Exposición Individualene 2005 - mar 2005· Por Bélgica Rodríguez

Carmelo Niño

Espace Meyer Zafra

Allégories, fue el título de la muestra de doce pinturas, realizadas entre el 2003 y 2004, que Carmelo Niño (Venezuela, 1951) presentó en el Espace Meyer Zafra, de París. Diferentes formatos, pero un solo concepto animó esta nueva serie de obras de un artista que ya forma parte de la historia del arte de su país. Desde su aparición en la escena plástica local, cuando inicia sus exposiciones personales en el Centro de Bellas Artes de Maracaibo, su ciudad natal y donde transcurre su etapa formativa, Niño se destaca como un excelente pintor figurativo.

Sus personajes y escenas siempre han estado sumergidos en atmósferas extrañas, cargadas de un realismo mágico, calificadas erróneamente de surrealistas, Y muchas veces han sido interpretadas por la crítica como propias y referenciales a la idiosincrasia del contexto cultural y popular de la ciudad que le vio crecer y formarse como pintor. En todo caso podría considerarse que Niño plantea un sentimiento trágico de sus temas. Sus escenas familiares que caracterizaron la temática de períodos anteriores, aparentemente parecían estar llenas de cierto aire bucólico y alegre, pero al estudiarlas cuidadosamente se observa que representan un mundo cargado de terror, un mundo amenazado por fuerzas desconocidas y superiores a él. Estas escenas con sus personajes, son casi siempre niños encerrados en un universo alucinante de sombrillas que vuelan, de jaulas de pájaros vacías, de sillas y mesas amenazantes, y toda una parafernalia pictórica que se presenta, tanto en lo formal como en lo temático, como síntesis necesaria de tensiones extremas entre la urgencia de aquello que debe decirse visualmente y la fascinación de revelar un significado oculto.

Exposición Individual: Carmelo Niño — imagen 1
Carmelo Niño. Personaje 12, 2003. Acrílico sobre cartón. 102 x 82 cm. (40 x 32 1/4 pulgadas).

En un proceso de sobrepasar la contingencia cotidiana de sus temas y de hacer del paisaje un personaje más de la pintura, Niño, fascinado por la revelación de un personaje determinado en primer plano, inicia una serie en la que evoca un sentimiento de perfección. Asume el riesgo y el resto de abandonar la sutileza poética de períodos anteriores, para lanzarse hacia la exploración de otros elementos formales, en donde toma preeminencia el collage formulado en la tela pegada al lienzo, que en pliegues cubre el cuerpo o forma un turbante en la cabeza del personaje. En esta serie no pierde, ni evade, la atmósfera enigmática. El paisaje amenazador que le sirve de fondo a esta figura principal, sin embargo, se comporta como otro personaje más que le ayuda a reflexionar sobre su condición humana. Formalmente, esta diferencia es evidente en la oposición sensible entre la fuerte densidad matérica con la que envuelve al personaje, sea con la pincelada fuerte o el fuerte collage y la pincelada esfumada y casi abstracta con la que realiza el paisaje de fondo. La suya es una técnica comprometida con el ideal de representación figurativa de la expresión de un sentimiento.

Las 12 obras presentadas en esta oportunidad, forman parte del nuevo camino que ha tomado la pintura de Carmelo Niño. Si bien puede reconocerse su impronta pictórico-plástica, el cambio ha sido contundente. Permite aquí que la materia pictórica conquiste su propia independencia. El artista expresa un universo que es la alegoría de sí mismo; él hurga en la materia pictórica y explora sus múltiples posibilidades, a fin de revelar, y también contradecir, la figura. Un personaje, un bodegón, un arlequín o un atardecer en la playa, son alegorías de una realidad que existe en su imaginación. Niño realiza una obra que, como escribe Carlos Silva en la introducción al catálogo, trasciende su significado original. Ella es testimonio de un presente en el buscamos refrescar el campo de lo visual e intelectual para revalorizar la pintura y conducirla a los límites de su energía plástica.

Carmelo Niño, por Bélgica Rodríguez | artnexus