Exposición Individualene 2005 - mar 2005· Por Victoria Verlichak

Fabio Kacero

Galería Ruth Benzacar

La reciente producción de Fabio Kacero (Buenos Aires, 1961) se vincula con las palabras tanto como con la inexistencia de éstas. En su disparidad de medios y técnicas, la muestra presentada en la Galería Ruth Benzacar concilia objetos que se “quedan en el umbral de la palabra"1, un libro con un “quimérico inventario de las cosas que no han llegado a ser, que no llegarán a ser"2, y una película muda en donde el artista aparenta ser el protagonista excluyente. Los objetos, mayormente, no tienen título; el libro se llama nemebiax y el film se titula Moodloop.

Los objetos aparecen como una derivación de algunas de sus obras anteriores. De apariencia minimalista, pero de trabajosa ejecución, las distintas estructuras son acolchados multicolores de goma espuma —forrados con tela vinílica con y sin capitoné— que se presentan de manera opaca o brillante, según hayan sido selladas o no con un plástico lustroso y transparente. Esta vez, el artista trabajó con dimensiones más pequeñas (alrededor de menos de 50 cm, cada una) en estas figuras que parten de ciertas geometrías y que se muestran agrupadas en estantes.

Sigilosas y seductoras, las obras ofrecen un armónico equilibrio y se adueñan de la luz que las circunda. Impecables, dan ganas de tocarlas. Pero hay algo en esas composiciones que las torna inalcanzables. “Mis obras no tienen relato, al menos no son obvias en ese sentido. Resisten, un poco, esa indiscreción del discurso. ¿Qué muestran? Quizás, a alguien que no quiere hablar. Es una obra que se queda en el umbral de la palabra”, advierte el artista3.

Exposición Individual: Fabio Kacero — imagen 1
Fabio Kacero. O.S Sturla, 2004. Técnica mixta. 64 x 82 x 20 cm. (25 x 32 1/5 x 7 3/4 pulgadas).

Ya que “no quiere hablar” a través de su obra visual, Kacero se dedica también a la escritura. Hace rato que Kacero juega y crea —sinónimos al fin— palabras; las inventa, las hace crecer, las destroza para hacerlas renacer. Ya de chico imaginaba vocablos, que lo acompañan aún hoy, a partir de algunas experiencias vitales.

Junto a las figuras, Kacero también difunde nemebiax, un bello libro que contiene listados de palabras carentes de sentido aparente y que se suceden, “cediéndose” unas a otras “una letra a cada paso”. El artista admite que siempre tiene “algo con la literatura, (…) las palabras suelen influenciarme más que las imágenes, (…) son lo que más me han transformado"4. Así, entre 2000 y 2003, el artista persistió en la creación de las expresiones más exóticas. Con diseño elegante y cubierta negra, este libro de tapas duras aparece dando rienda suelta a lo que Kacero denomina la “indiscreción de la palabra”. Son vocablos tan musicales como incomprensibles.

A propósito de las listas, la Asociación Argentina de Críticos de Arte acaba de distinguir a Kacero con el Premio Sigwart Blum al videoarte del año 2003, por una pieza llamada Cast/K (elenco). Lo único que allí se ve es una interminable enumeración de nombres, iguales a otros nombres, que van pasando a la manera del elenco de actores y técnicos que aparecen al término de una película. El video consiste en un gran listado de las muchas personas que el artista conoció a lo largo de su vida. Desfilan parientes y conocidos, amores y odios, maestros y colegas, y más, muchos más, designados de manera igual en la presunta ficción como en la realidad: Orly Benzacar como Orly Benzacar, por ejemplo.

Kacero, que expone desde 1990 en el país y en el exterior, completa esta presentación en Galería Benzacar con la proyección de Moodloop, una película realizada en colaboración con Unión Gaucha Producciones (Karin Schneider y Nicolás Guagnini). Como su nombre indica, Moodloop es un film continuo que muestra estados de ánimo, como los del protagonista —el propio Kacero—, que actúa como si estuviera muerto. También da cuenta de las actitudes (indiferencia y desinterés) de las personas que contemplan a Kacero y a su actuación, sin saber que se trata de eso. Ésta es una performance que viene de lejos. La primera vez que el artista se hizo “el muertito” fue en la presentación de la muestra colectiva Rational Twist (1996) en la Galería Apex Art, de Nueva York.

En Moodloop, Kacero simplemente se deja caer en diversos sitios del centro histórico de la ciudad de Buenos Aires —Plaza de Mayo y sus alrededores—, siempre a tiro de una cámara fija y a la distancia que registra tanto la inacción del cuerpo inmóvil de Kacero como las reacciones despreocupadas de los transeúntes. Lejos del oportunismo, al mostrar la actuación del mudo protagonista y la pasividad de los mudos testigos, Moodloop es tan elocuente en su espontánea (y no negada) denuncia de la deshumanización de la metrópoli como sutil en su poética.

NOTAS

1. Victoria Verlichak, “Fabio Kacero” en El ojo del que mira. Artistas de los noventa, Buenos Aires, Fundación Proa, 1998.

2. Fabio Kacero, nemebiax, Buenos Aires, Galería Ruth Benzacar, 2004.

3. Véase V. Verlichak, “Fabio Kacero”, op. cit.

4. Ibidem.

VICTORIA VERLICHAK

Fabio Kacero, por Victoria Verlichak | artnexus