Durante los pasados meses de noviembre a marzo, se presentó en el Museo de Arte Moderno de la ciudad de México la exposición retrospectiva itinerante de la pintora colombiana Ana Mercedes Hoyos, la cual actualmente se exhibe en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, en julio próximo viajará al Museo de Arte Moderno de Bogotá. La muestra presentó una selección de la producción pictórica de los últimos 36 años de esta artista, comenzando por algunos ejemplos de sus primeras series de Ventanas y Atmósferas, pasando por las investigaciones de naturalezas muertas en la historia de la pintura, como su homenaje a Van Gogh en Girasoles (1984), a Caravaggio o a Lichtenstein, y culminando con su canto a la negritud colombiana.
En esta muestra se revela claramente la manera en que Hoyos ha transitado a lo largo de su carrera por distintas vertientes que van desde el pop hasta el abstraccionismo, desencadenando una pintura que se aleja completamente de cualquier escuela, para desarrollar un lenguaje eminentemente personal. Así, la exposición va llevando al espectador por un recorrido cronológico de la obra de Hoyos, en el que camina de la figuración a la abstracción purista y de la abstracción purista a un proceso que sorprendentemente avanza cuadro a cuadro para llevar a la pintura a una explosión de color y música, en la que la mirada se va acercando cada vez más a la vida.

La obra de Hoyos es, a partir de la década de los noventa, una reflexión acerca de la influencia del ojo fotográfico en la pintura contemporánea, pero desde una estética más cercana al pop de David Hockney que a investigaciones fotorrealistas o hiperrealistas. En la obra de la colombiana convive el conocimiento del dibujo realista con una discreta geometrización de las formas y un aplanamiento general del paisaje mediante planos de color recortados a la manera de los collages de Matisse, como en el retrato Julia (1995), en el que logra una imagen que transita entre el diseño gráfico, la pintura y la fotografía.
En su último período, Hoyos ha descubierto no sólo una nueva manera de abordar los problemas pictóricos que le interesan, sino que ha encontrado en el tema del multiculturalismo colombiano, una vinculación directa con la historia de una Latinoamérica que permanentemente ha negado su influencia africana, pero que en el contexto de la era global comienza a autoasimilarse como un mosaico racial lleno de posibilidades culturales. La artista se ha enfocado en retratar la vida del palenque de San Basilio, Fiesta de San Basilio I (1994), población afromestiza cercana a la ciudad de Cartagena que fue fundada por esclavos furtivos y que se considera como uno de los primeros pueblos libres de América, el cual se mantuvo durante mucho tiempo en resistencia civil con las guerrillas cimarronas, que a lo largo de la historia se convirtieron en leyenda y motivo de orgullo para los colombianos de ascendencia africana, tal como aún hoy se refleja en la mirada altiva, tranquila y segura de sus habitantes, como en Zenaida marina (1995). De esta forma, Hoyos se concibe como una artista interesada en la realidad social de su localidad, y la especificidad de su problemática en el contexto globalizante de la era actual. Sin embargo, su mirada se mantiene dentro de ciertos límites, que quizá sean antropológicos, pero dentro de los cuales deja fuera cualquier gesto panfletario o dogmatizante.
LARISA ESCOBEDO
