. Dimensiones variables. Galeria Nara Roesler.

La Galería Berenice Arvani, creada en 2001, posee una política expositiva que consiste en alternar exposiciones de artistas legitimados en el mercado nacional e internacional con talentos brasileños contemporáneos y de vanguardia. La obra Sin título (1971) de Tomie Ohtake, una pintura monocromática en distintas modulaciones de azul, es un trabajo paradigmático que responde al espíritu de la galería, del mismo modo que la pieza Physichsomie (1996), del cinético venezolano Carlos Cruz-Díez.

El Gabinete de Arte Raquel Arnaud se especializa, desde 1973, en la exposición de esculturas, instalaciones, dibujos y pinturas que cuestionan y modifican severamente las relaciones del espacio físico, que engloba a la obra y al espectador. De clara dominancia constructiva, sus muestras se destacan por la asunción diferencial de dicha topología mudable y transitoria y por sus desdoblamientos y prolongaciones más actuales. Desde 1990, la galería representa el invaluable acervo de Sergio Camargo. Entre las figuras clave que su stand exhibió en SP ARTE, sobresalieron los trabajos de Arthur Luiz Piza, Anna Maria Maiolino y Sergio Camargo.

La Galería Bergamin, nacida a principios de los ochenta, tuvo su primera sede en Río de Janeiro, y en 2004 se trasladó a São Paulo. Un aspecto interesante de ésta son las muestras temáticas que organiza, con coordinación y guiones de diferentes curadores. Entre sus artistas expositores cuenta con firmas consagradas del espesor de Alfredo Volpi, Iberê Camargo, Frans Krajcberg, Hélio Oiticica, Lygia Clark, Joaquim Tenreiro y Sergio Camargo.

CLAUDIA LAUDANNO

Doctora en Historia y Teoría del Arte, de la Universidad de Buenos Aires. Colaboradora de ArtNexus y Rosario/12.

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