Exposición Individualjun 2005 - ago 2005· Por Gladys Yunes

Pancho Quilici

Fundación Corp Group Centro Cultural

La obra de Pancho Quilici exhibida en la Fundación Corp Group Centro Cultural propone inéditas lecturas en torno a una temática que se hace densa y profunda en lo conceptual, y se torna cada vez más compleja y elaborada en lo compositivo. El artista logra nuevas y sugerentes asociaciones que trascienden lo visual y lo plástico, para dimensionarse en lo inabarcable del infinito. En esta ocasión, ha enriquecido su temática de armoniosas cosmogonías con las reelaboraciones de tres aspectos que son fundamentales en su lenguaje artístico, y que son explorados con propiedad en esta propuesta: La construcción de un espacio-forma, la ambivalencia entre lo real y lo virtual, el círculo como eje simbólico, conceptos que devienen en forma o formas que inducen a una honda reflexión y a una placentera contemplación.

 En primer lugar, mediante líneas y figuras repetitivas, Quilici crea un orden basándose en el entramado geométrico que se multiplica segmentando el plano, sugiriendo direcciones y superposiciones que se yuxtaponen en coordenadas aplicables sólo en el terreno de lo imaginario. El límite entre lo real y lo posible es potenciado gracias al recurso del dibujo digital que con destreza y aguda sensibilidad aplica a las composiciones bidimensionales, tridimensionales e instalaciones. Quilici —comenta María Elena Ramos en el catálogo de la muestra— “pone a convivir formas concéntricas e ilimitados horizontes; hace giros de órbitas como si fuesen velos transparentes que dieran continuidad a lo que vemos en el resto del cuadro, y a la vez, como si fuesen fragmentos planos de cristales cortados, discontinuos, cada uno con irradiación y reflexión particulares…”.

Exposición Individual: Pancho Quilici — imagen 1
Pancho Quilici. Dodeca, de la serie Trans-figurar, 2004. Impresión digital sobre tela y nylon. 1/5. 100 x 100 cm. (39 1/5 x 39 1/5 pulgadas). Foto: Charlie Riera.

Panoramas y territorios inmersos en arquitecturas siderales conforman una suerte de cartografías cósmicas que describen la existencia de latitudes y meridianos de ámbitos desconocidos. Un espacio que rescata —en el caso de los paisajes— el rigor de la perspectiva renacentista, para contrastarse con otra que pareciera existir en un mundo paralelo en el que el artista construye proyecciones laberínticas, puntos de fuga inusuales y curvaturas rotatorias que se diluyen en horizontes infinitos. Una dimensión que se expande, se contrae y se arroja en trayectorias y remolinos que crecen más allá del plano. Para Quilici no existe el vacío sino la plenitud de un universo que se estructura en la magnitud de un espacio-forma.

La ambivalencia entre lo real y lo virtual es planteada en distintas modalidades, pero la más notoria consiste en la impresión digital de figuras geométricas sobre tela y nylon, enmarcadas en cajas cuya iluminación devela imágenes de efectos volumétricos que parecen flotar en el espacio, creando así una ambivalencia entre la forma bidimensional, dibujada en el plano, y la visión tridimensional lograda por los efectos de luz, lo cual genera una sensación de irrealidad y desconcierto que se acentúa a medida que contemplamos las obras, como puede apreciarse en Dodeca, de la serie Trans-figurar, 2004.

El círculo como eje simbólico: la racional composición plantea, sin embargo, una paradoja, una dualidad insalvable que remite a dos tendencias opuestas en su significado. Por una parte, lo geométrico entendido como lo mesurable, calculable y preciso, una forma de representar el espacio y, por la otra, lo geométrico asociado a lo místico, lo espiritual y lo divino. Esta búsqueda es intrínseca al lenguaje de Quilici, pues el artista enriquece su discurso aplicando intersecciones entre círculos, cuadrados, triángulos, hexágonos y elipses que se articulan en complejas asociaciones. No obstante, la forma circular se hace reiterativa y reclama para sí el protagonismo en la obra, la invade, domina la composición, como en In Axis-Ex Mundi, Estas mismas tierras, Un lugar inipse o Un modelo abierto, todas de 2004. Líneas divergentes o concéntricas, esferas, semiesferas, cúpulas, bóvedas, espirales, cilindros y puntos derivan de la fuente matriz del círculo; hasta el horizonte que dibujan sus paisajes es un segmento de la gran esfera planetaria que lo contiene. El círculo es la forma en expansión del punto, y el punto es la forma primigenia, el contacto inicial, la génesis que da origen a la creación plástica.

Su obsesión por la redondez remite a significados universales que se relacionan con la idea de perfección, del tiempo, de los ciclos cósmicos y la rotación celeste. Otras connotaciones vinculan esta forma con la simbología del mándala, composición geométrica que representa una imagen del mundo. El mándala conduce a la elevación espiritual, a la iluminación, nos ayuda a trascender y superar los antagonismos impuestos entre lo exterior y lo interior, lo integrado y lo desintegrado, lo temporal y lo intemporal, entre otras polaridades. Para el artista el círculo representa el principio de la existencia, del cambio y la evolución constantes; de ahí la idea de continuidad y transformación que sugiere el término trans-cursos con el cual el artista ha titulado esta extraordinaria muestra.

GLADYS YUNES YUNES

Pancho Quilici, por Gladys Yunes | artnexus