Tamayo, A Search for the Essence, captó en setenta y cinco obras la escencia del trabajo del famoso artista. La exposición, que presentó grabados, dibujos, pinturas y esculturas, abrió con varias salas que destacaban grabados en mixografía, un medio inventado por el artista en conjunción con Luis y Leah Remba en la Ciudad de México en la década de 1970. Creados durante los años maduros de Tamayo, los grabados en mixografía se aproximan a la fuerza física y el poder de la pintura.
El salón de entrada mostraba mixografías de la década de 1970, con personajes imaginados de Tamayo en diversos estados psicológicos. Cerca de la entrada, una figura intensa, en color rojo, se erguía con los brazos levantados. Titulada Cosmic Ecstasy, esta figura apasionada e impetuosa parecía a la vez antigua y contemporánea. Compuesta de las formas más elementales, Ecstasy conversaba con Head in Black, que estaba colgada al otro lado del salón y presentaba una cara humana con unas pocas formas básicas. A pesar de sus similitudes estructurales, el tenor emocional de estas obras era muy diferente, con los vibrantes rojos de Ecstasy que proyectaban un canto a la vida y los tonos negros y marfil de Head in Black que proclamaban pérdida y aflicción. Galaxy, colgada en la pared de fondo del salón, presentaba un majestuoso cielo nocturno iluminado por una delgada luna creciente y una constelación de estrellas. Contribuyendo al patetismo de la imagen estaban sus inolvidables azul cobalto, violeta oscuro y fucsia borgoña que flotaban sobre la silueta de un paisaje negro que anclaba la imagen.

Un poco más allá, el visitante entraba a una sala que contenía una colosal mixografía, Two Characters Attacked by Dogs. Con su inmenso tamaño, ásperas texturas e inquietantes colores, era una de las obras más prominentes de la exposición. Esta poderosa imagen psicológica representa a una pareja desnuda que huye de dos perros que gruñen y la persiguen. En ésta, como en otras obras selectas de Tamayo, los perros son una metáfora de las fuerzas que plagan o ensombrecen la humanidad, amenazando coartar los sueños de tranquilidad y libertad.
Al salir de las galerías que destacaban la mixografía de Tamayo se entraba a espacios interconectados que realzaban sus obras en otros medios. Entre éstas había una memorable pintura temprana, Still Life with Calla Lilies, de 1924, prestada de la Colección Andrés Blaisten, de México, así como dos esculturas en acero, de 1989, Atlante y Hombre rojo, pertenecientes a una colección privada de Miami, Florida. En una extensa pared de pinturas también aparecía la pequeña Mujeres de Tehuantepec.
Esta obra representa a dos mujeres esculturales cuyos rasgos abstraídos aluden al conocimiento de Tamayo del arte prehispánico de México. Elaborada en matices de colores gris piedra, azul, crema, y rosa, la pintura era una oda al arte y los potenciales poéticos de la vida. No estaban presentes en ella las insinuaciones más didácticas y sociales exaltadas por los contemporáneos del artista, Rivera, Orozco y Siqueiros. Ligando el presente al pasado, Women of Tehuantepec contrasta irónicamente dos tajadas de sandía madura, una metáfora de la mujer, con la cincelada frialdad de dos figuras gris piedra. Desde el punto de vista lírico, también sugiere el papel de Tamayo en la creación, junto con artistas como Francisco Zúñiga y Carlos Mérida, de un arte mexicano posrevolucionario, de vanguardia, que conversa con los desarrollos artísticos prehispánicos, populares e internacionales.
COLLETTE CHATTOPADHYAY
