Exposición Individualjun 2005 - ago 2005· Por Elvis Fuentes

Rafael Trelles

Galería de la Universidad del Sagrado Corazón

En medio de la celebración de una huelga de los empleados de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados de Puerto Rico, el artista Rafael Trelles abrió una exposición de fotografías documentando un proyecto de intervención en el espacio urbano estrechamente ligado a ella, En concreto: gráfica urbana.

Este trabajo, originado tras un proceso de interiorización de las ideas fundamentales que se manejaban en la Trienal Poli/Gráfica de San Juan, de cuya Comisión Asesora Trelles es miembro, ha significado un giro de 180 grados en la obra de este artista habituado al caballete y la pintura tradicional. En concreto consiste en la realización de impresiones sobre los muros y aceras de la ciudad utilizando plantillas —especie de estarcidos— y agua a presión.

El agua penetra con fuerza por las hendiduras de la plantilla y deja la marca de la imagen en la pared o el piso donde es aplicada, pues elimina la suciedad acumulada en ellos. Esta nueva modalidad gráfica ha sido ingeniosamente bautizada en el catálogo de la exposición por Antonio Martorell como “aguafuertes”, en alusión al empleo del agua a presión. La novedad frente al grabado, apunta Martorell, es que esta impresión es en negativo, pues sustrae la mugre de la superficie en lugar de estampar la tinta en el papel.

Exposición Individual: Rafael Trelles — imagen 1
Rafael Trelles. Arabesco I, 2005. Intervención en una acera de San Juan. Foto: Johnny Betancourt.

Montado en una camioneta, Trelles viajó con su ayudante a distintos puntos de la ciudad en busca de las superficies sucias en las cuales grabar sus imágenes. Fue un poco más allá y trabajó algunas de esas imágenes en función del contexto comunitario. La más significativa fue sin duda el diseño modular de la Flor de Muerte, lograda a partir de formas esquemáticas de un revólver al que hizo girar hasta completar un círculo. Al centro colocó la inscripción “NO”. Trelles imprimió estos diseños en muros y aceras de barrios con historial de violencia.

Aunque Trelles ha incursionado esporádicamente en proyectos de impronta conceptual, En concreto es la maduración de una actitud reflexiva sobre el arte que ha alternado desventajosamente con su trabajo pictórico. En efecto, su producción se ha dirigido mayormente a una pintura de tono surrealista, caracterizada por su acabado pulcro. Pero fue esta inclinación hacia lo pulcro la que dio la clave para su nueva propuesta que, literalmente, consiste en limpiar.

Además de los aguafuertes, Trelles realiza una serie de dibujos sobre los muros, en los que utiliza clavos para quitar la mugre. Uno de estos dibujos provocó una anécdota de interés, por cuanto puso en evidencia la naturaleza indicativa de buena parte del llamado “arte público”.

Se trata del Cristo de las jeringuillas, la imagen de un rostro asediado por estos instrumentos que en el contexto puertorriqueño se asocian inmediatamente con el tema de la drogadicción, causa esencial de la violencia y descomposición social que se vive hoy. La reacción de los vagabundos o “tecatos” fue alterarlo, puesto que se sintieron aludidos y, por lo mismo, amenazados.

Fuera de la galería, En concreto tiene la potencialidad de convertirse en una práctica comunitaria por la sencillez del método de trabajo y las implicaciones sociales que alcanzan sus intervenciones. (Eventos como la Bienal de La Habana o São Paulo debieran considerar la participación de este artista en proyectos para sus villas miseria). Dentro de la galería pierde fuerza aunque sean proverbiales la belleza de las imágenes y el alcance poético de hacer arte mientras se limpia. Tal vez se deba a esa cualidad de la fotografía que Roland Barthes asociaba al certificado de defunción.

Los huelguistas no supieron de la exposición de Trelles en la galería de la Universidad del Sagrado Corazón, pero las fotografías tomadas por Johnny Betancourt nos devolvían al acontecer. En una de ellas, reproducida en la invitación y la portada del catálogo, se mostraban tapas de los contadores de agua en la acera. En el contexto de la protesta de los Acueductos funcionaba como una curiosa advertencia sobre la “deshidratación” de un trabajo nacido del agua, al alejarse de su fuente primaria, la ciudad y la calle. Pero también implicaba —¿por qué no?— la perennidad de un proyecto basado en la disfunción generalizada del mundo actual mediante la cual nuestra sociedad se convierte constantemente en suciedad.

ELVIS FUENTES

Rafael Trelles, por Elvis Fuentes | artnexus