Exposición Individualjul 2004 - sept 2004· Por Rubén Bonet

Santiago Sierra

Sala de Arte Público Siqueiros y Galería Enrique Guerrero

La obra de Santiago Sierra, artista nacido en Madrid en 1966 y residente en México desde 1995, se caracteriza en gran parte por consistir en una serie de acciones, muchas veces absurdas, llevadas a cabo por personas remuneradas para las mismas, en lugares tan dispares como Lima, Helsinki o La Habana, y documentadas en video, normalmente a través de un intermediario para que el autor pueda permanecer apartado, y el correspondiente registro en fotografías en blanco y negro, que presenta acompañado de breves textos descriptivos de la acción.

Los ejes temáticos alrededor de los cuales gira el trabajo de Sierra son la coerción empresarial, la marginación, la farmacodependencia, el comercio sexual, la discriminación étnica y el pseudohumanismo cultural. Estas iniciativas surgen en parte de una interpretación sobre los argumentos de Marx acerca de las condiciones de trabajo de las clases sociales más desprotegidas, tema al cual el artista siempre ha sido sensible, teniendo como referencia principal y antecedente directo al artista español Isidoro Valcárcel Medina, pionero del arte conceptual y político en España desde la década de los setenta.

Exposición Individual: Santiago Sierra — imagen 1
Santiago Sierra. Painting Done by a Fire-Flinger, 2003. Video. Edition of 3.

El artista tiene como método elegir cuidadosamente las zonas geopolíticas donde llevará a cabo su acción y realizar previamente un estudio económico, de relaciones de trabajo, sueldos mínimos y de las jerarquías sociales y étnicas de la zona escogida. Los remunerados generalmente no entienden la propuesta para la que están siendo pagados, viéndose inmersos en un acto que trasciende su comprensión del arte y del negocio del espectáculo cultural al que permanecen ajenos.

En este caso, el artista presenta 17 cuadros en dos formatos distintos, 13 en la Sala de Arte Público Siqueiros (SAPS) y 4 de formato menor en la Galería Enrique Guerrero, ambas en la ciudad de México y sedes de inauguración simultánea, y un video que documenta el proceso de cómo un tragafuegos es contratado para “pintar” con gasolina las superficies de los lienzos, haciendo exactamente lo mismo que cuando se para en las muchas esquinas de la ciudad y el estado de México vendiendo la ilusión de la magia del fuego por unas cuantas monedas en los altos de los semáforos.

Formalmente, las pinturas no dejan de ser un experimento de abstracción con una estética de celda de delegación o baño de antro donde la gente hace sus pintas en la pared con encendedor. Sólo que en este caso, se contrató a un pintor profesional para que montara la tela sobre bastidores, los colgara en una estructura y en ese momento el tragafuegos empezara con su proceso de quemado con gasolina, hasta dejar completamente ennegrecidas las superficies. Todo esto se puede ver en el video parte de la pieza, en el que además de momentos de la producción “pictórica” se intercalan escenas callejeras cotidianas donde el tragafuegos ejerce su peculiar oficio, usando la misma técnica para “pintar” los cuadros.

Son estos cuadros los que vemos entrando en el gran cubo blanco de la SAPS donde están dispuestas las piezas de gran formato. De no saber a lo que uno viene el visitante se encuentra con una exposición formal aparentemente de plástica en la que no hay cédulas explicativas. El video está en una sala junto a la entrada, alejado de donde están los cuadros, y un espectador distraído que no prestara atención al video difícilmente entendería el propósito de la pieza, aunque por sí solos los grandes cuadros negros proyectan una atmósfera lúgubre y de una extraña intensidad.

Estamos ante la obra de un pesimista, leamos cómo define su postura: “No puedo cambiar nada. No hay posibilidad de que podamos cambiar nada con nuestro trabajo artístico. Hacemos nuestro trabajo porque hacemos arte y porque creemos que el arte debería ser algo, algo que siga a la realidad. Pero no creo en la posibilidad de cambio. Ni en el contexto del arte, ni en el contexto de la sociedad”.

RUBÉN BONET

Santiago Sierra, por Rubén Bonet | artnexus