Merryl Lynch Arteaméricas comenzó mucho antes de su inauguración en el Centro de Convenciones de Coconut Grove. Los ejecutivos de la feria, junto a su patrocinador Merryl Lynch, decidieron realizar un grupo de eventos en algunas de las galerías participantes radicadas en Miami. La iniciativa promovía más que todo cenas para coleccionistas, artistas, galeristas, críticos y periodistas que además de sociabilizar, comenzaban a integrarse en un ambiente que terminaría con la festividad de la feria.

Contrario a muchos pronósticos, Arteaméricas se ha consolidado como un espacio exclusivo para el arte latinoamericano. Aunque la idea parecía condenada al fracaso en un momento en el que Latinoamérica se integra más al ámbito artístico internacional, para los galeristas y dealers es funcional y provechoso que Miami le brinde un espacio al arte latinoamericano. Sin las pretensiones y el enjambre que acompañan a otras ferias, Arteaméricas ha creado un espacio “cómodo” para la interacción entre galeristas y coleccionistas.
Este año asistieron 50 galerías, y hay que darle la bienvenida a espacios como Klaus Steinmetz/Costa Rica, que regresó a Miami con la obra de Ronald Morán, cuya nueva instalación volvió a llamar la atención del público; Lucía de la Puente (Perú), con la obra de Muss Hernández, donde la tradición manual se une a la intención de contemporizar la obra de arte; Acquavella (Venezuela); Walter Otero, Galería Botello y Viota de Puerto Rico.

No podría dejar de mencionar a León Tovar de Nueva York y Sicardi Gallery de Houston, dos espacios que se distinguieron por la presentación de importantes obras del arte latinoamericano. León Tovar trajo un excelente conjunto de clásicos como Matta, Lam, Tamayo, Orozco y Rivera, entre cuyas piezas sobresalía un hermoso pastel trabajado en azul con la figura de un niño, de la década de 1930. Sicardi Gallery mostraba una impecable selección de obras de Carlos Cruz, Jesús Soto, Óscar Muñoz y Liliana Porter, a cuya apreciación ayudaba el montaje del stand.

Acertada representación fue la de la galería mexicana de Nina Menocal, que en celebración de sus 15 años reunió, en una curaduría de Juan Luis Morales, obras y artistas que trabajaron con ella desde entonces. Fue una excelente idea congregar piezas de aquella generación de cubanos de 1980, como José Bedia, Arturo Cuenca, Gustavo Acosta, Carlos García, Pedro Vizcaíno, entre otros, en un espacio donde también se podía encontrar a los creadores.
Otra bienvenida habría que dar a galerías que no son propiamente latinoamericanas, pero que durante años se han interesado por la obra de estos artistas, como el joven galerista George Billis (Nueva York); Mackey Gallery (Houston); Joan Guaita Art (Palma de Mallorca); Jerald Melberg Gallery (Charlotte); Walter Fine Art (San Diego); Arden Gallery (Boston) y Galerie Intermporel (París).

Cabe mencionar que un importante grupo de las galerías que participaron en la feria presentó obras abstractas de la mejor producción. Eugenio Espinoza contó con una amplia presentación de sus obras en Alejandra Von Hartz Fine Arts (Miami), compartiendo espacio con excelentes piezas de Ennio Iommi, Eduardo Costa y Susana Lezcano, entre otros. Espinoza un importante artista inscrito en la tradición de la abstracción venezolana, radicado desde hace un tiempo en Miami, mostró un conjunto de piezas trabajadas en lienzo crudo, usando el cuadrado como elemento geométrico y trabajando el negro o el blanco sobre el color del lienzo. Una pieza como Sombra blanca, 2004, es exponente de un inexorable sentido de la pintura y su concepción más pura. Esta misma rigurosidad compartían las piezas creadas por Magdalena Fernández en su serie Dibujos móviles, que se pudo ver en Durban Segnini Gallery (Miami), o las de César Paternosto, en Cecilia de Torres (Nueva York).

Otra característica que facilitó el disfrute de las obras fue la preferencia de las galerías por mostrar pocos artistas, lo que permitió una clara apreciación de las obras y le dio más posibilidades al trabajo del artista. Tal es el caso de ArtSpace/Virginia Miller Galleries (Miami) que apostó por la obra de Hugo Crosthwaite, un excelente dibujante que maneja a la perfección los contrastes del claroscuro. Praxis Arte Internacional (Miami) presentó a Iturria, Molina y Torres Llorca, este último con un conjunto de piezas en técnica mixta que recurrían a una suspicaz ironía para comentar las preocupaciones del hombre y artista contemporáneo, como en American Kamikaze, donde la figura del piloto una vez más asume una actitud suicida ante la amenaza de las palabras mortgage, taxes, insurance (hipoteca impuestos, seguro).
Juan Ruiz (Venezuela) trajo un grupo de interesantes fotografías de Patricio Reig, con alusión a la memoria, documentadas a través de objetos personales como fotos y cartas. Una obra de impecable factura con características altamente poéticas. Aludiendo también a la memoria se presentó el Colectivo de arte en Memoria en la Galería Isabel Aninat de Chile, con fotografías del proceso en el que se levantaba y destruía un muro ante las figuras arrodilladas de dos mujeres jóvenes. Teresa Aninat y Catalina Swinburn buscaron intervenir un espacio, donde además de la presencia física se dejará lugar a la huella y a la memoria. La obra de Carlos Betancourt, tanto en Diana Lowenstein (Miami) como en Walter Otero (Puerto Rico) impactó por la fuerza de sus fotografías, y en ambos casos se reconocían por su trabajo del cuerpo y la naturaleza. En esta última galería hay que destacar la presencia de la obra de Arnaldo Roche Rabell, quien además estuvo visitando la feria.

Una de las propuestas más sólidas conceptualmente fue la de In Dubia Ttempora, presentada por Karpio Facchini Gallery de Miami. El proyecto comenzó cuando la reportera María Montero visitó la cárcel por una asignación y conoció a Jhafis Quintero, quien era uno de los convictos y había comenzado su rehabilitación a través del arte. Jhafis realizó objetos de manera clandestina, los que María comenzó a recontextualizar, uniendo al grupo al fotógrafo José Díaz, quien documenta toda la obra. Los títulos en latín y la descripción, añaden otro sentido a los objetos creados en las cárceles como armas de defensa.
El alto nivel artístico se podía constatar por toda la feria a través de las obras de artistas como Rochelle Costi/Brito Cimino, Santiago Rodríguez Olazábal/Bourbon Lally, Juan Rainieri/Aldo de Souza, Paul Jáuregui/Luis Pérez, Fernando Toledo/ArteConsult o Rodrigo Cunha/Thomas Cohn, entre muchos otros.
Puede afirmarse que Arteaméricas ha establecido su perfil como feria, con una propuesta mesurada, donde indudablemente se pueden encontrar excelentes artistas y galerías que complementan la calidad de la muestra con su presencia como Lyle O. Reitzel (Santo Domingo), The Americas Collection (Miami), Pan American Art Gallery (Dallas) y Kunsthaus Santa Fe (México).
MARISOL MARTELL
Historiadora y crítica de arte. Asistente de Dirección de ArtNexus.

