Exposición Individualjun 2005 - ago 2005· Por Mercedes Casanegra

Ana Tiscornia

Centro Cultural Recoleta

La arquitectura conventual, varias celdas angostas unidas entre sí, correspondientes a la actual Sala 12 del Centro Cultural Recoleta, marcan el recorrido alargado y prolongado de la muestra de Ana Tiscornia para la cual parece haber sido elegida ex profeso. Al ingresar en el recinto algo indicaría al espectador que hay en el título Noticias breves algo de paradójico. Puede, tal vez, que las noticias sean breves pero la disposición de los baldes rebosantes de bolas de papel de diario arrugado —continentes de larga información— es abundante, y constituyen los elementos que en primer término atrapan la mirada. En esa proliferación de cubos y en su contenido se podría advertir la ponderación del mundo de la información y también su exceso. Ese universo de la comunicación generalizada contiene acontecer, guerras, violencia, marginalidad, pobreza, mucho más del que es posible procesar. Su carácter excesivo y su sin sentido se pueden tirar por tierra, pero no se eluden.

Exposición Individual: Ana Tiscornia — imagen 1
Ana Tiscornia. Otro sitio, 2002. Impresión digital. 35,5 x 27,9 cm. (14 x 11 pulgadas).

Más arriba, en otro nivel de mirada hay trozos de ramas, el fragmento de una casita, elementos que aproximan a un mundo real y natural, y sin embargo, truncados. Hasta aquí el transeúnte-espectador es pasible de sentir un tipo de desestabilización, una pérdida de pie. Desolación e incertidumbre parecen ser el signo de gran parte del recorrido. Hasta aquí, lo que Tiscornia parecería plantear lo expresa Gianni Vattimo: “Pensar el ser como evento, como el configurarse de la realidad particularmente ligado a la situación de época” (Introducción de La sociedad transparente), es decir, allí, en las encrucijadas de nuestro tiempo. Un hálito de catástrofe sobrevuela la instalación, pero con la misma sordina con la que nos habituamos a convivir con ella en el mundo contemporáneo.

Y, finalmente, el recorrido conduce a los pequeños planos arquitectónicos que cuelgan como cuadros de la pared. Subrayamos el brusco cambio de escala. Es allí, en esos pequeños espacios virtuales, donde parece virar el signo de la muestra. Hay en ellos un hermetismo y no queremos escapar del método de la autora y su relato. “... el absurdo gráfico de un dibujo arquitectónico que remite al espacio no-construido que habita el que no tiene casa, o al espacio destruido en que vive el que la perdió...”. A estos pequeños planos surgidos de la recuperación de la memoria de la artista del espacio habitable de un homeless en su ciudad o la construcción imaginaria de la casa de quien acabó de perder la real y propia en la guerra Estados Unidos-Irak, los interpretamos como el “lugar” de una sublimación positiva. Remiten a lugares tan imaginarios como reales, a los espacios de la intimidad interior de ese ser humano que vive en la calle o del que perdió su casa en la contienda. Si bien la gráfica, la tecnología o la publicidad pueden tender sus ardides uniformadores, aquí en estos planos de no-lugares geográficos, podemos interpretar la estatización íntima y privada de un sitio propio infranqueable y poético, de quienes han sido arrasados por la violencia o marginalidad urdida por otros, los que detentan poder y riqueza.

MERCEDES CASANEGRA

Ana Tiscornia, por Mercedes Casanegra | artnexus