Rostrum Ricardo Armas 1972-2004 documenta fascinante e históricamente la memoria cultural venezolana a través de 98 retratos de notables personalidades de las más variadas disciplinas artísticas, que a lo largo de tres décadas han sido capturadas por el lente acucioso de Armas. Cada uno de los personajes es revelado y descubiertos —en blanco y negro— en esta muestra bajo la curaduría de John Lange, en la Sala Trasnocho Arte Contacto en Caracas.
Acreedor del Premio Nacional de Fotografía 1997, el venezolano Ricardo Armas se inicia en esta profesión de la mano de Sebastián Garrido y Luis Brito. Colecciones públicas y privadas, dentro y fuera de su país, atesoran sus fotografías, las cuales han sido publicadas en importantes diarios y revistas venezolanas.
Confiesa constantemente atravesar lo que considera una ínfima línea divisoria entre su fotografía profesional y personal y presenta Rostrum, un bestiario que reúne a los artífices del acontecer cultural venezolano desde 1972 hasta 2004, entre quienes se encuentran cineastas, artistas plásticos, promotores culturales, arquitectos, escultores, fotógrafos, bailarines, diseñadores, actores y poetas con los cuales ha establecido un doble vínculo, no sólo profesional sino afectivo.

Ricardo Armas consigue rozar la susceptibilidad de quienes retrata para entregarnos a estos personajes desde la fibra de su sensibilidad como artista y como fotógrafo. Es precisamente ésta la huella digital que imprime en cada uno de sus retratos a través de los cuales podemos casi traspasar el papel que redimensiona la ilusión de los protagonistas de sus fotografías, para descubrir lo que hay tras la mirada fija y ambivalentemente distraída de cada uno de ellos.
Rostrum reúne a los escritores Fernando Paz Castillo, Efraín Hurtado, Miguel Otero Silva y Salvador Garmendia; a los dramaturgos José Ignacio Cabrujas, Edilio Peña e Isaac Chocrón; a un nutrido grupo de artistas plásticos en las diferentes disciplinas, como Héctor Poleo, Jesús Soto, Alejandro Otero, Francisco Narváez, Régulo Pérez, Oswaldo Vigas, Pedro Terán, María Eugenia Bigott, Oscar Machado, Rolando Peña, Cornelis Zitman, María Luisa Tovar, Víctor Valera, Lamis Feldman, Ángel Hurtado, Gego; promotores culturales como Sofía Ímber, Elías Pérez Borjas, María Cristina Anzola y Lya Bermúdez; a los diseñadores gráficos John Lange, Álvaro Sotillo, Annella Armas, Gerd Leufert, y los arquitectos Fruto Vivas, Gorka Dorronsoro y Tomás Sanabria, entre muchos otros.
Cada uno de ellos, capturado premeditada y prolijamente por Armas, llega a nosotros dibujado con luz, como figuras alegóricas que rodeadas de atributos desnudan toda su esencia ante los ojos curiosos de quienes podemos descubrirlos en este importante compendio fotográfico. Más que retratos, 98 historias detrás de estos personajes que han hilvanado cada una de sus realidades para construir orgánicamente, la inmensa urdimbre de todas las referencias que dan soporte al pensamiento y la expresión de la sensibilidad del venezolano en las últimas tres décadas.
Como en un doble juego, Ricardo Armas nos permite mirar la transparencia de las pupilas de quienes son observados una y otra vez, para acercarnos a ellos como nuevos personajes, con nuevos significados, y es que este artista no ha querido hacer otra cosa más que perpetuarlos en el tiempo y mostrárnoslos como artífices de una identidad compartida.
ELISA RODRÍGUEZ CAMPO
