Como cada año, la ciudad de Chicago celebra durante la primavera la edición de Art Chicago. Esta ocasión tuvo la particularidad de recibir una nueva feria, Chicago Contemporary & Classic. Con el discurso de crear una feria que cubriera las expectativas para el siglo XXI, CC&C trató de establecer un concepto que definiera su primera presentación como una feria que incluiría un amplio rango de manifestaciones y épocas.

Hay que destacar la presencia de algunos proyectos y espacios que otorgaron interés a la feria, algunos de ellos por su carácter experimental que aportaba frescura a la concepción y presentación de muchas galerías. Unos de los más interesantes fueron las instalaciones de Salvador Díaz y Tracey Snelling en Brown Bag Contemporary. Dos jóvenes creadores que continuamente estuvieron reforzando su instalación en la feria y con los cuales el público podía interactuar. Tracey recreaba la ciudad, con un proyecto de edificios realizados en pequeña escala, de cuyos apartamentos se podían escuchar voces, música y luces, capturando en su obra el espíritu de la urbe. Hacia el otro extremo Salvador Díaz diseñó su espacio como la vidriera de un establecimiento cerrado, cubierto con periódicos de diferentes sitios. Salvador Díaz intervino los periódicos utilizando textos y figuras como parte de su comentario y destacando aquellas noticias que para muchos se hacen comunes, debido a la globalización de la información.

Propuestas también interesantes se podían encontrar en la sección dedicada a Currents. Kunsthaus Santa Fe, de México, trajo esculturas de Ana Quiroz y fotografías de Tania Candían y Daniela Edburg. Las piezas de esta última correspondían a su tesis de grado de la academia de San Carlos, un significativo grupo de obras donde la artista coloca mujeres “muertas” en escenarios tales como cocinas, duchas o jardines. Tal vez una de las más atrayentes es Muerte por shampoo, que se acerca compositivamente a la famosa obra de David, Muerte de Marat. Edburg crea escenas realmente conmovedoras que evocan metafóricamente los diferentes tipos de “muertes” a los que socialmente se enfrenta la mujer, determinada en muchos casos por estereotipos sociales.
También abordando un tema y escenario contestatario, ligado a crímenes y accidentes, se presentó, por Carol Jazzar (Miami), la obra de Brad Kuhl y Monique Leyton. El trabajo de ambos artistas fue realizado en cintas adhesivas sobre lienzo, con altos contrastes de color. La fuerza del color, unido a la violencia de algunas de las escenas, hacía que estas obras llamaran poderosamente la atención del público. Otra galería participante en Currents fue Solar Latin American Art & Design (Nueva York), quien hizo una interesante aparición con obras que variaban en estilos y técnicas. Entre ellas pueden destacar las obras de María Schon, Lucia Pizzani y José Pacheco.

La presencia de las galerías latinoamericanas fue significativa, teniendo en cuenta la calidad de las propuestas. Diana Lowenstein (Miami) se presentó con un amplio grupo de los artistas que representa; entre ellos vale la pena destacar la obra de Laura Kina, Cold War Love Story (the true amazing story of Hitomi Soga and Charles Jenkins). Un cartel a la manera de las presentaciones de cine recrea la historia de la japonesa Hitomi Soga, secuestrada por agentes norcoreanos en 1978, que 24 años después pudo regresar a su país, casada con Charles Jenkins, un ex sargento norteamericano acusado de deserción. La historia real está llena de matices; actualmente se debate la situación de esta familia como un caso humanitario y como una de las situaciones propiciadas por la guerra fría. Es interesante el tratamiento que le da la artista a la historia cubierta por los principales noticiarios y periódicos de todo el mundo, representándola a la manera hollywoodense.
De Venezuela, asistieron las galerías Juan Ruiz Galería y Galería de Arte Ascaso. La primera trajo un excelente grupo de obras de Kcho, entre ellas, esculturas pequeñas, representativas de la figuración del artista, lienzos y papel, exponentes de la amplia gama de materiales y técnicas que domina el artista cubano. Ascaso se presentó con varios de sus reconocidos artistas, como Alirio Palacios, Carmelo Niño, y las atrayentes esculturas de Cornelis Zitman.

Durban Segnini (Miami) presentó un sólido grupo de trabajos de los artistas Fernando de Szyszlo y Antonio Seguí. También de Miami la galería Adamar Fine Art presentó un amplio inventario de sus artistas. De México, la Galería Praxis concurrió con Bruno Widmann, Ofill Echevarría y Claudio Gallina.
La Galería Aldo Castillo de Chicago, mostró en su espacio importantes piezas de Lam, Matta y Salvador Dalí, junto a creadores contemporáneos como Eladio González, Luis Fernado Uribe y Lorna Marsh. Castillo expuso también un grupo de trabajos del artista ecuatoriano Estuardo Maldonado.

Pocas galerías no latinoamericanas mostraron obras de América Latina, ni siquiera aquellos que nunca faltan en las ferias, como Botero, Matta, Lam o Fontana. Una de las pocas que lo hizo fue Galerie Yoramgil (California), que exhibió un amplio grupo de obras del artista argentino Gustavo López Armentía. Las piezas incursionaban en las distintas técnicas y manifestaciones que maneja el artista, desde sus reconocidos lienzos con su particular discurso sobre mapas, travesías y urbes, hasta las esculturas.
Es necesario destacar algunas galerías como Marion Meyer, Mark Hachen y Lelia Mordoch, de París, cuya presencia siempre eleva la calidad de una feria por la presentación de destacadas obras del escenario moderno y contemporáneo.
Galerías como Praxis New York-Miami, Pan American Gallery, Walter Fine Art, Jerald Melberg, tuvieron presencia en las dos ferias, mostrando la obra de latinoamericanos en CC&C y Art Chicago.

Por su parte, la tradicional feria de Chicago, Art Chicago, se movió a una carpa situada en el Butler Field. A pesar de los problemas logísticos que tuvieron que enfrentar participantes y público, la feria contó con un amplio grupo de galerías. De las latinoamericanas, Pan American dio prioridad a los artistas latinos, a diferencia de su presentación en CC&C, donde no mostró ninguno. Trajo una amplia representación de obras de artistas cubanos como Kcho, Roberto Diago y, tal vez por primera vez en una feria, obras de Raúl Martínez, integrante del Grupo los Once, y quien se convirtió en uno de los pilares de la pintura cubana de los años 1960 y 1970.

Las galerías españolas repitieron con una amplia presencia durante esta edición, y se sumaron otras como la Galería Luis de Burgos Arte del siglo XX y La Rivera Galería de Arte. Habría que mencionar el stand de la Galería Forum (Nueva York) con la obra de Charles Matton, Steven Assael y las pinturas de uno de los maestros de la pintura social realista, Raphael Soyer. Cabe destacar la presencia de importantes obras del arte contemporáneo, como las piezas de Jeff Koons (John Szoke Editions); las bellísimas ediciones en metal de obras blanco y negro de Richard Serra (Gemini GEL); la escultura de Tony Oursler (Marion Meyer), piezas todas que aportan interés a la feria.
Stray Show e International Invitational tuvieron pequeños espacios dentro de la feria, como secciones. Dentro de ellas estuvo la galería de Miami Liquid Blue Gallery, un proyecto reciente de dos jóvenes galeristas, que incluyeron en su participación a los artistas cubanos Guerra de la Paz.
Tanto para CC&C como para Art Chicago, fue muy pobre el entusiasmo que mostró el público de Chicago, muy por el contrario de años anteriores.
MARISOL MARTELL
Historiadora y crítica de arte. Asistente de Dirección de ArtNexus.

