Exposición Individualene 2005 - mar 2005· Por Félix Suazo

Eugenio Espinoza

Museo de la Estampa y el Diseño Carlos Cruz-Diez

Generalmente distinguido por la monumentalidad y espesor conceptual de su pintura, el venezolano Eugenio Espinoza plantea un vuelco hacia lo íntimo en la exposición Tequeños, presentada en el Museo de la Estampa y el Diseño Carlos Cruz-Diez, bajo la curaduría de Susana Benko. La muestra recoge un conjunto de trabajos realizados sobre pequeñas tablillas de madera, donde el artista recrea nostálgicamente algunos momentos de su propia trayectoria. Obras, ambientes y personajes entrañablemente asociados con sus indagaciones creativas adquieren una dimensión psico-poiética, arrojando una nueva luz en torno a las condiciones de su emergencia.

En su diminuta escala, los trabajos incluidos en esta exposición aluden jocosamente al tequeño, un pasapalo o snack de suave textura, elaborado con harina de trigo y relleno de queso, comúnmente empleado para acompañar las bebidas en los eventos sociales. Más que una simple alusión a la gastronomía vernácula, los “tequeños pictóricos” de Espinoza funcionan como una suerte de patria sustitutiva. Su mirada añorante no sólo se dirige a un pretérito que abarca las tres últimas décadas, sino a su circunstancia actual como residente desde hace varios años en Florida, EE. UU., período durante el cual no había expuesto de manera individual en su país natal.

En materia de arte, como en la alta cocina, los ingredientes se juntan para generar un efecto apetecible, tanto al paladar como a los ojos. Siguiendo una receta propia, los Tequeños de Espinoza están hechos con los retazos de su biografía artística, hábilmente aliñada con imágenes fotocopiadas, textos y brochazos. El núcleo de esta envoltura está relleno (por no decir repleto) de alusiones a su Impenetrable (1972), así como a las series Karakana (1985), Paramount Picture (1988), Autoabstracción (1991), Línea Blanca (1995) y Corozopando (1998).

Exposición Individual: Eugenio Espinoza — imagen 1
Eugenio Espinoza. Sin título, 2003. Impresión fotomecánica, collage (fotocopia, textil y material sintético) sobre madera intervenida con acrílico. 13 x 18 cm. (5 1/5 x 7 pulgadas).

En los Tequeños, como en las series referidas anteriormente, se aprecia la contradicción entre geometría y gesto, entre racionalidad y anarquía. La tensa oscilación de fuerzas antitéticas es un recurso expresivo destinado a sostener la vitalidad expectante de la propuesta. Contención y violencia, pulsiones que deben su respectiva fijeza a la cuadrícula y la mancha, protagonizan un duelo de sensibilidades en conflicto.

Siempre inconforme con los juicios canónicos, Espinoza pone a convivir nociones divergentes, desde la subjetividad más extrema hasta la sofisticación intelectual. Igualmente aprovecha el efecto de ambigüedad generado por el uso alternado de técnicas de reproducción mecánica y procedimientos artesanales. El tránsito de la fotocopia a la pintura y collage vulnera toda una constelación de principios asociados al oficio, la destreza y la originalidad de la obra.

Otro aspecto a destacar en las piezas comentadas es la evocación del legado reveroniano, sobre todo en lo respectivo a esa blancura inclemente que atomiza los cuerpos visibles. En el caso de Espinoza, el blanco es una tachadura desde la cual se intenta reconstruir el paisaje de la memoria, donde algunos eventos quedan expuestos a la mirada y otros permanecen ocultos. El sentido de esta búsqueda abarca amplias zonas de la superficie plástica, eventualmente erosionada por orificios, trazos, anotaciones y cuarteaduras.

Los adjetivos good, best, better..., motivos textuales que se diseminan estratégicamente a lo largo de la serie, constituyen la reafirmación de criterios o soluciones creativas en un momento de lucidez crítica y afectiva. Persistente, autocrítico y con un agudo sentido del humor, Espinoza retorna a sus principales obsesiones. Ésta es, por tanto, una propuesta de síntesis; una suerte de inventario de experiencias y emociones satisfactorias, en las cuales se encarnan los principales logros de un credo artístico. 

FÉLIX SUAZO

Eugenio Espinoza, por Félix Suazo | artnexus