Solo los personajes cambian

Francis Alÿs. El último payaso, 1999-2000. Detalle. Animación en 35 mm. Dibujos, fotografías, óleos y encáustica sobre tela.

Colectivaene 2005 - mar 2005· Por Luz María Sepúlveda

Solo los personajes cambian

Museo de Arte Contemporáneo (Marco)

En el Museo de Arte Contemporáneo (Marco) de Monterrey se presenta la exposición Sólo los personajes cambian, curada por Magalí Arriola, Patrick Charpenel y Ana Elena Mallet, en la que se incluyen piezas de distintas disciplinas de un grupo de artistas mexicanos. Resalta en una primera aproximación lo que ha venido siendo una constante en las artes visuales de los últimos 15 años: el tratamiento plural de una realidad cotidiana ecléctica en la que la descontextualización, la fragmentación y la representación deben ser cooptadas y redefinidas en un trabajo discursivo desde los mismos trabajos artísticos.

La exposición en conjunto logra una coherente ilación conceptual tanto de los curadores, quienes formulan una propuesta muy interesante en cuanto a la narrativa, y los artistas, quienes presentan una contundencia en sus resultados. La apropiación de elementos de la cotidianidad, así como la deconstrucción de relatos previamente fabricados y la simulación de acciones son la constante de la muestra. El mismo título es retomado del video que presenta Jorge Méndez-Blake, quien hace un divertido enlistado de una escenografía de Romeo y Julieta que el espectador no llega a ver en funcionamiento real, sino solamente en alusiones interpretativas e imaginativas tanto de los personajes como de las situaciones y circunstancias a las que se verían arrojados los integrantes del repertorio envueltos en un fondo de música cortesana. Del mismo artista jalisciense se presenta una obra en audio dentro de un pasillo que toma sorpresivamente al espectador no solamente por el techo bajo que lo acecha repentinamente y la ausencia de cualquier otro motivo sobre los muros, sino por el contenido del eco en el que se pronuncia repetidamente la frase “Diles que no me maten... por caridad...”. Esta pieza contrasta con la pintura mural (unas pocas salas más adelante) en la que dos personajes se debaten en la canasta de un globo aerostático vacilante en su rumbo y apariencia.

Otro joven artista, también de Guadalajara, es Emanuel Tovar quien esculpe en plastilina epóxica la representación de tres seres que hacen alusión a uno de los núcleos más devaluados en la vida contemporánea: la familia tradicional en la que dos personas de diferente sexo viven bajo el mismo techo con sus hijos. Tovar hace una parodia de la familia como base de la sociedad al presentar a los progenitores de apariencia vagabunda —dark, como lo indica el título—, quienes toman de la mano, distraídamente, a su retoño. Así mismo, presenta fotografías en las que discute acerca de la misma técnica. En una pieza, un paisaje con dos árboles, uno frondoso y otro sin hojas, al que se le sobrepone la leyenda “Elvia, feliz año nuevo te desea Ramón”, es una parodia de aquellas greeting cards que desde hace 50 años pusieron en funcionamiento las más melosas relaciones a distancia. En otro ejemplo, dos ampliaciones de fotografías tomadas hace algunas décadas en los jardines de Versalles muestran a un turista que posa con una cámara fotográfica colgada del cuello, lo que obliga al espectador a cuestionarse acerca de la apropiación de la apropiación.

Colectiva: Solo los personajes cambian — imagen 1
Jorge Méndez-Blake. Sin título, 2003. (5 semanas en globo). Pintura vinílica sobre pared. Cortesía: OMR.

Artemio trabaja con Raúl Luna una sutil deconstrucción en video de un fragmento de la película Gladiator. Russell Crowe se alista para salir al combate en contra de un enemigo invisible y retando a las gradas vacías de personas. En The Crying Game Artemio utiliza diferentes cortes de películas en las que los actores de Hollywood muestran muecas de tristeza, resignación, decepción, llanto reprimido, y así, in crescendo hasta las escenas en las que las personalidades irrumpen en gritos, explotan en lágrimas e histeria.

