La gente de Filadelfia podía tener una idea del tipo de trabajo que Neto realiza si había ido en 2000 al Carnegie International en el Carnegie Museum of Art, en el otro extremo del estado, en Pittsburg. Neto es famoso entre el público europeo, pero no tanto entre los moradores de los Estados Unidos. Fabric Workshop fue el precursor del arte latino contemporáneo en su instalación de julio de 2002, Jardín de frutos prohibidos/ZONA FRANCA, del puertorriqueño Charles Juhasz-Alvarado. A pesar de que Filadelfia queda cerca de Nueva York, Fabric Workshop presta un gran servicio al estar muy atento a los representantes en la bienal de São Paulo, Brasil, uno de los mercados del pensamiento creativo de las artes plásticas. Evitando los riesgos de ver el arte latinoamericano como prototípico de temas como las juntas militares, exuberantes y raras plantas tropicales nativas y/o derivado del surrealismo de inspiración francesa de la última generación, los artistas que han participado en la Bienal de São Paulo conocen muy bien la necesidad de expresar las relaciones.

Al igual que con la pieza de Fabric Workshop, se necesita participar en las esculturas de Neto moviéndose a través de las ondulantes paredes aserradas. Las piezas de Neto suponen una contemplación interrumpida. De manera un poco similar a como lo hace el artista, la obra se nutre de peregrinaciones creativas espontáneas. Neto ha descrito sus anteriores piezas en tejido de punto para medias estiradas como “la anatomía de su cuerpo”. En el sexto piso de Fabric Workshop, en la gran galería adyacente a The Garden and The Gate, estaba el video de una hora de la charla que Neto dio al público el 5 de marzo de 2004. El artista es gregario, fascinante en su entusiasmo por su obra y la emoción del descubrimiento; le encanta aprender de los aromas y colores de una tienda de especias, de la forma en que caen y se doblan los globos tubulares, y de los problemas técnicos de asegurar a históricas paredes el delgado material semejante a la gasa empleado en sus esculturas. Le dice a la bajeza de sus pesos de plomo que se contenga, pero, a veces, con determinación, arranca la tela de celosía de forma tal que una asociación sexual-biológica penetra a través de la enorme instalación. La luz, un ingrediente necesario para el crecimiento de las plantas, ilumina y sombrea sus esculturas ayudando a darles una apariencia animada.
Ernesto Neto es intrépido pero entra en pánico y a la vez se regodea en la incertidumbre del proceso creativo. Vio por primera vez las posibilidades de la tela en una cuerda enroscada y estirada, en un suéter elástico, en los sensuales orificios de unas medias manchadas, arruinadas, en el efecto de la gravedad sobre las bolas de plomo que agobian las medias del tamaño de un cuarto que llevan su sello particular, todos los cuales hacen referencia a colonias de crecimiento terrestre y expansión astronómica. La densidad de las múltiples formas de algunas de sus instalaciones produce un estado vacilante de tensión y relajación. La obra de Ernesto Neto trata de lo novedoso y de ser reconocible; sin embargo, se sabe que nunca se queda quieto. Emplea diversas telas traslúcidas pero también opacos bloques de poliestireno expandido en instalaciones para interiores y exteriores.
El video del proceso en la galería frontal de Fabric Workshop mostraba grúas levantando los enormes cuadrados de poliestireno a través de la ventana exterior de Workshop. También se veía a Neto y a otros cinco hombres cortando el grueso poliestireno expandido con una sierra de dos asas para crear la ondulada superficie de las paredes. Con sus sombreros puestos durante un frío febrero, Neto y los asistentes del estudio arrastraron, separaron, cargaron y reacondicionaron las paredes de poliestireno en varias piezas de dos hileras superpuestas. La relación de la escala de las paredes de la galería con las paredes de poliestireno , la de éstas entre sí y con el vacío de la entrada a The Garden y The Gate y con el participante activo que caminaba a través del espacio era la esencia de la pieza en la galería. La insinuación de los comienzos primigenios en las obras del pintor chileno de mediados del siglo XX, Matta, es visitada de nuevo por Neto con tela sintética, ahora un recurso global, como alusión al cambio a través del tiempo.
LAURA FELLEMAN FATTAL
