Exposición Individualene 2005 - mar 2005· Por Ivonne Pini

María Elvira Escallón

Alcuadrado / Arte Actual

La memoria es un tema de indagación frecuente en el arte contemporáneo. Puede jugar a ser fantasía pura o intentar mostrar fragmentos de realidad que se filtran a través de imágenes desconocidas u olvidadas.

María Elvira Escallón plantea en Desde adentro un emocionado encuentro con el espacio en el que laboraba hasta que éste sufrió una parcial destrucción, resultado del atentado con una bomba de alto poder. Pese al despliegue periodístico que el hecho tuvo en Bogotá, a la multiplicidad de registros realizados, Escallón nos descubre un mundo de imágenes no mostradas por la prensa y que dan dramática cuenta del horror vivido. No hay personajes, están sólo sus huellas mostradas a través de once fotografías ampliadas a escala real. Esa escala hace que el espectador se involucre directamente con la obra, la que actúa como un registro mudo de un espacio en el que finalmente quedan solamente las huellas de quienes lo habitaban en el momento del atentado, huellas dejadas sobre la pátina de hollín creada por el incendio. Las fotografías evidencian los movimientos, los gestos de desesperación de quienes querían escapar del incendio, y también dan cuenta de los objetos faltantes, ya que su impronta quedó plasmada en las paredes.

Exposición Individual: María Elvira Escallón — imagen 1
María Elvira Escallón. De la serie Desde adentro, 1993. Fotografía a color sobre papel. 100 x 70 cm. (39 1/4 x 27 1/2 pulgadas).

Esta presencia de la ausencia de personas y objetos que poblaban el lugar, se convierte en mudo testimonio de lo que allí sucedió. Son un documento, conservan la memoria construyéndola, no como un simple referente recordatorio de un hecho pasado, sino buscando sensibilizar al espectador con lo ocurrido, testimoniando y trayéndolo al presente. Van más allá del inmediatismo y se vuelven imágenes que perduran en quienes las observan. Son, además, el resultado de la experiencia de la artista al tomar contacto con la destrucción, y reconocer en ella las señales que encontraba en superficies cotidianas, como puertas, escaleras y paredes. Identificar esos lugares, registrar esas huellas es dar cuenta del miedo y la impotencia de quienes allí estaban, es ir más allá de la destrucción material.

Las fotografías están acompañadas de un video en tiempo real, que tiene 12 horas de duración: empieza a las 5:40 a.m. en la oscuridad y termina a las 6:40 p.m en la misma situación de oscuridad total en que comenzó. El registro no ha sido editado y está proyectado en escala 1 = 1. Es una toma única del muro del comedor principal, donde aparece delineada la silueta de los objetos ausentes. La luz lentamente va iluminando el lugar y el sonido incesante pauta el movimiento de la calle, poblada de los ruidos habituales de la ciudad. Tiempo quieto, inmutable, sólo variable por la luz, el de adentro; tiempo agitado, que transcurre, el de afuera.

Mención aparte merece el espacio escogido para la muestra. Se trata del edificio de un antiguo teatro, el Olympia, hoy desocupado y a punto de ser demolido para convertirse en un edificio de oficinas, La exposición es el último acto que se realizará en el teatro que muestra una estructura imponente pero despojada de su función. Ambiente blanco, fantasmal contenedor preciso para el mundo de destrucción que muestran fotografías y video.

La Galería Alcuadrado, con esta nueva exposición, sigue fiel a su intención de reelaborar espacios. Cualquier lugar de la ciudad puede ser descubierto, valorando toda la heterogeneidad que ésta ofrece. El espacio para el arte no es estático, puede ser mutante, flexible, y Alcuadrado, en este montaje, pone nuevamente de manifiesto su capacidad de reinventar los espacios para el arte.

IVONNE PINI

María Elvira Escallón, por Ivonne Pini | artnexus