El colectivo regiomontano Tercerunquinto, recientemente avecindado en el Distrito Federal, incluye fotos, dibujos y el vídeo del registro de un proyecto que los dueños de la pieza deben llevar a cabo en el sur de Francia, cuya tarea consiste en sembrar, abonar, cuidar y cosechar el cultivo de trigo durante las distintas estaciones del año. Igualmente interesante resulta una de las piezas que presenta Francis Alÿs, en la que se documenta con pintura, dibujos y bocetos, una filmación animada en loop de un hombre quien camina distraídamente y tropieza con la cola de un perro, se levanta y prosigue su andar cabizbajo, y en un momento voltea a ver al espectador con un gesto un tanto retador. Otra pieza de Alÿs es un pequeño tronco empotrado en el muro con una mano tallada cuyo dedo índice sella los labios cerrados en señal de un silencio obligado y abrupto.

Eduardo Abaroa trabaja con plastilina epóxica personajes caricaturescos que retratan escenas irrisorias en las que seres humanos cargan en sus lomos a un elefante, un camello o un caballo de circo. También representa un irónico nacimiento en el que un burro bebé con el pene erecto es rodeado por una cerda con los pechos inflamados y otras figuras humanas. Un borrego viste de manera altanera como pastor, un asno da latigazos a una mujer en cuatro patas que carga una estaquita de paja en su espalda, y así, el carnaval de seres grotescos infunde simpatía a pesar de su deleznable presencia. En otra pieza del mismo autor, un esqueleto de tamaño natural es repleto, rodeado, atrapado y amenazado por figuras animales de plástico que, más que infundir temor por los seres orgánicos que poblarán nuestro extinto cuerpo, provocan una mirada lúdica en el desfile de la fauna. El juego infantil —“changuera”— desprovisto de su funcionalidad y colorido y rodeado por los remanentes de lo que fue un trabajo de desactivación del aparato es, en mi opinión, su pieza mejor lograda. En ella, recrea la antiacción de la fabricación de un juego de niños y lo presenta junto a las herramientas (batas, guantes, lentes, aguarrás y brocha) que le confirieron esta nueva naturaleza.

Colectiva: Solo los personajes cambian — imagen 2
Eduardo Abaroa. Impertinencia anatómica, 1999. Plastilina epóxica esmaltada.

Fernando Ortega presenta dos videos. En el primero, en una pantalla de 5 x 10 cm. empotrada en el muro retrata el lento acecho de una araña sobre una mosca y el momento en el que el arácnido atrapa y devora a su presa. En el otro, varios personajes se prestan a un casting en el que deben entonar una melodía en piano. Damián Ortega, por su cuenta, cambia las llantas de un vocho para después engrasarlas y atar con cuerdas y poleas al coche que resbala rítmicamente al intentar ser arrancado, todo ello en el ambiente de un estacionamiento y con la atmósfera cargada de un grupo de rock que sintoniza las notas más estridentes de la acción mostrada en el video filmado por Luis Felipe Ortega.

Pablo Vargas Lugo juega con el tiempo al presentar tres monitores de distinto tamaño formando una columna y en cuyas pantallas se visualiza el relativo paso de los segundos que transcurren aleatoriamente. En otros ejemplos, el artista hace una alusión “culto-pop” a la nave espacial Apolo I y su infructuoso viaje a la Luna, así como los collages de accidentes de avión que, a mi modo de ver, desencajan del resto de la exposición.

Verena Grimm presenta el tríptico en video en el que personas de la marina llevan a cabo distintas actividades en torno al edificio y el campo de entrenamiento y que está montado de una manera mucho más excelsa que como lo hizo en el pasado Salón Bancomer en el Museo de Arte Moderno de la ciudad de México. Melanie Smith presenta una serie de diapositivas en las que registra las escenas dentro y fuera del trabajo de diferentes actores, mientras que en la sala conjunta musicalizada, a un costado de un tablero de danza, se proyecta en un monitor sobre el suelo la filmación que se llevó a cabo durante la inauguración, en la que un maestro de danza intenta enseñarle los pasos a la artista.

Stefan Brüggemann sorprende nuevamente con sus letreros luminosos: en el primero enuncia: Why think, why not. En el que cierra la exposición se lee: Q. What´s the work about. A. About nothing may be. Something or just anything, or things.

La exposición Sólo los personajes cambian estará abierta al público hasta el próximo mes de febrero.

LUZ MARÍA SEPÚLVEDA 

Solo los personajes cambian, por Luz María Sepúlveda | artnexus