Exposición Individualene 2005 - mar 2005· Por John Ewing

Iran do Espirito Santo

Sean Kelly Gallery

Una caja, una lata, ladrillos, bombillas: no hay nada extraordinario en las fuentes para las obras escultóricas de Iran do Espirito Santo. En realidad, lo que las une es su referencia a una realidad común, cotidiana, que a menudo ignoramos. El artista brasileño aprovecha esta indiferencia como una oportunidad para volver a despertar la percepción. Sus obras están tan perfectamente concebidas que cambian lo común, sacándolo de contexto, y trastocan el velo de la familiaridad. El resultado es que estas obras líricas existen entonces como objetos y como ideas.

Debris, una serie de esculturas exhibidas a lo largo de una plataforma baja, es el mejor ejemplo de esta estrategia. Semejando grupos de ladrillos, estos pasajes arquitectónicos encarnan la dualidad de idea y objeto. Podemos considerar estas obras como totalmente contenidas en sí mismas o como fragmentos excéntricos sacados de una realidad implícita más grande que, sin embargo, para la mente, sigue revoloteando a su alrededor.

Su construcción también evoca esta dualidad, labradas como fueron, de bloques individuales de Pietra di Tuoro (arenisca gris) para representar aglomeraciones de ladrillo mortereado. Aquí, el hábil truco conceptual radica en que los objetos se rehúsan a ser lo que parecen. En la galería principal, la idea de un sólido pasaje arquitectónico se invierte con Evasión. La escultura es un espacio vacío del tamaño de una puerta que empuja una cavidad poco profunda entre la placa de yeso circundante. Esta ingeniosa instalación redefine el contexto arquitectónico adyacente al existir, en esencia, como un vacío.

Exposición Individual: Iran do Espirito Santo — imagen 1
Iran do Espirito Santo. Escombro No.16, 2004. Piedra caliza. 39 x 41 x 55 cm. (15 1/2 x 16 x 21 3/4 pulgadas).

Las dualidades opuestas de sólido/vacío, presencia/ausencia, también funcionan resueltamente en varios objetos de acero inoxidable. Can G, perteneciente a la serie de formas de latas distorsionadas elaboradas por el artista, es más ancha y dos veces más alta que un recipiente normal de comida enlatada. Y, más importante, lo que uno espera que sea aluminio liviano es en realidad hierro macizo terriblemente pesado, un peligroso candidato para un juego de “patear la lata”. Infortunadamente, los visitantes de la galería no tienen la oportunidad de manipular la pieza para experimentar todas las cualidades que hacen de ella una contradicción tan sorprendente.

En otra sala, seis bombillas de acero inoxidable están expuestas en portabombillas de teflón montadas sobre pedestales, reflejando los artefactos reales que están en el cielo raso. De nuevo, está en juego una maliciosa amenaza, considerando la espantosa consecuencia de atornillar uno de estos objetos en un portabombillas encendido. Más pertinentes, quizás, son los conceptos de refrenamiento e iluminación subvertidos por estos antiobjetos macizos que desafían su naturaleza implícita, rehusándose de nuevo a recibir o perpetuar proyecciones de lo conocido.

Con Sin título (Desdoblado), esta dinámica se invierte. Aquí, el objeto familiar —una caja— empieza como una abstracción descomunal. Construida de brillantes paneles individuales de aluminio blanco, la sugerencia de una caja desdoblada cuaja sólo cuando los paneles se arreglan en determinadas configuraciones. La tarea del espectador es extraer la obra a través de una transformación mental, percibir los materiales como una gestalt más que como paneles separados. La galería ayuda reorganizando los paneles periódicamente, de tal forma que se acentúa la ilusión de los pliegues de la caja mientras se multiplica el potencial de abstracción de la obra.

Estas diversas obras que hacen retruécanos tienen éxito debido a que Do Espirito Santo le apuesta todo a una sola advertencia: ver no es creer. Cuando se presentan contradicciones, la mente siempre escoge extenderse en lo que ve el ojo, a veces de manera poética. En el caso de las esculturas de ojos de cerradura del mismo artista, expuestas antes en la galería, este impulso genera una paradoja: un hueco, estrictamente hablando, no puede ser un objeto. Deshaciendo un hecho que salta a la vista, el artista le da forma al espacio vacío, desafiando los límites metafóricos y reales de los dos. Esta tensión entre las esferas materiales y perceptivas es fuerte y, todavía más, admirable, dada la disciplinada economía del artista. Da la sensación de dos mundos que colisionan tranquilamente.

JOHN EWING

Iran do Espirito Santo, por John Ewing | artnexus